La limpiadora. Autor: Lucía Alcázar Lara

Mi trabajo es monótono. Limpio con una mopa pasillos infinitos en la zona de embarque del aeropuerto, durante siete largas horas. Es como andar sin agua por el desierto. Para escapar del aburrimiento observo a la gente que viene y va de viaje, arrastrando maletas repletas de ilusiones, desesperanzas, sueños inalcanzables, fantasías, desilusiones, alegrías, desdichas…

Hay un grupo de jóvenes, acompañados de un par de monitores. Los jóvenes van vestidos con vaqueros y camisetas cómodas. Sólo una chica se sale de la norma. Tiene el pelo rojo, y corto, por un lado más corto que por el otro. Su ropa es colorista y con un diseño propio. Está separada del grupo aunque va con él, pero ella toda es una isla. Aún no sé si clasificarla de inmensa o pequeña, todo dependerá de cómo se desarrolle su futuro.

Por mi lado pasan dos hombres, maduros y guapos, que van cogidos de la mano. Dos mujeres jóvenes, de altos tacones y vestidos vaporosos, los miran y se alejan cuchicheando y riendo. Dejan en mi olfato un sabroso y caro olor a jazmines, que perfuma mi uniforme de trabajo: pantalón y camiseta de color verde.

La mopa pide paso entre los pies de un niño. Al lado se encuentra su madre, con una revista desplegada en las manos, pero no lee. Madre e hijo están absortos contemplando el despegue de un avión. Tan quietos que parecen estatuas. Y tal vez lo sean. Un poco más adelante hay una estatua del eterno viajero, y yo, el primer día de trabajo, la confundí con una persona real. Está hecha con material que imita a la perfección la piel humana. A sus pies tiene una maleta con ruedas. Recuerdo que le pedí permiso para limpiar su zona.Y allí estuve un rato, esperando me contestara o se moviera, mientras me preguntaba por qué la gente se reía a carcajadas.

Unas monjas, vestidas con hábitos blancos y velo blanco, comen con fruición un helado de chocolate.

Un niño de corta edad, chupando con parsimonia su chupete, las mira atentamente. Las monjas le sonríen, pero al rato se cansan de su mirada intensa (¿Será el niño otra estatua?) Deciden levantarse y cambiar de sitio.

Un hombre adulto con ropa de ejecutivo está sentado en el suelo, encima de unas hojas de periódico, perfectamente desplegadas sobre el encerado suelo. Teclea con rapidez en el portátil. Sus manos, delgadas y perfectamente cuidadas, parecen mariposas que no pueden volar, condenadas a vivir encerradas en un frasco de cristal.

Se me antoja que está muy solo, aunque él pueda chatear con el mundo entero en la mitad de tiempo que a mí me dura un pestañeo.

Mi zona de trabajo es la de los vuelos al extranjero. Por la megafonía se anuncian vuelos a Ámsterdam, Paris, Roma, Venecia…

La de gente que va a Venecia. Casi siempre son parejas de novios, recién casados o simplemente amigos con derecho a roce. Todos van cogidos de la mano. Los besos vuelan de una boca a otra, casi tan rápidos como cambian los anuncios de los vuelos en las pantallas de embarque. A veces caen en el suelo, y yo los recojo con mi mopa. Me cuesta tirarlos a la basura, pero al final lo hago si no hay nadie que los reclame, pues de que sirve un beso rechazado.

Me imagino Venecia como el paraíso del romanticismo. De repente la mopa es una sombrilla que me cobija del sol en un agradable paseo en góndola por el Gran Canal. A mi lado tengo a un apuesto joven que me acaricia con sus palabras de eterno amor, nada que ver con mi marido, que seguramente estará en casa en mangas de camisa con una cerveza en la mano, sentado frente al televisor. Su barriga cada vez más y más llena, y su cabeza más y más vacía. No se lo reprocho, la vida es dura, sobre todo cuando las cosas no marchan como uno había soñado.

Pero cuando llegue a casa, cenaré con él, y nos contaremos cómo nos ha ido el día, y mañana será otro día. Incluso cabe la posibilidad de que nos toque la lotería y caminemos por estos suelos brillantes, portando maletas llenas de ilusiones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s