La dosis. Autor: George Barahona

Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo

Mario Benedetti

Matarse por no morir es ser igualmente necio y cobarde

Francisco de Quevedo

Cuando se levanto del suelo se descubrió completamente ensangrentado. Las manos le sudaban y la cabeza le daba vueltas. Poco a poco comenzó a recordar: había tratado de suicidarse por tercera vez.

Sus amigos le decían H. Acababa de cumplir 30 años el pasado mes de Noviembre. Entre sus aficiones se encontraban el cine, el ingles y la música. Desde hace más de un año vivía solo, sus padres no le hablaban.

Su vida estaba completamente vacía. A menudo entraba en ataques depresivos y varias veces había intentado suicidarse.

Una noche mientras se encontraba tomando una cerveza escucho a un ciego hablar sobre la sociedad, un grupo de renegados que habían fundado una comunidad en una isla del pacifico. Lo que más le impresiono fueron las palabras que escucho de su boca.

Es un lugar donde tu pasado no existe. No importa si fuiste rico o pobre, de izquierda u homosexual. Ahí todos somos hermanos, nadie te juzgara. Es una hermandad.

Durante los siguientes diez días visito al anciano. Por medio de su boca se entero que debía llegar a la ciudad de Metz, para luego tomar un avión a una remota isla del pacifico.

Faltando unos días antes de partir le escribió la siguiente carta a su padre

Padre

Sé que las despedidas no son buenas, pero este es el adiós. Parto a Metz en unos días

Usted hubiera querido otro futuro para mí, no obstante no todo sale como uno planea. Usted sabe (mejor que yo) todas mis pasiones, pero solo una me ha importado verdaderamente; el cine.

¿Te acuerdas papa?

Yo tenía ocho años y me encontraba jugando con una cámara por el jardín. Filmaba un grupo de hormigas entrar a un hormiguero. Recuerdo que grave toda la secuencia. Toda la noche me pase editándola, sentía como si fuera un dios.

Luego (seis años después) te dije que quería estudiar cine. Recuerdo que me dijiste que el cine no da de comer. Afirmaste que no todos podíamos ser Martin Scorcesse. Negaste mi verdadero sueño, te opusiste con vehemencia a él ¿porque papa?

Me dijiste que estudiara comercio exterior, y así lo hice.

Quizás no lo sepas pero me mataste al decirme esto.

Fue ahí cuando entre en un periodo grave de depresión. Estudie lo que me dijiste, pero jamás pensé en ejercer.

YO TODA MI VIDA HE QUERIDO SER CINEASTA

No lo culpo de nada padre. Solo estoy arrepentido de no haber tomado la decisión que tuve que tomar antes.

Paso el tiempo y ya tengo 30 años. Duele tener esa edad y no haber hecho nada con su vida, salvo querer suicidarse.

Adiós papa. No se preocupe por mí. Voy a buscar a la sociedad. Un grupo de gente que vive aislado en una isla del pacifico.

Ahí encontrare mi verdadera redención.

Atentos saludos

H llego a la ciudad en medio de una lluvia torrencial. Rápidamente se alojo en un humilde motel llamado el corsario. Estuvo tres días alojado hasta que al fin dio con una pista de la sociedad.

Una noche se encontraba tomando un café en una cafetería cuando un hombre de aspecto sucio le dejo la siguiente nota

H, la hermandad quiere verte en tu residencia hoy a las ocho de la tarde, favor ser puntual.

H se fumo dos cigarrillos y espero, a la hora convenida dos hombres con mascaras se dirigieron hacia él y le dieron la siguiente nota

Favor dirigirte a la isla Samoa, ahí esta la sociedad.

Tras agarrar un barco hizo un trayecto de dos días hasta llegar a una isla perdida del pacifico. Al momento de ver las costas por primera vez recordó un pasaje de un libro de Melville que hablaba de un paraíso prometido. Al llegar a la costa beso suavemente la arena. Tras caminar unos minutos encontró a un grupo de cuarenta personas que lo esperaban. Una mujer de facciones nórdicas le dio la bienvenida, ella era conocida como la líder

Ocho horas después fue bautizado por la comunidad y recibió el nombre del elegido.

Dos meses después vivía en tranquilidad con la comunidad. Sus ideas suicidas habían desaparecido. Era un hombre nuevo, renacido de sus cenizas.

Sin embargo poco a poco se dio cuenta que la isla no era el paraíso prometido, también ahí florecían las más grandes divisiones de los seres humanos.

