Pequeñas crónicas de un viaje a Argentina. Autora: Mirta Elorza López

CRONICA   I  –  Dirección Sur , Argentina , noviembre 2017.

La aguja del velocímetro del coche marca 120 – 140 km.

La cinta de asfalto se extiende casi en una perfecta línea recta. El sol y el calor provocan el típico espejismo de ver agua a la distancia .

Hace tres horas , sobre las 8,30hs. de la mañana , el avión desde Madrid  aterrizó en el aeropuerto de Buenos Aires. Viajo  en dirección sur a mi ciudad natal , a unos 500 km de la Capital.

Si miras a derecha e izquierda te absorbe la inmensa llanura de mi amada pampa. Espacio ilimitado ,  infinito,que según la época del año son trigales amarillos dorados. Girasoles indolentes desafiando al sol. Campos de lino, con su suavidad azul -celeste. Maizales verde oscuro que pelean por ganar altura. Humildes extensiones de avena o cebada con sus espigas ocres, que alimentan miles de vacunos en libertad. Y caballos, grandes yeguadas con sus largas crines al viento. Elegantes cigüeñas , entretenidas en lo suyo y garzas sobre los lomos de los animales.

La luz blanca , brillante, deslumbra.

El paisaje se repite , intercalado por ríos caudalosos , que marchan presurosos hacia el Atlántico, a ciento de kilómetros. Caminos secundarios por los que aparecen potentes camionetas de ruedas gigantes. Grupos de árboles  que encierran hermosas casas de campo. Falta la figura del gaucho, ya extinguido, reservado actualmente a la literatura y/o al folclore.

Poco a poco , en este lugar de horizontes inalcanzables ,recupero esa parte de mi esencia que solo te da el sentimiento de libertad que transmite la pampa, entre la sensación de pequeñez extrema y de dueño del mundo. Las medidas del tiempo y el espacio te desbordan y requieren otra vara de medir.

Se cruzan  escasas poblaciones , casi anónimas, que los viajeros identifican por las gasolineras para repostar  combustible.

El tráfico es  fluido y veloz, coches , camiones gigantes y modernos autobuses. La ruta une Buenos Aires con Tierra del Fuego, última población del continente Sur . Es siempre recta, siempre en la misma dirección, a lo largo de  casi 4.000 km.

En dos horas aproximadamente, llegaremos a mi ciudad, de unos 80.000 habitantes, moderna, de calles anchas y arboladas, de casas  bajas, con jardines y patios amplios.

Allí me reencontraré con parte de mi familia y con mi pasado. Hace diez años que no regreso.

CRONICA   II – “ Tormenta perfecta “ en la pampa

Estamos unos días en el campo.

Son las  cinco de la tarde, sol, 27º, sin viento.

Alrededor de la piscina , debajo de una sombrilla, se está maravillosamente bien.

Unas nubes se esbozan en el horizonte , se oyen truenos lejanos, a lo que yo no presto atención. Nuestros anfitriones sí reaccionan . Nos indican recoger todo, volver a la casa, cerrar ventanas , no salir.

Las nubes negras , revueltas , viajan en montones arrastradas por viento en aumento. Se ve nacer un tornado a lo lejos, que aumenta , se acerca ,desvía su dirección y nos deja fuera de su recorrido.

Sigue un momento de calma y silencio . Son las 18 horas y se hizo noche total.

Y de pronto nos rodea un caos. Como una súbita explosión , hay relámpagos como látigos de fuego en todas las direcciones. Lluvia a torrentes ,que según el viento, el agua cae en hilos paralelos o torbellinos o en bandas impetuosas.

El sonido de los truenos y del viento en los árboles sube de volumen. El ruido es infernal. El tejado cruje .El granizo rebota en los cristales. Es pura furia indomable.

El agua inunda todo, corre con fuerza y arrastra lo que encuentra a su paso.

Aproximadamente media hora más tarde, el fragor se apaga, la lluvia cae con calma. El aire refresca y huele a tierra mojada. Reaparece el sol.

Ahora, queda ver en esta lucha hombre/naturaleza – naturaleza/hombre quien ha sido vencedor.

Lo viví como un espectáculo fascinante, No tuve miedo . No fui consciente de la magnitud de la tormenta y de lo pequeño que somos.

No se describirlo , creo que era  vértigo.

CRONICA   III – Las playas de mi niñez

He vuelto a las playas de mi niñez. Atlántico Sur, km y km  de arena blanca y dunas, mires donde mires, estés donde estés. Anchas , de aproximadamente  200 metros,  que las mareas  casi no afectan. El sol  sale y se pone en el mar.

Allí pasábamos el verano calendario. El plan siempre era acabar el cole en diciembre y volver a tu ciudad a inicios de marzo para recomenzar otro curso escolar. Nos levantábamos en bañador, descalzos y así hasta el atardecer, que se cambiaba por el pijama , cena , baño y preparados para otro día.

