Cuba libre. Autor: Edilia Valencia Cardona

No es el cuba libre, aunque nos queda fácil prepararlo, un vaso lleno de hielo, dos onzas de ron oscuro, unas gotas amargas, unas de limón y refresco de cola al gusto, revolvemos y a disfrutar. Cuba libre es la experiencia de un viaje a la isla, en una fecha memorable, el primero de mayo. Esta frase la escuché y la viví en los días de mi visita.
Antes de aterrizar en la Habana, desde el avión pude apreciar un terreno plano, parcelado perfectamente en cultivos de caña, arroz, frutales, tabaco y café, componiendo un tapiz trazado de colores que se armoniza con la montaña. Unos cubanos que venían en el avión me miraron con una sonrisa amplia cuando exclamé ¡Qué lindo! Y les pregunté ¿Quién hace este trabajo tan hermoso? Rápido responden –Los campesinos organizados en cooperativas. Abrí la boca y los ojos seguían con admiración esta colcha de retazos donde desborda el color. Fue el presagio de lo que quería ver en Cuba, un modelo nuevo de organización.
Al bajar del avión agudicé la vista para observar el aeropuerto José Martí. Lo hace grande el nombre que lleva, el que utilizó la poesía desde el exilio para expresar su pensamiento de libertad.
“ Cuba nos une en extranjero suelo.
Auras de Cuba nuestro amor desea.
Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo.
Cuba en tu libro mi palabra sea.”
El primer paseo por la ciudad impacta: envejecidos edificios, con indicios de una arquitectura colonial, barroca, ostentosa, de origen europeo, cuyo aire es de desolación y en algunos casos de eminente destrucción. Cuando salió Fulgencio Batista, en 1959, asignaron estos palacios a familias sin vivienda, que, sin ningún reparo de estar en la zona histórica, cuelgan para secar las ropas en las ventanas y balcones. No se ve inversión en su mantenimiento, la ausencia de colores y la presencia del deterioro hacen de la bella Habana motivo de crítica, porque no le ha solucionado al pueblo una vivienda mejor.
Por fin, Marisol, nuestra anfitriona, hace parar el carro, –Quiero presentarles a mi esposo y a mi familia. Están los dos que estudian, un niño y una niña de 10 años que comía una pizza y acompañó su saludo con un –¿quiere morder? Ví algo distinto, la cercanía y la cordialidad. También Richard, que nos dice –yo amplié esta casa y aquí vivo con mi señora y mis dos hijos. Con Marisol y su esposo cuento ocho en total. El otro hijo mayor, Jaime, que también tiene señora, construyó en la casa de su suegra. Conviven dos, tres generaciones unidas, pero independientes, las familias son de mucha solidaridad.
La brisa del mar nos acompañó por todo el malecón hasta llegar a Vedado, un barrio de La Habana de amplias avenidas y zonas verdes, centro político y administrativo de gran importancia histórica. El sol nos golpea, de mayo a octubre es verano, de noviembre a abril es invierno. Nos invitamos a un helado.
Con curiosidad visitamos el monumento de las banderas, este espacio tiene un gran significado social, más de cien astas para representar en cada una de ellas los 169 municipios de Cuba, en el escenario “Venceremos”, “Patria o muerte”. Nos acercamos a las columnas que tienen placas con los nombres de los combatientes de la revolución. Las orquestas y la música cubana vibran para celebrar la revolución “Hasta siempre Comandante”.
No se ha olvidado el sueño de Martí, el de hallar una república de los doce millones de cubanos “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”. Esta realidad se pudo evidenciar en el primero de mayo de 2014, a lo largo y ancho del país.
Salimos de la casa a las 4:30 a.m, un carro de un amigo nos acercó al sitio del encuentro. Empezamos a caminar hacia la Plaza de la Revolución. Pasamos por la Avenida Boyero, divisamos el monumento que se impone en la plaza, en homenaje a José Martí, con una altura de 142 metros es el punto más alto de la ciudad de La Habana, frente al monumento está su estatua en puro mármol. En el otro costado de la plaza, en relieve, la imagen del Ché Guevara y la de Camilo Cienfuegos, la plaza hervía de gente dispuesta a la celebración.
