Mientras la conciencia os lo permita. Autor: Joaquin Moya Latorre

LEMA.- VITRUBIO

Aquella fría y húmeda mañana de Marzo en la que llegué a la pequeña ciudad costera de la Isla a la que había sido destinado como médico del Dispensario Público Local, significó para mí ,como suele ocurrir casi siempre , una interrogante sobre el éxito o fracaso de la incorporación a un puesto en el que tendría forzosamente un contacto tan particular e íntimo con los vecinos, que me integraría entre las diversas clases sociales de la nueva sociedad para mi desconocida. .Integración que llevaría ,a todas luces, implícita la dificultad inherente a las complejas relaciones motivadas por las competencias, envidias, chismorreos y críticas entre sí ,propias de los ciudadanos de estos pequeños núcleos urbanos .
Cuando llegué ante el Dispensario, situado en la planta baja de un edificio de reciente construcción, me estaba esperando tras la ventana Lorenzo; un A.T.S nacido allí, con varios años de permanencia en el destino, recientemente casado y con un hijo de dos años. Me ayudó a sacar las maletas del coche y a acomodarme en la vivienda anexa para el médico que tenía el Dispensario. Posteriormente nos dedicamos a cambiar impresiones sobre lo bueno y lo malo del desempeño de la profesión allí; clases de enfermos más frecuentes, y programa de visitas de presentación a las Autoridades locales para los dias sucesivos. Lorenzo conocía al detalle la vida y milagros, carácter, virtudes y vicios de todos y cada uno de los vecinos, porque aparte de ser de allí ,y ser el A.T.S. local, era socio del Casino y cofrade del Paso de la Santísima Virgen del Dolor de los Pobres, que se procesionaba en la Semana Santa. Todo lo cual contribuyó a que fuese mi inicial, completo, y permanente informador de cuanto había que saber sobre la gente del lugar..
A la mañana siguiente, el primer paciente que acudió a la consulta fue un “monumento” de señora que me dejó boquiabierto. El modo de vestir era mas bien recatado; pero las formas voluptuosas y algo abundantes de sus atributos femeninos se dejaban adivinar sobradamente bajo las telas flojas del vestido. Sus ojos negros y brillantes , enmarcados por unas suaves ojeras, se clavaban en los míos mientras me explicaba el motivo de su visita, para, bajándolos después con una estudiada timidez , volverlos a subir temerosos, nuevamente hasta los míos. El motivo me pareció bastante fútil e impreciso. Me hizo colocar el fonendoscópio ; auscultarle el pecho , la espalda, y recetarle después unas pastillas para la garganta que en realidad no le hacían falta. Se enfrascó después en una conversación que más parecía un interrogatorio, al que por supuesto yo no colaboré, y tuve que despacharla muy amablemente porque otros pacientes esperaban la consulta.
Se trataba de la Presidenta del Puerto de la ciudad, donde gozaba de gran popularidad y aceptación en casi todos los ámbitos sociales, políticos y sindicales; pero especialmente en los religiosos y caritativos –era Mayordoma de la Santísima Virgen del Dolor de los Pobres, a cuya Cofradía suministraba abundantes donativos monetarios de los fondos del Puerto, y organizaba festivales con los mismos fondos cuyos beneficios asignaba luego a las diversas asociaciones caritativas y sociales de la localidad.- Había dado en alguna ocasión más de un paseo por el Puerto en un barco adquirido a bajo precio procedente de un decomiso a la Madre Abadesa del Convento de las Monjas Clarisas, al Párroco de la Iglesia de san Nicolás, y al hermano Mayor de su Cofradía. – Lorenzo no supo concretarme sobre cómo se llamaba la señora porque todo el mundo –sabemos cómo las gastan en estas localidades pequeñas- la llamaba “Antoñita la fantástica”. Ello era debido a que nunca negaba a nadie nada cuando la requerían para algo; y las frases de apoyo, celebración, exaltación y promesas de futuro exitoso para el proyecto no eran óbice para el posterior aplazamiento y olvido del tema, sobre todo si en el desarrollo del mismo no figuraba algún dispendio o comisión encubierta a favor de su persona.
