Ven conmigo. Autor: Dannys Hidalgo Hidalgo

Subí a ese bus donde llevaría a él insignificante muchacho a conocer algo más, mis deseos no estaban en ir sí no en quedarme. Quedarme en esta ciudad gris, malévola y superficial pero el destino me hizo ir con él, con ese chico simple, tonto y con poca popularidad, el bus realizaba diversas paradas algunas con mal olores, con lugares sucios pero otras con lugares y olores maravillosos. En una de esas paradas conocí la realidad, el hombre que amaba besaba a otra mujer mientras mi alma y mi corazón se partían en mil pedazos, ¿Porque mi alma? Porque toda yo era él, mis pensamientos, mi forma de hablar, vestir, de elegir, cien por ciento él.
El bus siguió y al parecer Dios iba conmigo, los paisajes y lugares eran suaves con la despedida del sol y muchas veces con la entrada de la lluvia. A lado de mi estaba él absurdo chico que me invitaba a jugar sudoku, que me contaba sobre su familia, sobre su pobreza y riqueza.
Salí del baño y ya él bus se había ido trate de enojarme o gritar pero él dijo que ya habíamos llegado, el lugar era con muchos árboles, pastos secos y charcos de agua, yo lo seguí ya que no tenía para donde ir, lo seguí a un lugar con tierra, mosquitos y lugares pedregosos pero su sonrisa era dulce y su mirada era algo inexplicable lo que me hacía sentir segura. Le hablaba de mi vida superficial cuando él me tomo de la mano y me llevó a una hermosa cascada, él se desnudo y yo también lo hice ambos entramos a ese hermano lago, él no quería nada de mí sólo mi compañía, él era de esas personas que todos los adultos alaban. Ya en la noche estábamos en una pequeña casita donde por poco dinero cenábamos café con pan y dormíamos.
Al día siguiente nuestra aventura siguió conociendo un bosque denso, frío y desconocido, subíamos montañas peligrosas pero con una vista increíble, en ese momento yo era yo, esa chiquilla sin prejuicios que se divertía en él lodo, en el césped y en la cima de muchos árboles de la pequeña casa de mis fallecidos abuelos. El chico recibió una llamada pensé que no le había dando importancia ya que minutos después nos fuimos a comer mango de un árbol frondoso pero una hora después un carro lujoso vino por él, sube es hora de volver a casa. Ese muchacho estúpido hijo de una amiga de mamá se había convertido en un príncipe, en un príncipe que me hacía sentir libre y feliz y un príncipe real, con dinero.
Al llegar a mi casa me agradeció por ser su compañera de esa gran aventura y pregunto si quería acompañarlo a la fiesta de “Cascanueces”, una fiesta que se realizaba cada navidad en el hotel palacios blue, una fiesta para ricos. Rápidamente acepte pero no por la fiesta sí no por él, esa noche yo lo observa con un traje color negro sin ninguna imperfección, con su sonrisa suave y su forma de hablar elegante, aunque yo no sólo lo miraba de esa forma, lo miraba como ese chico pueblerino y simple que me hacía reír.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s