La Buena Nueva. Autor: Miguel Angel Prada Muñoz

Meditabundo iba por la calle, esperando develar aquello que en realidad, no sabía que podría ser; la respuesta, tal vez?; Que más que una respuesta era unrepregunta, una que le permitiría, prolongar un poco más su agonía insistente, recurrente; esa incertidumbre cotidiana, con la que convivía, la que día a día alimentaba. Básicamente se imaginaba, en cual hora, minuto o segundo, el emisario tan esperado de sus labios o en un sobre bien resguardado le entregaría la buena nueva. Sin embargo, el deseado evento no se manifestaba, siempre le esquivaba, siempre más lejano, dicho momento nunca llegaba. “Pero y hoy?” Se preguntaba,” y hoy?”

…ese día era especial, la mañana se develó con un aire de novedad, el sol había salido más temprano, y la modorra de costumbre para cumplir con el rito matutino de todos los días de levantarse pesadamente y ponerse frente al espejo del tocador se hizo más ligera, más rápida, el agua en el grifo era más clara y más fresca, las gotas en la ducha se le antojaron como perlas transparentes.

Ahora, mientras apuraba su caminar acompañado por la resolana de una tarde bastante fría, calado hasta las orejas dentro de su chaquetón negro, raído y desteñido (regalo involuntario hallado en una silla de un autobús); de la nada, una rima desentonada,( una de una canción americana “un tanto gay a su juicio”) se vino a instalar en su cabeza, (…”Finally, it happens to me”) rezaba el verso mutilado en inglés, y era; como decirlo?, otra pista, otro indicio, porqué precisamente esa frase?, no podía evitar notar, que ella, su significado estaba relacionado con esa situación que últimamente lo venía acompañando constante, inexorable, y lo peor indefinidamente, “Finalmente eso me sucede a mí!, A MI!”, lo repetía a grandes gritos, mentalmente. En el fondo, él mismo se contentaba, con los hallazgos, con los vestigios de ese acontecimiento futuro, como el niño perdido fr la fábula siguiendo migas de pan en un bosque encantado; “Masoquista! (…se autoreprendía).

De vuelta al bosque; en el que Él ahora se encontraba, que más que bosque parecía selva, una llena de cemento y monóxido de carbono, repentinamente un fuerte silbido metálico lo saca bruscamente de la anarquía de sus pensamientos, cuando cruzaba a mitad de una calle repleta de tráfico en hora pico; y de entre la sorda baraúnda de sonidos, una voz aguda y enérgica le arriostró un descarnado…” Se quiere morir hijueputa?”

De un salto olímpico se puso a salvo en la acera, y entonces la normalidad del caos perdido vuelve a su cabeza; esta vez con una palabra de grandes quilates que retumbaba como redoblante, MORIR!…(borrando definitivamente la frasecita insulsa de la canción gringa). Se detiene por un momento absorto en la profundidad de su circunloquio íntimo mental, conciente de su infinitesimalidad, su pequeñez ante el gran dilema, pensando que solamente ha conseguido una palabra, sólo una simple señal, por Dios!, (“será que si existe?”. Una pequeñita voz en su interior le dicta esta pequeña réplica), y además, semejante palabra, que a todas luces, significa FINAL!, ( “Y el túnel, del que todos hablan?”. La vocecita vuelve)… “BUENO!”, se llama el mismo la atención, volviendo en sí, percatándose de lo avanzado de la hora y de lo oscura que esa noche invernal prometía ser. Y ahora qué? (El mismo se pregunta)