“Antoñita” pertenecía a una antigua familia de la burguesía adinerada venida a menos, en la que algunos de sus miembros sucumbieron de mala manera durante los primeros desórdenes de la última Guerra Civil española. Había estudiado Contabilidad en una academia particular, ya que nunca se distinguió por su capacidad para estudiar otra cosa. No obstante ella se autotitulaba Economista y así la consideraba todo el mundo. Contrajo matrimonio, muy joven, con un funcionario bastante mayor que ella que murió pronto. ”Antoñita era por lo tanto: viuda, joven, sexualmente apetitosa, y con pocos medios, y tuvo que abrirse camino como pudo y a costa de lo que fuese. Marchó a Madrid donde al poco tiempo se encontró compartiendo cama y piso con un Abogado en paro, metido en política, y que con el tiempo llegó a ocupar un alto cargo en un Ministerio. Una vez allí colocado, necesitó deshacerse de ella, y la destinó al Puerto como Presidenta del mismo , con un sustancioso sueldo , que así la conocí yo cuando llegué.
Había una serie de circunstancias en esta señora, que a mi me chocaron bastante, y eran las de cómo podían hablar maravillas de ella ,a la vez, los portavoces de los Sindicatos , los Constructores, los Directores de los Bancos, y gran parte de la burguesía adinerada. Porque los motivos de su aceptación por la sociedad religiosa ya eran sabidos. Para tratar de descubrir estas circunstancias es por lo que yo me lancé a tratar de lograr su amistad para conocerla , lo que por su parte también parecía interesarle, y esto fue así hasta que una vez ,y a lo largo de una conversación sentados en la terraza de una Cafetería de la Plaza Mayor logró enterarse de que yo estaba soltero y no tenía novia. Pensé que esta circunstancia podría abrirme el camino para una aventurilla con ella, pero fué para todo lo contrario. A partir de esa tarde siempre encontraba una excusa para eludir encontrarse conmigo o pasar un rato juntos como hasta la fecha había venido ocurriendo, lo que aumentaba aún mas mi extrañeza y curiosidad.
Lorenzo –con quien comenté el caso –me aclaró el misterio: “Antoñita” era una viuda insatisfecha pero tremendamente cerebral. Sus relaciones sexuales se circunscribían exclusivamente a hombres casados. La teoría de las mujeres de esta clase , de que el hombre soltero fanfarronea de sus conquistas amorosas y sexuales ante todo el mundo para presumir de macho; pero el temor del hombre casado a que su esposa pueda plantearle problemas por ponerle los cuernos lo lleva a mantenerlo en el más absoluto secreto, ella la usaba hasta extremos inconcebibles, maquinando siempre sus aventuras sexuales con casados que después le sirvieran para controlar, captar voluntades y adhesiones, beneficiarse en negocios lucrativos, o que la Justicia no fuera demasiado estricta con ella en cuanto a las infracciones y prevaricaciones que solía hacer en los negocios que intervenía, las más de las veces aprovechándose de la ignorancia de la gente. Según Lorenzo , con la única persona con quien probablemente no se habría acostado nunca, de entre las fácticas de la ciudad, fuera el Párroco de la Iglesia de san Nicolás y seguramente porque era soltero también y no se fiaba. Aunque solía comulgar siempre en primera fila en cuantas misas solemnes se hacían , nunca la vio nadie ante un confesionario. En su lista de conquistas tenía entre otros a los dos Jefes de los Sindicatos Obreros , a quienes, además, había hecho unos contratos blindados y bien remunerados para asegurarse la tranquilidad sindical y la adhesión de todos, también el Patrón Mayor de los Pescadores , el Alcalde , el Comandante del Puesto de la Guardia Civil, los Directores de Bancos etc etc. Todos ellos casados, por supuesto. Hacía de vez en cuando algún viaje para salir de compras con la mujer del “padrino” del Ministerio, y metiéndose una vez mas en la cama con él, agradecer y recordarle que debía de mantenerla en el lucrativo e interesante destino que le había proporcionado.