Hablé con una médica que se amaneció allí esperando la celebración con los estudiantes. Me dijo –soy especialista, me gano 25 dólares, los paso a pesos cubanos, que son 625, pero mira, por la luz pago cinco y por el agua seis pesos, recibimos una remesa de frijol, arroz, aceite, lo básico, mis hijos tienen educación y salud gratuitas, todos los que podemos trabajar tenemos trabajo. Sentí que le importaba más vivir y saber vivir. En mi visita a la isla pude observar que les alcanzaba hasta para ron y cigarrillo.
Antes de que sonara el himno de Cuba, Saire, mi compañera de viaje, comentó acerca de mi cumpleaños, a una voz, como una familia, entonaron “que viva feliz con cariño y armonía”. Sonó el himno de Cuba, La Bayamesa, compuesto por Pedro Figueredo y tocado en Bayamo en 1867 en el fragor de la lucha contra el poder español. Hasta hoy, decididos a combatir por la libertad, lo cantan los cubanos “MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR”.
Se impone el silencio, la concentración y el respeto. Ondean un mar de banderas portadas con orgullo, demostrando al mundo entero su unidad. “Hágase del amor la moda”, es una consigna en cada uno de los habitantes de esta isla, que han vivido y superado las más cruentas luchas por ser independientes. La unión es la mayor garantía de que sigan gritando “Cuba libre”, se siente la formación de todos los cubanos, y su participación política.
Cuba libre de una época de dominación española, de una época de dominación inglesa, de nuevo española y de ocupación norteamericana en 1895. El país se hipotecaba más y más, 65 centrales azucareras eran “gringas”. Esta opresión se extendió a las minas de hierro y magnesio, a los servicios eléctricos, telegráficos y telefónicos. Envueltos en fraudes, traiciones y burlas ganaban las elecciones y se sofocaba cualquier levantamiento, 3000 negros y mulatos murieron entre 1920 y 1921, se ordenaba el desembarco de marines y tropas americanas. Las oportunidades de trabajo eran mínimas y denigrantes, como también el acceso a la cultura y la educación.
Hoy se encuentra la fusión multirracial, se avanza en los procesos, el pueblo marcha, no es permitido detenerse, el paso es firme y victorioso, la frente en alto, los niños en los hombros de los padres. En plena marcha escuché a un periodista extranjero que le preguntaba a una niña de nueve años –¿Ud. por qué marcha? una vez superada la sorpresa, responde –porque es mi deber.
La bandera de la dignidad la portan los Tabacaleros, los Constructores, los de Pedagogía, Turismo, Industria, Salud, Comunicación, Cultura física, los Artistas, los Intelectuales, los Azucareros, los de Energía, los Campesinos, los de Seguridad. Todos se hermanan para afirmar que el compromiso solo es con el pueblo y que la unidad es la garantía de la revolución y el orgullo del cubano.
Mientras desfilábamos el locutor decía –Que tiemble la tierra. El número crecía y el fervor también. Estar ahí viendo la actitud de los cubanos de solidaridad y unidad, me hace pensar que un sistema que cuenta con tal participación, no se puede llamar dictadura; que ha alcanzado tal organización, no se puede llamar atraso; que ha fomentado la cultura y la educación, no se puede llamar subdesarrollo. Se gozó mi espíritu, al ver expresado este sentimiento de identidad nacional y cultural con conciencia de superación en el trabajo.
Las palabras del Secretario del Partido retumbaban en la plaza –La revolución es garantía de que siempre podemos gritar CUBA LIBRE. Más de doscientos músicos interpretaban marchas solemnes y triunfales. De nuevo veía y no creía, pensaba que es posible vivir en solidaridad, era claro que algo como esto no se improvisa, es la evidencia de la satisfacción del pueblo con un sistema que ha trabajado eficiente y árduamente por la educación, la cultura, la salud, el trabajo y la vida digna desde 1959. Guste o no, 278 organizaciones solidarias de todo mundo, que marcharon en el desfile, tendrán que contar lo que vimos y experimentamos, una revolución próspera y sostenible.