Allí jugábamos, peleábamos  y nos divertíamos hermanos , primos y amigos.

Los días eran largos, casi te aburrías. El verano se hacía  extenso y hasta recuerdo deseos de volver al cole.

Son mis recuerdos infantiles predilectos. No sé a esta altura de mi vida lo que es felicidad, pero esos veranos me dejaron un sedimento que siempre asocio a vivencias felices, despreocupados y sin límites.

Luego , cuando jóvenes, en pandilla, los paseos a caballo por la orilla , salpicando, felices o irresponsables ?

Ahora vamos a la playa en potentes  4×4, con doble tracción, eso sí ,te alejas 15 ó 20 km, bordeando el mar y la soledad te engulle, tú, las olas , arena y dunas ,algún animal salvaje  y nada más.

CRONICA  IV  –  MIS NAVIDADES  2017

Hace varios años que no estoy en estas fiestas en mi ciudad natal.

Debo aclarar que la sociedad argentina  es esencialmente una amalgama  de razas, nacionalidades y confesiones .

Cada emigrante aportó sus tradiciones y costumbres. Eso nos ha hecho altamente tolerantes en cuanto al cariz religioso de las navidades, por lo que más que un festejo cristiano es un acercamiento familiar y una preciosa reunión.

Es verano, temperaturas muy altas, las noches son calurosas. Preparamos una gran mesa al aire libre, en el jardín  posterior de la casona de mi hermana.

Ella , que ha heredado de nuestra madre y a su vez de la abuela, el papel de anfitriona y organizadora, nos ha distribuido la preparación del menú. que previamente diseñó. La cena es a base de platos fríos, tipo buffet.

Eso sí, también por tradición , nos vestimos de fiesta y nos mezclamos cuatro generaciones.

Y comienza , como dice mi marido, el folclore : charlas desordenadas, nos cambiamos de lugar, se agrega algún invitado tardío, bromas , anécdotas, intercambios de regalos. Aparece una guitarra , un bongó y una flauta, siguen los canciones y entre  brindis y brindis  algún baile.

Así ha sido a lo largo de mi vida, desde lo que mis recuerdos me lo permiten evocar.

Por supuesto , añoramos a los que han marchado y damos la bienvenida a los que se incorporan a nuestro clan.

Cuanto añoro estas fiestas en las frías navidades europeas.

CRONICA  V – Patagonia

Viajo siempre al sur. Cruzaremos la meseta patagónica, esta vez de este  a oeste, del Atlántico casi al Pacífico. Lo haremos en avión, nos decidió los 2.000 km , las temperaturas muy altas, los vientos permanentes y quizás nuestro cansancio.

La mítica Patagonia  admite cada adjetivo que se le quiera aplicar, siempre en superlativo. Cabe la lejanía, líneas de asfalto en la que aparece un cartel que indica ” localidad próxima a 300 km ” y así sucesivamente y entre ambos pueblos  muy pequeños o la nada.

El espacio es inconmensurable, un vacío que atemoriza. Cruzas ríos violentos y polvo, siempre polvo en suspensión. La luz casi blanca , en exceso, agrede los ojos.

Parece tierra de nadie , pero no lo es.

Parece tierra árida, pero no lo es.

Los  habitantes originarios, tehuelches y mapuches, han sido expulsados , abandonados y relegados socialmente como clase inferior. Y esta es su tierra. Tal situación la viven desde el inicio del siglo 19, por distintas  campañas  militares, para dar paso a la “civilización”.

La tierra es árida, pero su subsuelo es riquísimo, con alta variedad de minerales , gas, petróleo, etc.

¿ Por qué será que los grandes capitales , con la anuencia de los sucesivos gobiernos, se han apoderado  prácticamente  de la Patagonia ?

Actualmente, estos pueblos nativos continúan peleando por lo suyo. Reclaman su tierra, respeto a su lengua y cultura, sanidad , educación ,.., pero por lo pronto solo reciben represión y violencia por la policía y el ejército ,que actúa con total impunidad,

No podemos aislar la grandiosidad del paisaje de la mirada oscura, acusadora y/o resignada de esas gentes , de rostros cuarteados por el agresivo clima o por la dureza de una vida reprimida.

CRONICA VI –  Regreso , enero 2018.

Estoy en Bariloche, una ciudad en los Andes Patagónicos  .  Etimológicamente palabra  mapuche ” Viraloche “, significa : gente de atrás de la montaña.

Es un entorno idílico, extensos bosques naturales, lagos como espejos, montañas  nevadas, volcanes y glaciares.

Quedan tres días más para perdernos , sin noción del tiempo , dejándonos mimar por el entorno .

Luego , deshacer el camino, avión a Buenos Aires. Caótica y ruidosa, como para escapar rápido, pero a su vez , fascinante ciudad.  Y el tiempo se hace medido para regresar a la entrañable Galicia.

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