La masa popular de la ciudadanía tenía por lo tanto, de ella ,un falso; aunque elevado concepto como benefactora del pueblo. Fueron muchos los homenajes, placas, pergaminos y trofeos que le fueron entregados por sus virtudes caritativas ,religiosas, morales y sociales, por parte de algunas Asociaciones ,Clubs, y hasta medios sindicales. Eran actos ,en los que era un verdadero estudio de expresión ver las caras de los asistentes que habían compartido cama y sexo con ella más de una vez, y en el fondo de cuyos ojos estaría seguramente su imagen envuelta en la lencería provocativa que solía usar en esas ocasiones.
Lorenzo me dijo, un dia ,que había resuelto con un grupo de amigos entre los que había carpinteros , pescadores y algún estibador, – todos gente modesta- formar una Sociedad con los ahorros de todos ellos, para construir los barcos de pesca “in situ” y evitar así que los armadores tuvieran que construirlos en otros Astilleros. Se conseguiría con esto dar trabajo y beneficios a los vecinos del lugar . La idea me pareció excelente y le animé a ello. Lo preocupante estaba en que esta factoría tenía que estar cerca de la orilla del mar y para ello había que contar con el permiso de “Antoñita”. Yo no vi problema en ello; pero mas adelante pude salir de mi engaño. Lorenzo fue a verla como Presidente de la Sociedad “Astilleros del Sur S.L.”. Visitó después al Alcalde ,y a los tres Directores de Bancos que tendrían que financiar bajo hipoteca el sesenta por ciento del importe del presupuesto. Les presentó toda la Documentación ,Proyecto , Presupuesto y estudio de posibles beneficios y rendimientos de la Empresa. A todos les pareció excelente.
Al dia siguiente Lorenzo ingresó unos cuantos millones reunidos con los ahorros de los socios ,por la fianza legalmente exigida , en la cuenta del Puerto, y acto seguido fue a entrevistarse con “Antoñita” la cual le dijo que: “ estaba un poco escasa de tiempo y lo esperaba a media tarde en su casa para tratar del tema”. Esa tarde Lorenzo lo pasó muy mal. Pues ella le propuso entrar en el negocio como Presidenta de la Empresa aportando un diez por ciento del presupuesto ,y quedaría él como Director General. La contrata de obras sería asignada a un constructor “amigo”, y la madera para los barcos sería comprada a través de otro “amigo” que tenía una serrería en la Sierra. Mientras le planteaba todo esto, “Antoñita” que lo había recibido con una bata de casa, de encaje y gasa casi transparente ,dejando entrever bajo ella sus encantos corporales y que usaba siempre para captarse voluntades en estas ocasiones , se acercó hasta él para ofrecerle una copa de Jerez , Wiski, o lo que le apeteciera. Lorenzo tuvo que hacer de tripas corazón para resistirse a la operación de acoso y derribo a la que tan acostumbrada estaba ella; pero sabía cómo las gastaba y no estaba dispuesto a claudicar como tantos otros .Por un lado se sentía sexualmente atraído ; pero por otro la hubiera matado allí mismo. Estaba lleno de indignación y de odio, y salió de allí negándose a todo. Esa noche no pudo conciliar el sueño y no solo por un solo motivo sino por varios.
A partir de esa entrevista ,el Alcalde ,curiosamente, no le negó la Licencia de Obras, pero le fué dando largas ,de acuerdo con “Antoñita”, hasta que llegados seis meses sin poder obrar , los millones de fianza reunidos con los ahorros de los socios pasaron a engordar los fondos del Puerto. Más adelante, y como “persona comprensiva y buena que era y sobre todo muy religiosa “ ,le propuso a Lorenzo un nuevo Proyecto y una nueva oportunidad con una nueva fianza y un nuevo plazo para construir los Astilleros previstos. Esta vez ,ante la extrañeza de todos , hubo Licencia por parte del Alcalde y se comenzaron las obras, pero cuando Lorenzo acudió a los tres Bancos para empezar a pagar como estaba estipulado de antemano, misteriosa y aparentemente sin motivo, los Directores no le recibieron, y los Interventores le informaron que los Bancos se habían vuelto atrás porque habían pensado, después, que el negocio no iba a ser rentable, según los informes que habían recibido a última hora por parte del Puerto .La Sociedad así había quedado descapitalizada , entrampada y axfisiada .Lorenzo pensó en recurrir a la Justicia ,pero allí la Justicia era el Juez, y este era “amigo” de “Antoñita”. Pensó en Madrid ,pero en Madrid estaba el “amigo “ principal de “Antoñita” .Finalmente pensó en Dios y se fué a la Parroquia donde el cura le dijo que: “ no creía que “Antoñita” fuera así como le contaba, y que; aunque estuviera despechado, no era para que difamara así a nadie y menos a ella; más bien por su mala gestión e incompetencia,- como ya había comentado con él la Mayordoma de la Santísima Virgen de los Pobres- ,era por lo que ahora se encontraba así.