El grupo de habitantes estaba dividido en tres clases: dominantes (la líder y su círculo) los medios (hombres y mujeres fuertes) y trabajadores (débiles) las diferencias se notaban desde la ropa que cargaban hasta la casa que habitaban.

Un día fue testigo de cómo un grupo de agricultores fue salvajemente golpeado por no ofrecer sus respetos a la líder. Fueron exiliados y abandonados a su suerte.

Esa noche escribió lo siguiente en su diario.

Vine a buscar el paraíso y solo encontré una mentira. Aquí la gente es igual de mezquina que en la tierra.

Poco a poco comenzó a considerar la opción de escapar

Se percato entonces que un buque pesquero filipino pasaba cerca de sus costas. Justo a las 10.45 Am bordeaba la costa oeste de la isla. Durante tres semanas estuvo estudiando minuciosamente esa nave. Hasta que dedujo que era la única forma de escapar

El día anterior le dijo a la líder y a su sequito que iría a pescar, ella lo aprobó.

Llego a primeras horas de la mañana, donde pudo observar el buque pesquero acercarse, quedo extrañado al ver como salía humo de la embarcación. A los pocos minutos un grupo de hombres salió de la misma. Sus cuerpos cubiertos de llama se lanzaron al agua. Unos segundos después una inmensa bola de fuego se trago el barco.

El quedo un rato consternado. Lloro desconsoladamente. Ahí se percato que un dron lo estaba observando, todos sus movimientos estaban vigilados

Esa noche la maestra lo convido a una reunión donde se leyeron los siguientes estatutos

  1. No se puede viajar a la costa solo

2 La recolección de comida se hará todos los días

3 Cualquier descubrimiento será notificado a la maestra

4 una vez al mes deben hacer una confesión

5 Cualquier violación a este edicto se pagara con la muerte

Los días siguientes se maldijo por venir a la comunidad. Comenzó a extrañar su cuarto, la colección de películas que tenia, e incluso su familia.

Esos pensamientos se volvieron constantes. Su ánimo había decaído. Algunos de sus compañeros trataron de alegrarlo, pero nada parecía poder hacerlo.

Una tarde volvió a la costa de la playa, donde escribió el siguiente mensaje.

Extraño mi vida pasada

Por unos minutos quedo contemplando la belleza del mar, no obstante al notar un ruido se paro con agilidad, vio una figura correr a lo lejos; sabía que era la maestra. Camino un poco mas y encontró una nota que decía lo siguiente

Estimado H:

Le recordamos que cuando decidió unirse a la comunidad fue bajo la promesa de olvidar toda la vida pasada. No obstante, parece que usted no quiere dejar atrás su pasado.

Le damos 12 horas para olvidar toda su vida pasada, de lo contrario usted será ejecutado. Lamentablemente no podemos tolerar que usted promueva el virus de la memoria en nosotros.

ENTIENDALO

Todos lo que estamos en esta isla es porque elegimos el derecho al olvido. Quisimos comenzar de cero sin que un pasado del que renegamos nos buscara.

Lamentablemente usted debe tomar una decisión rápido.

Atentos saludos

El comité de gobierno.

H se quedo un rato contemplando el mar. Ver unos peces de distintos colores le recordó una historia que su madre le conto hace mas de 10 años, la cual dice

Siempre se como un bambú. No debemos rompernos ante nada. Todos los problemas tienen solución, aunque no sea la que más nos guste.

H sabía perfectamente lo que tenía que hacer.

Esa noche toda la comunidad vio un incendio proveniente de la playa de la isla. Al día siguiente la líder y su sequito descubrieron un cuerpo completamente chamuscado. Eran los restos de un ser humano, o eso parecía.

Esa noche la líder dijo el siguiente discurso

H fue una persona conflictiva. Era un alma atormentada por los problemas que arrastraba. Su pasado (como el de todos nosotros) le persiguió hasta dejarlo completamente acorralado. El sabía que era una enfermedad que se lo iba a llevar muy pronto. Tenía miedo de contragirarnos a todos nosotros. Fue por eso que tomo esa decisión, fue un verdadero hermano de nuestra hermandad.

Ahora descansa en otro plano temporal.

Esperemos que su alma este siempre con nosotros.

Dos semanas después un hombre en la ciudad de Bogotá recibe la visita de un joven de rostro limpio. Se encontraba vestido impecablemente y tenía una guitarra cargada en su espalda. Tras conversar unos minutos se dio cuenta de que era su hijo, había venido a disculparse con él. Únicamente pudo exclamar.

H, bienvenido. Sabía que volverías.

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