A esa hora, la calle ofrecía un panorama abigarrado, personas de todas las procedencias, corrían, huyéndole a la oscuridad y al incierto ambiente nocturno del sector. Él, sin embargo, seguía estático, como naturaleza muerta dentro de un bodegón sombrío. De repente y de forma inesperada, algo más prosaico hace su aparición, aterrizándole, bruscamente de su viaje introspectivo, era el HAMBRE!, ya eran horas sin probar bocado, y gracias a sus escasas finanzas, una buena comida, era un lujo. Este nuevo estímulo visceral, le hizo cambiar por completo su perspectiva, poniéndolo en función de encontrar algo de comer, tantea su cartera, a sabiendas de que el ultimo billete había sido gastado hace mucho tiempo y sólo le quedaba su amuleto capitalista con el ojo del masón( un billete de dólar doblado en forma de triángulo que su madre le había regalado), luego los bolsillos delanteros y por si acaso el otro bolsillo trasero,….3 Monedas!, sólo tenía 3 monedas, capital exiguo!, Extrañó tanto; en ese momento, el salario mínimo mensual que solía recibir, hasta cuando decidió dejar de trabajar, porque una premonición le dijo que algo iba a sucederle, algo radical; pero ya habían pasado más de dos meses y ese algo seguía siendo nada.

Así que encamina sus pasos hacia una esquina humeante donde a esa hora en medio de perros callejeros y vagabundos, una mujer mayor, con cara de indígena, y sombrero bombín, asa algo que parece carne o embutidos, el olor que se alza, denota lo desaconsejable de dicha comida, olor como el del cebo cuando se quema; sin embargo para este hombre, eso no es algo que le importe, sus tripas a estas alturas, gritaban mucho más fuerte que sus escrúpulos…

Entonces, en esta oscura escena, digna de un cuadro de Lautrec; Él, calma su hambre tomando el menú de dudosa procedencia a precio de ganga que se le ofrecía, 5 rápidos bocados, 2 difícilmente tragados y uno último, escupido a los perros terminaron con la agonía que traía atravesada en la boca del estómago, para ponerse de nuevo en marcha, Él se encamina en búsqueda de su casa, preparándose para recorrer muchas cuadras a pie hasta ella.

SERÁ POSIBLE!… ahí bajo su puerta, justo al abrir, un sobre de papel manila con su nombre en letra manuscrita!, NO PUEDE SER! Será esto lo que estaba esperando?, pero quién lo envía?, aparentemente no tenía un remitente ni una dirección, nada ni siquiera un sello de correos, (“Raro”, le dijo la vocecita en su interior). Y sintió miedo de abrirlo; además no era una de esas personas que se dejaba llevar del impulso, le gustaba tomarse su tiempo para todo, darle vueltas, sopesar los pros y los contras, plantearse situaciones posibles, alternativas, etc. Por lo tanto ésta no iba a ser la excepción…” Tomaré una ducha primero, y luego me tomaré un café” (a ver si podía calmar ese ardor que ahora sentía en su estómago y la batería de gases que lo presionaban desde su intestino… “india desgraciada debían de meterla a la cárcel”, pensaba!)

Después del café, y una gran dosis de antiácido, sentado en su vetusta cama, con el sobre en sus rodillas, se dispone a abrirlo, y en su cabeza miles de ideas le dan vuelta, …”que puede ser?”, El piensa que de una forma inédita, en ese papel esta la misiva, donde se le comunica que el universo ha conspirado, para ponerle en el camino correcto, uno lleno de éxitos y realizaciones, donde Él se ve como un triunfador, rodeado de lo mejor, (“Y el sobre?” Le recuerda su vocecita interior)… Así que se dispone a abrir el sobre, lo revisa una vez más buscando indicios del remitente, nada de nuevo, lo huele, nada particular, así que LO ABRE!.