No se puede ver el desfile hay que estar en él, nadie es espectador. Todos, cubanos y no cubanos, avanzamos y respondíamos los “vivas” a Fidel, al Ché, a la Revolución, al trabajo, a Cuba, sentir el cosquilleo del asombro, los aplausos y el respeto para este pueblo tranquilo y seguro. Ningún arma, ningún grito, ni pelea; predomina el orden, el silencio y la disciplina. Las marchas en Colombia, mi país, no tienen “vivas” en el recorrido, las consignas son “abajo el desempleo”, “abajo el mal gobierno”, “abajo la corrupción”, “abajo el clientelismo”, “abajo la represión”, “abajo el alto costo de la vida, abajo, abajo”…
Me hacía mi propio credo. Creo en la importancia que tiene cada persona; creo que no son las cosas materiales las que muestran tu valor; creo en la grandeza de un pueblo unido y organizado; creo en la capacidad popular para solucionar las dificultades, como el bloqueo americano que ha sufrido Cuba, creo en este primero de mayo, no puede ser una farsa, tanta participación, orden y alegría cubana. Creo en el talento del cubano, creo en su orgullo, en su trabajo, en la pasión de su pueblo. Mi sorpresa no fue solo la solemnidad y devoción de la marcha, sino también su brevedad, con un despliegue rápido de salida por cuatro costados.
Me ronda una preocupación: Los miles de cubanos que según noticias arriesgan sus vidas en el mar, en las selvas, de país en país, sin un peso, expuestos al hambre, a los abusadores de las fronteras clandestinas, a los depredadores. Esos que corren tanto riesgo para pisar un país que está sólo a noventa millas, dejando atrás a hijos, padres, amigos, hogar, familia, para encontrar el sueño americano. Dos millones de exiliados cubanos americanos en los Estados Unidos, según ellos para llegar a ser libres. En cambio, con los cubanos que dialogamos, dicen que para viajar solo se necesita pasaporte y quieren relacionarse con el mundo, pero desean ardientemente ser cubanos y estar en su país.
El compadre del esposo de Marisol, nos invitó a conocer el Cementerio Central, dedicado a Cristobal Colón, descubridor de la isla. 57 hectáreas de mármol blanco y negro hecho arte, es imposible recorrerlas. Un calor incandescente, aunque la vegetación nos refresca la marcha.
Fue enriquecedor haber tenido la oportunidad de ver las construcciones, avenidas y carreteras intermunicipales, las calles de los barrios, las instalaciones escolares a nivel primario, tecnológico y universitario, las casas con televisor, equipo de sonido, nevera, estufa de luz y gas, olla arrocera, olla de presión, licuadora, ventilador, lavadora. No vi en ninguna parte casas de cartón, ni de lata y menos aún personas mendigando. El empeño se ha puesto en la construcción y mantenimiento de hospitales y colegios, favoreciendo salud y educación de calidad para el pueblo.
Los elegantes hoteles de Varadero fueron hechos por empresas privadas que luego de recuperar su inversión los entregadan al Estado. Muchas mujeres se las ve incorporadas a la economía, no necesariamente como trabajadoras sexuales para el turista.
Cuenta Yoanci, un cubano con quien conversamos, que el bloqueo se siente en su empresa porque la tecnología es de Estados Unidos. Lo mismo con los carros, pero el ingenioso cubano hace lucir en las calles el carro de su abuelo convertido en joya del diario vivir. Lo mismo con la medicina, etc.
Al bloqueo se sumaron muchos países, dificultando las exportaciones e importaciones, cuya priorización es en el renglón de la alimentación. Era todo ojos al entrar a un supermercado, primero veo lo básico, segundo se debe pagar con C.U.C. (Peso Cubano Convertible), única moneda para los turistas, y tercero se descansa al no encontrar el bombardeo de propagandas para los productos.
