Alma llanera (para Rodrigo). Autor: Ofelia Luengas Lasso

Cuando viajo a esta espectacular región de mi país Colombia, no puedo dejar de sentir la misma emoción y alegría que experimenté al verla por primera vez hace treinta años. Desde hace cinco años realizo esta travesía dos o tres veces al año, por asuntos laborales, pero aun así, mi corazón palpita y mi adrenalina se despierta impetuosa por todo mi ser, cada vez que voy. Es innegable la belleza de los llanos orientales y es menester de todo aquel que los descubre, hablar de su majestuosidad, de su hermosura de su riqueza hídrica, la flora, la fauna , de toda esta biodiversidad, afortunadamente casi inexplorada, los llanos son dignos de ser ponderados y admirados por propios y extraños.

El éxtasis que siento por ir a este sitio sólo lo comparo con el gozo que siento cuando regreso a mi país, Colombia, después de un viaje al extranjero. Es mi tierra, mi ancla al planeta, mi sitio en este cosmos…. Amo lo mío, quiero lo nuestro, el terruño de mis ancestros y aunque no soy llanero, tengo alma llanera, siento que pertenezco a ellos, que quizás en una vida pasada, fui un llanero que cabalgaba por todas sus extensiones llevando el ganado a algún lejano abrevadero.

Para aquellos que siguen estas líneas y no conocen Colombia, les puedo decir que los Llanos Orientales se asemejan a una parte del África, pero sin elefantes, ni jirafas, pero con mayor riqueza hídrica. Llegar hasta mi destino en los Llanos Orientales significa muchas horas de viaje terrestre y acuático. Parto desde Villavicencio, capital del departamento del Meta,- localizada a 4° 8′ 33″ Norte, 73° 37′ 46″ oeste, el cual presenta un clima cálido y muy húmedo, con temperaturas medias de 28° C y 30°C – , para llegar a Puerto Lopez; esto lo hago por carretera en bus para luego llegar a Puerto Gaitán, son casi tres horas de recorrido. Se diría que hasta aquí llega la carretera y efectivamente así es. Debo pernoctar en un pintoresco y limpio hotelito para al otro día a las cinco de la mañana abordar la lancha que nos llevará hasta Santa Rosalía.

Recorremos el río Guacacías por un lapso de tiempo de 10 minutos hasta encontrarnos con el gran río Meta. El río Meta es un largo y caudaloso río de la Orinoquia colombiana, que desemboca en el río Orinoco, recorre territorio colombiano y venezolano, pero el río no sabe de divisiones políticas, sólo viaja gallardo y placentero por la tierra, regando su superficie, proporcionándonos alimento y frescura, tiene un caudal medio de casi 6500 metro cúbicos por segundo y tiene una longitud de 804 kilómetros, la superficie de su cuenca es de 93800 kilómetros cuadrados.

Antes de salir en la lancha, me aseguro de tener mi asiento al borde del bote para sentir sobre mi rostro, la brisa y el agua salpicándome, además pensando, probablemente en mi seguridad personal pues en un caso extremo, sería uno de los primeros en saltar al agua, para resguardar mi vida.

Después de encontrarnos con el río Meta, navegamos por sus rápidas aguas, a una buena velocidad entre 40 y 60 kilómetros por hora, hasta Santa Rosalía, que se encuentra a tres

horas y media de camino. Antes de llegar a Santa Rosalía, que pertenece al Departamento de Vichada, paramos en Orocue, un pueblito ribereño del Meta, paramos en unas escalinatas que bajan hasta el río, por donde descienden las mujeres cargadas de alimentos para ofrecer a los viajeros de las lanchas unos desayunos suculentos, esto es algo pintoresco y muy original. Calmamos nuestra hambre y continuamos nuestro viaje por el río Meta. Es de mañana y el sol ha salido con donaire, se refleja sobre las inquietas aguas, el esplendor nos encandila un poco, pero no ceso de admirar el paisaje, de vez en cuando el río se pica por el viento y observo aguiluchos, chigüiros, osos hormigueros, tortugas, a veces caimanes y en algún ocasión anacondas o Guíos como son conocidas estas espectaculares serpientes en esta parte del país.