He aquí, lo que encuentra: UNA HOJA EN BLANCO! Un maldita hoja en blanco!, Con una especie de firma en la parte inferior que dice en letra manuscrita SOLO HAZLO!, nada más, no hay nombres no hay dedicatoria, no hay consejos, no hay contratos, no hay bonos ni loterías ganadas, NO HAY NADA!, No puede ser! Me están tomando el pelo, “quien carajos se quiere burlar de mí?, que clase de broma cruel es esta?”; desilusionado y derrotado, por fin se queda dormido, con el sobre tirado al pie de su cama y esa hoja en blanco que dice SOLO HAZLO!; debido en parte a la fatiga de haber caminado tanto antes de llegar a su casa, y la escasa iluminación de su portal, Él no se pudo percatar que había otro papel más pequeño, uno que seguramente había estado unido al sobre pero que se había despegado, en ese papel incógnito estaba la respuesta de su carta en blanco; todo era parte de una estrategia de promoción de la firma Nike, una donde se le enviaba a las personas una hoja de papel en blanco con un mensaje muy simple: el correspondiente a su slogan publicitario JUST DO IT!. Vaya mierda!, me da risa, pensar que a veces el destino no puede ser más cruel; somos tan solo muñecos de monopolio; el azar controla nuestros pasos, y en este caso los dados habían caído justo allí donde los punticos negros se habían borrado. Así que; para donde cogemos, en qué dirección?, o mejor en un castellano un poco más hispánico. “Para donde cogemos, cojones!”.

Luego de una noche larga, muy larga, de travesía por las sábanas sin poder dormir tranquilo, con un estómago reverberante y un intestino adolorido; de nuevo la luz del día, de nuevo frente al vidrio oxidado que antes pudiera haberse llamado espejo, y que ahora, parecía más bien un mapa de caminos olvidados, digno de una película de terror; allí en medio de tan singular cartografía, Él; tratando de limpiar de su cara las huellas de su decepción y de su trasnocho.

…”No es posible, sigo sin nada!”, se repetía incesantemente dentro de su cabeza, acucioso se fustigaba, pensando en alternativas, en salidas a su situación, ya todo había perdido el interés, el significado. El mismo añoraba su propio deseo, las motivaciones, las emociones; esas que antes experimentaba cuando hacía algunas de las pocas cosas que le brindaban aliciente; por ejemplo, como cuando se compraba 20 mil de “Bareta” y se la fumaba Toda, casi de una sola pitada, en una pipa, que había robado de un anticuario.” Y Para ser honestos, hace tiempo que no tengo ni para un puto cigarrillo”. (El mismo se confesaba). Por fin en medio de la tiranía de su ruido interno, pudo apurar una precaria afeitada. (Su vello hirsuto, nunca habría podido lucir peor).

Repentinamente, al momento de revisar las cuchillas oxidadas de su máquina de afeitar; como viajando en el tiempo, proveniente del fondo de su espejo oxidado, un evento del pasado vino a su encuentro; sus memorias volaron hasta un día de domingo, uno muy lejano, cuando apenas era un niño y su vida era simple, feliz. Se vio allí en medio de un parque solitario, aterrado, estaba solo, “donde se habían ido todos?”…Lo habían olvidado, el miedo inundaba sus sentimientos, y su cuerpo paralizado, le jugaba una mala pasada, las sombras crecían a su alrededor, lo devoraban, recordó cómo se sentía ahogado, y sus piernas no respondían. Entonces también se acordó de como con toda su alma, deseo que todo fuera una pesadilla, un mal sueño, así que, cerró sus ojos con fuerza, deseando en su inocencia de niño, que al abrirlos nuevamente, todos sus miedos, todas las sombras, todo el frio y toda la soledad hubieran desaparecido; así lo hizo y al abrirlos nuevamente, de forma milagrosa, el sol había vuelto, y ya no habían sombras, y ya no estaba solo, y no lo habían olvidado…Él tenía el poder, sólo con desearlo firmemente con FE.

Así que en ese momento 20 años después de aquella revelación, volvió a ser ese niño olvidado y lleno de miedo; pegado al lavabo con la cara aún mojada, se aferró a su inocencia, pero también a su desesperanza, a sus errores, a su humanidad y casi como una última voluntad de un condenado, se dispuso a cerrar sus ojos con fuerza.

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