Hay centrales eléctricas, refinerías de petróleo, pasteurizadoras, televisoras, producen fertilizantes, cemento, vidrio, papel, implementos agrícolas, textiles, muebles, y otros. Para desarrollar el sector productivo tuvieron que capacitarse para solucionar las necesidades básicas. Cuba exporta niquel, productos de mar, azúcar y tabaco.
En 1961 se fundó el Consejo Nacional de Cultura, cuyo propósito era rescatar las tradiciones y dignificar la labor artística, creando una amplia red de escuelas de arte donde se promovieran música, plástica, danza, teatro y literatura. Hoy hay bandas, coros, círculos de lectura y narrativa, en las calles con mucha facilidad se encuentran los pintores, las casas de los artistas son sus talleres con acceso al público.
Nos trasladamos en guagua, o sea en bus. Dos museos con una sola boleta, por el Paseo Martí. El de arte cubano veinticuatro salas con una exposición rigurosa de artistas de todos los tiempos. En una instalación el arte contra la injusticia, Daniel, mi otro acompañante de viaje, exposado se sumerge en el “Hueco” para experimentar la tortura y los vejámenes que sufrieron Antonio Guerrero y otros condenados como terroristas, acusados de poner en peligro la seguridad de Estados Unidos. Y el museo de arte universal. La arquitectura del lugar juega con escaleras amplias en forma de caracol, vitrales con imágenes de grandes artistas como Dalí, Picasso, Miguel Angel. Los países están representados por sus artistas, y sus épocas.
Nos acercamos a valorar la música cubana destacada en el ámbito nacional e internacional. Disfrutamos de la Orquesta Sinfónica Nacional, el movimiento coral, la expresión de la nueva trova conocida en todo el mundo, escuchamos el Septeto Típico de Sones. Qué manera de crecer los grupos de artistas y la invención de instrumentos musicales, de crecer los escritores jóvenes.
La casa de las Américas constituye el Centro Cultural con mayor prestigio en América Latina. En todo el país existe la red de bibliotecas. En la escuela que visitamos y en las de todo el país, incluso en las universidades, los libros son de la Editorial Nacional de Cuba. Lo primero que hay que salvar es la cultura, lo tienen bien claro todos. Es un delito no enviar el niño a estudiar. No vi niños abandonados en las calles, ni pidiendo limosna.
Las librerías y el cine cubano forman parte del patrimonio cultural. En el país no hay hechos violentos, robos, pornografía, en su lugar observamos en la radio y en la televisión programas infantiles, musicales, dramáticos, informativos, en los que se exaltan los valores para crear conciencia nacional. Se estimula la agricultura, la nutrición del cubano, los hábitos de higiene, se difunde la enseñanza del idioma, las orientaciones médicas preventivas, el desarrollo de las habilidades artísticas, el cine. Lo mejor para mí fue no oír comerciales. Nos comentaban que de alguna manera ven por internet o hacen grabar productos colombianos, La vendedora de rosas, Café con aroma de mujer, Betty la fea, etc.
Tuvimos la oportunidad de presenciar el Ballet Nacional de Cuba, muestra cubana y universal de la danza. El salón estaba pleno, la posición era la precisa ya que nos permitía la visión panorámica de los bailarines, sus trajes, su coreografía y música, una cerveza cubana nos calmó la sed y hacer fotografías fue el deleite de Daniel.
Son conocidos a nivel mundial los avances en la investigación científica y técnica desarrollada desde el currículo educativo que resuelve los problemas fundamentales del desarrollo económico y social del país. Su fuerte es la creación para construir nuevos mundos.
A ningún cubano excluyen de la atención médica, en todos los barrios hablan del dispensario, de los hospitales donde los atienden con eficiencia. Han erradicado la polio, el paludismo, la difteria y han disminuido la gastroenteritis, la tuberculosis, la mortalidad y la morbilidad. Cuando las mujeres tienen hijos les dan licencia paga de un año para atender a sus bebés. La preparación del médico cubano se orienta hacia la prevención por encima del tratamiento de enfermedades. La seguridad social es del Estado, tienen pensión y salud con atención prioritaria de acuerdo a casos como los de diabetes, tuberculosis, hipertensión y cáncer.