Lorenzo quedó deprimido , y con la moral por los suelos. Solo salía de su casa para ir a la Consulta y de nuevo a casa. Yo le animaba diciéndole que una máxima árabe decía : “espera sentado a la puerta de tu tienda a ver pasar el cadáver de tu enemigo” y otra más castellana la de que: “ a cada cerdo le llega su San Martín”, pero nada de esto le levantaba la moral.
Estábamos en el dia de la Virgen Patrona de la ciudad. La procesión estaba saliendo de la Parroquia. Tras ella iban todas las Autoridades y personalidades de la buena Sociedad del pueblo. Ante el trono de la Imagen iba la Mayordoma toda vestida de terciopelo negro con encajes, peineta alta con mantilla negra y un valioso rosario de nácar y plata entre las manos, y a su lado el Presidente de la Cofradía . Comenzaron a oírse las explosiones de los cohetes ,allá en lo alto del cielo ,anunciando la procesión. En un momento dado se oyó una detonación más fuerte y más cercana . Minutos mas tarde alguien se acercó a la Mayordoma y le habló un instante al oído. Después, esta se acercó al Presidente para decirle: “gracias a Dios y a la Virgen Santísima del Dolor de los Pobres se nos ha resuelto el problema de los astilleros del Puerto; porque Lorenzo se ha pegado un tiro en la cabeza hace unos instantes , el pobre no ha podido resistir el remordimiento por haber arruinado a sus socios”. Al terminar la procesión ,el Alcalde me mandó ir al Ayuntamiento . Cuando entré en su Despacho estaba allí con él “Antoñita” y ambos esperando al Comandante del Puesto de la Guardia Civil . Requerido el motivo de mi presencia, me dijeron que : “debido a mi trato diario con Lorenzo y a mi condición de Médico local, tenía que certificar que éste presentaba desde hacía tiempo signos de demencia mental depresiva , para evitar problemas innecesarios para todos”. Ante mi negativa rotunda, me amenazaron con solicitar mi destitución y traslado por” incompetencia facultativa y abandono en la Consulta Médica local”. Ante mi actitud contraria, me despidieron antes de que llegase el Jefe de la Comandancia ,a lo que yo me apresté de inmediato con la única y obsesiva intención de hacer las maletas y salir del sitio aquel para no volverme a acordar nunca más de él ni de aquella gente , me pasara lo que me pasara. Como así lo hice.
Unas semanas después vino a verme a mi nuevo destino la viuda de Lorenzo .Le habían dado una plaza de Administrativa en el Ayuntamiento a propuesta de “Antoñita” y a condición de que no enredase más las cosas. Los Astilleros del Puerto se estaban construyendo sin pega alguna .El promotor era un “amigo” de “Antoñita” de un pueblo cercano , y ella la principal accionista con el producto de la elevada comisión recibida de aquel . La gente de la calle y los poderes fácticos “amigos” solicitaron al Ayuntamiento que la Presidenta del Puerto fuera nombrada hija Honoraria y Predilecta de la ciudad por sus desvelos por crear riqueza y trabajo para los vecinos del pueblo. El Ayuntamiento ,por su parte, organizó una fiesta y le dio su nombre a una calle.
Lorenzo ,desde más arriba de las nubes ,allí donde se supone que brillan la justicia y la verdad ,muerto de risa ,se estaría diciendo: ¡” Bailad , locos , bailad, mientras la conciencia os lo permita!.-

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