Ya en territorio de Vichada que es uno de los treinta y dos departamentos que tiene Colombia, su capital es Puerto Carreño. Es el segundo de departamento más extenso, es el tercero menos poblado del país y el segundo menos densamente poblado, la densidad poblacional es de 0,68 habitante por kilómetro cuadrado, pues tiene una superficie de diez millones de hectáreas, aquí se halla uno de los parques naturales el parque nacional El Tuparro. Es tierra inexplorada y casi virgen, para regocijo de los ambientalistas y amantes de este planeta azul.

Cuando llegamos a Santa Rosalía, en horas de la tarde, tomamos un camino que es casi una trocha, en una vieja camioneta que soporta los baches de esta vía, para llegar a la primera finca que debo visitar. La casa de la finca es rústica pero muy agradable donde vive el mayordomo encargado de cuidarla. Ansioso espero la llegada de la noche para tumbarme en el suelo de esta gran llanura y contemplar ese firmamento lleno de estrellas y luceros. Cuando aún no anochece se observan claramente la luna y el sol, distantes los dos, pero en el mismo cielo, es entonces cuando recuerdo la hermosa leyenda de amor entre la luna y el sol, la cual comenta que hace muchísimo tiempo el sol y la luna salían juntos, el sol amaba intensamente a la luna, se sentía el astro más feliz del cosmos, pero la luna era una tremenda coqueta y no quería dejar de ser admirada por otros, ella se reflejaba sobre el mar, y éste se encabritada con su reflejo y se extasiaba con su belleza, un día sol los pilló en este devaneo y no soportó la infidelidad de su amada, la condenó para siempre a salir de noche, porque él de ahora en adelante saldría de día, la luna lloró, suplicó, derramó lágrimas de arrepentimiento, pero no, el sol, no la perdonó, pero ella guarda aún la esperanza de volver a estar juntos, de salir juntos, al mismo tiempo, y en algunas ocasiones, antes del anochecer, en tardes claras, la luna lo atisba de lejos al sol, esto lo hace porque el mar se encuentra muy lejos de la llanura y se ven juntos a lo lejos, y en estos llanos se observa claramente al sol poniéndose y la luna saliendo, juntos pero lejanos…. y la luna le hace guiños al sol, pero él, orgulloso la mira y se oculta….

Y me quedo extasiado, viendo el atardecer, la luna y el sol enfrascado en su amor y desamor, para ver llegar la noche, la luna en su belleza y plenitud, el sol ya se ha ocultado para dar paso a esos hermosos puntos luminosos en el firmamento que nos tienen tramados a los hombres desde nuestros principios como humanidad. Es también sentir la frescura de la noche, el viento suave, los sonidos de los animales, el bramido del ganado, pero sobre todo, la paz y la tranquilidad que inunda mi alma llanera, mi espíritu guerrero y aventurero y recargo todo mi ser, arrullado por el sonido de las cigarras.

Al otro día entramos en faena, a tumbar un ternero para marcarlo, lo cual es una tarea que parece fácil pero que requiere experticia y cuidado….. también debemos esquivar las vacas recién paridas, pues son muy agresivas cuando acaban de tener su cría, igualmente hacemos mediciones, demarcamos limites, bordeamos los caños de aguas cristalinas que son como arroyuelos , ricos en peces y limpios como el alma de un bebe. Caminamos por esta extensa llanura, en la cual no se encuentran piedras, lo cual me parece una condición muy particular de esta tierra: no hay piedras. Los caños están bordeados de exuberante vegetación, lo cual es conocido como morichales. Debemos atravesar arroyos, los cuales son engañosos con su profundidad, a veces se nos han ahogado algunas reses, quienes confiadas los atraviesan, pero tarde, se dan cuenta que son profundos y corrientosos y nosotros un poco más prudentes que las difuntas reses, tomamos nuestras medidas de precaución. Es un trabajo arduo pero la fatiga no importa, porque en la tarde viene la suculenta comida y en la noche la música llanera, acompañada por la infaltable arpa y las canciones de amor….. y después el merecido descanso.

Los amaneceres son espectaculares, dignos de ser recordados para siempre, ese sol majestuoso y ardiente, desplegando sus rayos en toda la extensión de la llanura, las garzas desplegando sus alas, los aguiluchos revoleteando buscando algún ave pequeña que les sirva de desayuno.

Son varias fincas que debo de visitar, mi agenda es apretada, pero no importa, cumplo con mis deberes laborales, pero no por ello, dejo de extasiarme de la belleza de los sitios de los llanos orientales, que no sólo son territorio colombiano, pues también forman parte de Venezuela. El baile más popular y típico de esta región es el joropo, el cual intento seguir y zapateo, lo hago bien, pero se ve mal. Me atrevo a sentirme como un dios en el olimpo saboreando su ambrosía, yo en cambio deleitándome con la carne asada, la yuca y la papa; otras veces me alcanza para pescar con anzuelo peces de tamaño respetable, que luego preparamos y saboreamos con gusto. Estoy a miles de kilómetros de la civilización, no hay señal de telefonía móvil, de modo que mi celular sólo funciona hasta Santa Rosalía. Tampoco hay energía eléctrica…… es como encontrarnos en otro tiempo, es adentrarnos en una capsula del tiempo.

No dejo de maravillarme cuando me encuentro con una anaconda ( Eunectes murinus), cuyo nombre científico “eunectes” viene del griego, que significa “ buen nadador”. Estas espectaculares serpientes no son venenosas, son constrictoras, es decir que asfixian a sus presas para después engullirlas. Y por supuesto que les guardo mucho respeto y admiración. A veces creo que ellas nos temen más a nosotros, los humanos, que no cesamos de exterminar a los animales que les tenemos miedo o temor. Analizo si es que a veces no enfrentamos nuestros temores y miedos, sin encararlos, para simplemente querer eliminarlos, sin conocer realmente la raíz de su origen.

Son quince días de embriaguez de biodiversidad y hermosura, de música bella, de cabalgatas, de vadear por los ríos, de navegar, de trabajo arduo. De distanciamiento de la civilización, pero sobre todo de valorar, mi tierra, de querer cada día más, cuidar este planeta, de dejar a

mis hijos un legado de amor y respeto por lo nuestro, por nuestro planeta azul y sobre todo por el respeto para cada uno de los seres de esta tierra.

De regreso a la civilización, a mi ciudad Cali, donde está mi ancla, mi polo a tierra, dejo con cierta tristeza, esta llanura verde y misteriosa, como una mujer esquiva y hermosa. Deseando que la ambición desmedida de nuestros gobernantes no se vayan a parrandear este paraíso terrenal. Para mejorar las comunicaciones, prefiero el tren, antes que las carreteras, para lograr mayores riquezas, prefiero la agricultura responsable y amigable, la producción limpia y muy responsable y para ayudar a mis compatriotas, prefiero el perdón genuino y próspero que el odio recalcitrante e improductivo.

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  1. Marino Blandon Gallego

    Sin conocer los llanos, con tu escrito, ya me lo imagino, me trasporto mentalmente, excelente escrito.

  2. Aurora Conde Carrillo

    Un relato maravilloso, donde nos profundisamos en la belleza y la magestuosidad del llano y quienes lo conocemos al leer nos hace sentir estar nuevamente alli .

  3. Marylin lozano

    Excelente relato realmente me hizo viajar y sentir aquel recorrido esa travesía es espectacular, se me eriza la piel al leer estas líneas me hace recordar la belleza de mi llamo y la música 💞 espectacular muy bien redactado realmente haxe viajaron mente…

  4. Carlos Hernan Velasco Roldan

    Hermoso relato, me llegan recuerdos maravillosos de esa región, además tiene la capacidad de que a quien no la conoce, se la puede imaginar tal como es; felicitaciones Ofelia.

  5. Laura Durán

    Maravilloso relato, que forma de escribir tan especial, es mágica, a partir de cada palabra pude vivir tu viaje, pude visualizar tan majestuosos paisajes en mi mente.
    Solo queda agradecerte el compartir con nosotros tan bello relato, ya que pude transportarme aunque fuera un momento a los llanos gracias a ti.
    ¡Bravo!

  6. ANA DOLORES MAFLA Q

    EXCELENTE RELATO, NOS PERMITE FORTALECER EL SENTIDO DE PERTENENCIA POR NUESTRA PATRIA Y EL RECONOCIMIENTO DE CULTURA, VALORES Y RECURSOS.
    FELICITACIONES POR TUS APORTES PARA LAS GENERACIONES ACTUALES Y VENIDERAS.

  7. Cristina

    Hermoso lugar, con la lectura del relato dan ganas de conocer este región que hace parte de nuestro país Colombia, felicitaciones a la escritora y que gane

  8. Eliza

    Un hermoso escrito. Nos transporta a un mundo diferente con tan buena descripción de nuestros Llanos Orientales. Merece quedar entre los finalistas, Gracias.

  9. Cristhian Alba

    Espectacular, ahora mi alma conoce el llano, linda descripción de una región que aún es ajena para muchos y que debemos preservar para futuras generaciones. Es bueno leer sobre los lugares maravillosos que tenemos, sobre los cuales se ha construido nuestra historia y cuyo paisaje ha sufrido algunos cambios; si recordamos el himno nacional, describen el Orinoco como un lugar donde se sufrió mucho “Del Orinoco el cauce se colma de despojos, de sangre y llanto un río se mira allí correr, en bárbula no saben las almas ni los ojos si admiración o espanto sentir o padecer”… Ahora esperamos que vengan historias y canciones como esta, de paz y bienestar.

    ¡Felicitaciones! Lindo relato

  10. lindaher511

    Hermoso lugar mi profe. Logras transportarme hacia este lugar tan fascinante y diverso. Estar en puerto gaitan y ver como los pezcadores tienen en su costado peces grandisimos y luego ir a navegar el rio y ver las toninas no tiene precio!

  11. Paola

    Fascinante historia, me trasladó a ese maravilloso lugar sin conocerlo! Espero que gane este relato.

  12. esperanza

    Extraordinario y maravilloso relato que nos hace transportar con cada linea a este lugar tan lleno de biodiversidad..nuestros LLanos Orientales y nos hace pensar una vez mas lo bello que es nuestro país y todas las riqueza naturales que tiene…y espero un dia muy cercano ir alla y deleitarme con todos sus paisajes…este relato merece ser uno de los finalistas……mi admiracion…..

  13. victoria

    La parte del sol y la luna fue mi favorita… en general es un escrito que nos hace querer ir a este lugar, al que seguramente nunca se nos ha ocurrido visitar. y que gane este relato!

  14. Maribel

    Hermoso, Describe lo Majestuoso de los Llanos Orientales, soy amante a la Naturaleza y este relato me impulsa a darme un Tour con mi Familia y Amigos, muchas gracias.

  15. JUAN SEBASTIAN ARREDONDO

    ME GUSTÓ EL RELATO, NOS TRANSPORTA A LA INMENSIDAD DE LOS LLANOS ORIENTALES, SU GENTE Y SU VERDE.
    GRACIAS POR RECORDARNOS ESTE HERMOSO LUGAR DEL MUNDO, POR HACERNOS VIAJAR DE MANERA IMAGINARIA A ESTE SITIO. ESPERO QUE SEA UNO DE LOS RELATOS FINALISTAS

  16. Rodrigo

    Como dice la Canción… YO SOY AQUEL…. yo soy Rodrigo el viajero de los llanos descritos desde el alma transeunte de Ofelia… Gracias amiga mia por tan hermosa prosa emanada de nuestras tertulias sobre viajes y parajes a los que nos lleva la vida…. gracias!!!

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