Sus expresiones. Autor: Alfredo Javier Arnez Valdés

El rostro humano tiene múltiples formas de expresión. A menudo se dice que a una persona se la puede entender más por cómo se expresa que por lo que dice.

Allí tienen todos los presentes en aquel juicio, varón en un extremo de la sala y mujer en la otra. Ella llora copiosamente y casi se le desfigura el rostro de dolor. El solamente mira al frente y de vez en cuando pone la vista en su niña, el jurado es inexpresivo aunque un tanto menos que el juez, el cual con rostro cetrino estudia a la gente como un halcón buscando presas. Cada uno expone su lado de la historia. Ella dirá entre sollozos de los múltiples maltratos psicológicos que sufrió a lo largo del matrimonio y él apelará no tanto a la emocionalidad si no se remitirá a las pruebas y la lógica. Ella indica que las razones para denunciarlo son la incapacidad de él de conseguir un empleo digno allá afuera y que ni siquiera se molestó en asistir a las entrevistas que se le presentaron, también dice que no la trata como ella se lo merece y mucho menos a su pequeña hija de seis años de edad, la cual ni siquiera sabe el por qué del espectáculo que presencia, por último dice que no está aburrida del matrimonio y que aquella infidelidad fue el acabose para ambos. El acepta el estado caótico que presentó su relación los últimos años, que le fue infiel una vez y que considera lo mejor separarse. Muchos dicen que la situación entre la pareja se podría haber resuelto de manera serena, pero ambos se dejaron llevar por las soluciones temporales y los intereses ulteriores que una ruptura conlleva.

Cada sesión individual se sucede una tras otra, habrán muchas más por venir. En las primeras tanto él como ella indican que ya no viven juntos pero la razón de semejante pelea es la custodia de la niña. Ella expondrá sus razones y él hará lo propio, ambos coinciden en la horrible persona que es el otro y el mal ejemplo para la niña, él dirá que ella ni siquiera se molesta en atenderla y ella traerá a colación sus derechos como madre y que la niña necesita protección de un hombre y que él no representa un buen ejemplo para ella. Entre idas y venidas transcurren los meses y ya es un año desde aquella decisión de pelear por la niña. Finalmente ella gana el caso obteniendo la custodia, también solicita las respectivas pensiones. Un mensaje posterior a aquel revuelo lo destruye a él, “si no me aumentas las pensiones, diré que me has violado y ultrajado y lo mínimo que harán es meterte a la cárcel, además de quitarte el derecho de verla”.

El rostro humano tiene miles de expresiones y nosotros más de una manera de comunicarnos. En aquella esquina se halla él aún buscando un trabajo estable sin éxito, ella volvió a contraer matrimonio con un hombre que mantenía muy oculto mientras duraba la relación. Ella quedó como quiso, con el papel de víctima y heroína feminista, mientras que él quedó ante la sociedad no solo como un sujeto fracasado, sino también como un misógino incapaz de cuidar a las mujeres de su vida. Si las paredes de su habitación pudiesen hablar, hablarían de las múltiples mentiras y manipulaciones de aquella mujer en pro de conseguir la separación. Mientras estuvieron juntos, él jamás ejerció violencia alguna contra ella, efectivamente le fue infiel solo una vez y se quedó sin trabajo y la escasez de dinero mermó el poco respeto que se tenían, la niña se encariñó con el padre demasiado, despertando los celos de aquella mujer; efectivamente ella no tenía vicios algunos y era buena madre, pero escondía un sentimiento oscuro de oportunismo exacerbado, tanto que él ya no reconocía a quien amaba, además de ocultar, como se dijo, desde un inicio de su matrimonio, un romance con un compañero de trabajo.

Ella recomenzó su vida otra vez…

Él perdió lo que más quería…

El feminismo existe porque nace como una respuesta ante una sociedad patriarcal abusiva que creía (y aún lo hace en muchos sitios) que las mujeres eran una extensión del hombre y las utilizaba como mejor les convenía.

Pero no confundamos, porque detrás de cada hombre sus respectivos rótulos no habita un animal salvaje, habita la misma heterogeneidad en sus diversas manifestaciones. Hombres no somos necesariamente violadores y misóginos, somos también padres, hermanos o novios…, somos seres humanos

Categoría : Derechos Humanos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .