Ushuaia. Autor: Jorge Varela Martinez Negrete

U – s – h – u – a – i – a. Un lugar que fonéticamente suena muy agradable y que geográficamente también lo es debido a su inmensa lejanía.
(En lengua Yagán: “Al fondo de la Bahía”).

Para llegar a Ushuaia hay que volar poco más de cinco horas desde Ezeiza en Buenos Aires. Atravesar las pampas argentinas con sus gauchos bigotones, después vendrá la indómita Patagonia, luego el Estrecho de Magallanes y finalmente, tras sobrevolar el majestuoso Canal del Beagle aterrizar en el Aeropuerto internacional de las Malvinas Argentinas.

Antes de que existiera el actual aeropuerto (1995) llegar a Ushuaia era toda una aventura debido a los escasos caminos que cruzan la Isla Grande de Tierra del Fuego y hacerlo por mar era casi imposible ya que en las derrotas de los barcos la tenían olvidada a no ser por algunas embarcaciones de cabotaje que hacían el trayecto entre Punta Arenas en el estrecho de Magallanes y Ushuaia.

Pero, ¿a qué vas a Ushuaia?, ¿no sabes que ahí el aire es tan frío que se te mete entre tu piel y te deja enjuto ? ¿y qué el viento cuando aúlla, aúlla tan fuerte como lo hacen los muertos volviendo loco al que le escucha?

Pero los muertos de aquí nos son unos muertos cualquiera, son unos muertos viejos que a causa del frio no han muerto de verdad y te platican como murmurando, como si estuvieran callados y aunque tu no los quieras escuchar, sus gemidos llenan tus oídos volviéndote loco si no es que el aire frío de la bahía ya lo hizo. Por eso te digo ¿a qué vas a Ushuaia?

La primera impresión que tienes de Ushuaia es muy agradable con la vista del puerto que se levanta del otro lado de la bahía y en un segundo plano las cumbres nevadas de los montes Martial. Pero hay que abrigarse bien ya que el clima es muy extremo debido a los vientos del suroeste que soplan desde la Antártida y que todo lo congelan.

Pero, ¿a qué vas a Ushuaia? Ahí nadie te conocerá, nadie hablará como tu hablas, porque ahí las lenguas de los que escuchas serán las lenguas de los otros que habitaron antes estas tierras, ellos serán los Yaganes, serán los Onas, serán los que escuchas pero no los que tu vez pero ellos a ti si te verán, a ellos los aniquilaron, los arrasaron, pero su voz perdura con el viento que los trae de regreso, los que tu vez llegaron hace poco y caminan ahora los caminos que ellos alguna vez caminaron pero a ellos no les entenderás aunque hables su mismo idioma. Por eso te digo ¿a qué vas a Ushuaia?.

Ushuaia es una ciudad nueva con poco más de cien años de existencia y aunque pertenece a la República de Argentina, su población actual esta caracterizada por migrantes de todo el mundo: muchos italianos y alemanes, además de los conocidos vecinos sudamericanos.

Todavía a mediados del siglo XIX existían aquí las dos grandes tribus nómadas de la isla Grande de Tierra de Fuego que vivían en un plácido equilibrio. Por un lado la tribu del mar, los Yaganes, que en sus canoas navegaban la costa remando por los canales y bahías que bajan hasta el Cabo de Hornos y por otro lado la tribu de las montañas; los Onas que lo hacían caminando en pequeños grupos que transitaban sus colinas y praderas hasta terminar en el el lago Fagano. Así la vida entre ambas tribus transcurría en una pacífica harmonía.

Con el tiempo surgieron los intereses económicos, llegaron “los estancieros” y con ellos los pastores anglicanos que los quisieron “civilizar”, les impusieron el sedentarismo, los enseñaron a “cultivar” la tierra y los vistieron a la usanza europea pero esto constituyó el principal problema ya que las tribus aborígenes que vivían desnudas estaban acostumbradas a que cuando se mojaban ya sea por la lluvia o cuando se metían a nadar en las heladas aguas del Canal del Beagle solamente se secaban “al sol” y se cubrían con una piel de Guanaco que dejaba “respirar su piel”. Por esa razón cuando les impusieron la vestimenta europea no hicieron sino aniquilarlos muriendo rápidamente de neumonía. Por eso los muertos de Ushuaia todavía hoy aúllan con el viento.

Pero, ¿a qué vas a Ushuaia? Aquí pronto comenzarás a perder la razón cuando las horas del día se alarguen, porque aquí el sol no se oculta, no se quiere ir; cuando parece que ya va a oscurecer, el sol vuelve a salir por el otro lado del Monte Olivia. ¿Y la luna? La luna es la que tiene la culpa de todo. La luna brilla cuando aún hay luz, le han dicho muchas veces que no lo haga pero los perros le ladran y ella tiene que salir desde su escondite que tiene en el fondo de las aguas del Canal del Beagle. Por eso te digo no vayas a Ushuaia, perderás la razón.

Existen ciertos barrios en Ushuaia que aun conservan sus casas antiguas fabricadas con madera de lenga y laminas de zinc y más de alguna, aun hoy, nos muestra orgullosa su veleta en forma de ballena recordando la vocación marinera del puerto. Las calles estrechas bajan por la ladera hasta desembocar en el Beagle. En las esquinas, las placas de nomenclatura muestran además del nombre de la calle su posición geográfica como por ejemplo: Avda. San Martin 68º 18´31” W cruce con Comod. Augusto Lasserre 54º 48´23” S.

Por las mañanas, en estas barriadas se puede ver como el humo que sale de las chimeneas revolotea entre los aleros de las casas inundando con su olor a leña las calles aun solitarias. Durante el día es muy común ver pasar caminando a los marineros de la prefectura naval que muestran orgullosos su uniforme impecablemente blanco mientras transitan hacia los muelles de atraque. Ya por las noche, cuando las luces se encienden y los turistas de los cruceros se han ido es tiempo de entrar en una de las acogedoras fondas locales que con solo abrir la puerta brotan lo olores del “Asado Fueguino” que toma posesión del lugar; unos bancos de madera acojinados con piles de guanaco hacen de la mesa una seductora experiencia que anudada a los vinos de la región y al calor de la chimenea gratifican al viajero que vive sus sueños australes. Como consigna, ya en el camino de regreso a casa y bajo el cielo oscuro de la noche austral, hay que levantar los ojos al cielo y buscar en el infinito a la constelación de la Cruz del Sur, guía de marineros y exploradores que premiará tus ojos con su luz de esperanza.

Pero: ¿cuántos años deben de pasar para que la historia de un pueblo comience a contar? En Ushuaia aun no ha nacido el vate que toda ciudad legendaria se precie de tener para que la defienda, la vuelva legendaria y entonces si todos quieran venir a visitarla, por eso mientras esto sucede creo pertinente presentar a ustedes a cinco personajes que nos ayudarán a entender un poco la historia del lugar:

JEMMY BUTTON. Aborigen Yagan que fue capturado por el capitán Fitz-Roy en su primer viaje y llevado, junto con otros tres fueguinos a Inglaterra en donde se les trató de “civilizar” inclusive presentados ante la corte de la Reina Adelaida, para ser retornados nuevamente a su lugar de origen en donde en poco tiempo volvieron a sus antiguas costumbres tribales. Button pertenecía a la tribu nómada de los Yaganes que se transportaban a bordo de unas sencillas canoas fabricadas con corteza de lenga y en donde siempre llevaban una hoguera encendida custodiada siempre por una mujer (de ahí el nombre de Tierra del Fuego).

La historia de Jemmy Button y las tribus Yaganes es una buen excusa para venir a Ushuaia.

…Pero en Ushuaia no hay Louvre, no hay Buckingham Palace, no hay Empire State, no hay Puerta de Alcalá. En Ushuaia no hay pirámides, no hay mariachis, no hay Gringos, no hay Gauchos, no hay elefantes, no hay Grand Canyon; ¿a qué vas a Ushuaia?.

CHARLES DARWIN. Naturalista inglés que acompañaba al capitán Fitz-Roy en su segundo viaje de exploración y que traía de regreso a casa a los tres aborígenes llevados a Inglaterra. Es muy probable que Darwin después de convivir más de cinco meses en altamar con Jemmy Button haya observado como el medio ambiente influye en la evolución de las especies, incluido el ser humano, de ahí emergería su famosa “Teoría de la Evolución” y fue precisamente aquí en Ushuaia donde se gestó esta revolucionaria idea, por eso vale la pena recorrer los parajes del Parque Nacional Tierra del Fuego con la visión del joven naturalista Darwin y caminar por los senderos del bosque magallánico con sus retorcidas lengas, sus verdes coihues, sus olorosos canelos, los arbustos de calafates, notros y zarzas. Observar las parejas de Cauquén cuidando de sus crías mientras buscan en la playa mejillones que comer y si hay suerte poder escuchar al lobo marino de dos pelos llamando a su hembra que debe de andar por ahí cerca.

Charles Darwin y el Parque Nacional Tierra de Fuego es otra buena excusa para venir a Ushuaia.

…Pero Ushuaia está muy lejos, en Ushuaia hace frío, mucho frío, además hay un viento que cuando sopla no se puede salir de casa por varios días, Los aviones se quedan en tierra, los barcos se quedan en puerto y nada se mueve, solo la ventisca que viene de la Antártida que ejerce su poder y lo cubre todo de blanco. ¿a qué vas a Ushuaia?

E LUCAS BRIDGES. El tercer “hombre blanco” en nacer en Ushuaia y autor del libro “The Uttermost Part of the Earth”. Gracias a Bridges con su escrito podemos conocer la antigua historia de la Tierra de Fuego, la tierra inhóspita, donde comparte su comprensión y aceptación de las costumbres de las tribus nómadas que le llevo a el y a sus hermanos a ser considerados como miembros de las tribus. A la familia Bridges le fue concedida una gran extensión de tierra sobre el canal del Beagle a 80 kilómetros al oriente de Ushuaia, la Estancia Haberton, donde Lucas Bridges creció en compañía de su familia y de los indios Onas y Yaganes y la que actualmente se puede visitar ya sea llegando por tierra o navegando por el canal del Beagle, una opción interesante es quedarse a dormir para poder escuchar los ruidos de la noche y a la mañana siguiente muy temprano ir visitar la “Pingüinera” en la Isla Martillo.

E. Lucas Bridges, la Estancia Haberton y la Pingüinera son de nuevo una buena excusa para venir a Ushuaia.

…Pero en Ushuaia no hay quesos gruyere, ni escargots, ni vinos de Borgoña; tampoco hay roast beef, ni english tea, ni whisky escocés; mucho menos habrá jerez, ni jamones, ni paella. Entonces, ¿a qué vas a Ushuaia?

SIMON RADOWITZKY. Un anarquista ucraniano sentenciado a cadena perpetua en el presidio de Ushuaia por haber asesinado al fascista Lorenzo Falcón jefe de la policía de Buenos Aires en una revuelta. Después de 25 años de trabajos forzados logro escapar del penal de Ushuaia llegando a España donde se incorpora al bando republicano formando parte de las “Brigadas Internacionales” para finalmente terminar su vida en México.

En sí lo interesante no es el recluso, sino el ver como el penal de Ushuaia se funda con la intención de colonizar esta ultima porción del territorio argentino y que la única manera era la de enviar a los indeseables a vivir su cadena perpetua. Con la construcción de la cárcel llegan una gran cantidad de personas a trabajar en ella haciendo que Ushuaia creciera día a día. El penal funciona desde 1902 hasta 1947 cuando el presidente Perón lo cierra definitivamente y se le entrega a la base naval argentina. Ahora está convertido en museo donde se puede conocer la historia de Ushuaia, de los Yaganes y de los Selk´ams, de las misiones anglicanas y la de la familia Bridges. También encontramos la historia de la navegación por el Canal del Beagle, el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos. Finalmente en uno de los jardines se encuentra una replica del antiguo faro del “Fin del Mundo” el de la novela de Jules Verne.

Simón Radowitzky y el Presidio es una buena excusa para venir a Ushuaia.

…Pero en Ushuaia no hay Rockefeller´s, no hay Rotschild´s, ni tampoco Amancios, no hay reinas ni príncipes ni reyes, no hay Lamborghinis ni Ferraris ni Mercedes, no hay Jet-set ni fanfarrones ni aduladores. Entonces, ¿a qué vas a Ushuaia?

CAPITAN MORENO, Italiano, apasionado de la vela que queriendo dar la vuelta al mundo en su velero “Fortuna” se topó en Ushuaia con una hermosa mujer argentina y hubo que echar amarras en puerto, así que si tienes suerte y logras contactarlo podrás recorrer en su velero los imponentes ventisqueros y que si andas un poco más aventurado, trates de lograr doblar el infame Cabo de Hornos eso después de navegar por el archipiélago de las islas Wollaston y de la Bahía Nassau, podrás también conocer Puerto Toro, acercarte a los barcos pesqueros con sus bodegas llenas de centolla e imaginarte como si fueras el joven Darwin a bordo de la fragata “Beagle” al ir navegando lentamente por las aguas del canal admirando los picos nevados de “Los Dientes de Navarino”.

Capitán Moreno y el velero Fortuna claro que son una buena excusa para visitar Ushuaia.

…Pero en Ushuaia hay montañas infinitas, hay mares extensos y cielos maravillosos, en Ushuaia hay bosques envejecidos, glaciares azules y nieves perpetuas, En Ushuaia hay todo esto pero lo más fascinante es que en Ushuaia existe todavía una parte de la naturaleza tal y como debió de haber sido el planeta Tierra antes de que el Homo “Pensante” tomara el control. Entonces, ¿a qué vas a Ushuaia?.

Ushuaia, República de Argentina, primavera austral, 2015

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