Son incontables los ejemplos de bienestar social que nos expresaron los cubanos. En los palacios y casas de los antiguos dueños de Cuba funcionan además los círculos infantiles de cero a cinco años para que las madres puedan llegar a sus trabajos y los niños puedan ser atendidos por personal capacitado. Igualmente se han construido sedes bonitas con jardines y patios para atender a los niños en mejores condiciones de aseo e higiene.
En este país la vagancia está prohibida, hasta los que están en penales forman parte de la productividad. Todos trabajan, no hay desempleo, no ganan mucho, pero tienen todos los servicios del Estado que son muy buenos y complementan su salario. La población accede a la educación en igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
La dignidad del pueblo cubano está reflejada en su historia de luchas y conquistas, en el respeto por la familia, en haber hecho realidad sus propósitos de educación, recreación y deporte, en la seguridad social, en el derecho a estar organizados.
Pasamos por una de las provincias más importantes, Matanzas. La encontramos a cien kilómetros de la Habana en el trayecto para Varadero. Nos atrae un teatro que está en remodelación, no se sabía hacia dónde mirar, el parque, los puentes, su arquitectura, nos hicieron bajar del carro antiguo. La llaman la “Venecia cubana” porque la atraviesan tres ríos. Además, la denominan “Ciudad de los puentes y teatros”. Matanzas es la “Atenas de Cuba” por su desarrollo cultural, es cuna de poetas, pintores, músicos, del danzón, baile nacional, y del danzanete. Los franceses y españoles, no ahorraron esfuerzos para construir joyas arquitectónicas como el Teatro Sauto, majestuoso, creí estar en el Bolshoi de Rusia.
Más adelante, un cementerio de perros. Parece evidente que hay respeto hacia ellos, ya le había comentado a Saire, que no había visto perros callejeros ni siquiera en los barrios populares que visitamos. En Colombia, tanto en la ciudad como en el campo, abundan.
En este trayecto la mafia norteamericana tenía toda una meca del juego desde la Habana hasta Varadero, con casinos deslumbrantes, nos decía Richard.
En Varadero, entramos a una elegante fábrica de tabaco, los puros, y a una fábrica de ron cubano, qué delicia esta degustación. Seguimos viendo hoteles, carros antiguos y las playas más hermosas del mundo, sin basura, sin vendedores, con agua cristalina, yo diría sin contaminantes. Conocimos los platos cubanos, nos ofrecieron Ropa Vieja y era una carne desmechada, grillé asada, vaca blanca, vaca negra, vaca frita, congrí ( fríjol con arroz).
Quise ser un viajero que se encuentra con una realidad del cómo vive el pueblo y se me facilitó por el hospedaje que conseguimos, en un barrio fuera del mapa, Arroyo con Naranjo, ningún hotel cinco estrellas me hubiera permitido estar tan cerca del pueblo cubano.
Visitamos la Bodeguita del Medio, restaurante bar en La Habana Vieja, ubicado en una calle estrecha con edificios típicos, se respira el pensamiento de Ernest Hemingway y Salvador Allende, cocina criolla y excelente música.
La Habana Vieja es un patrimonio de la humanidad, encontramos iglesias, fortalezas, museos, palacios de condes y marqueses, cuatro plazas coloniales, conectadas por estrechos callejones. La de Armas, para desfile de militares, el castillo de la Real Fuerza, muelle para la carga y descarga de galeones españoles; la Plaza de la Catedral empedrada como centro religioso, es la principal iglesia de Cuba, la Catedral de San Cristobal, dos torres desiguales, estilo barroco del siglo XVII, en uno de sus amplios pasillos recuerdan al bailarín Antonio Godoy con una escultura en bronce; la Plaza Vieja que era la del mercado, los bares, cafeterías y restaurantes sacan sus sillas a la plaza creando un ambiente de música y de familiaridad; y la Plaza de San Francisco de Asis, donde hallamos el Museo de Arte religioso, una sala de concierto, el Museo de Arte Colonial.
Disfrutamos de un mojito tradicional. Tengo la costumbre de preguntar qué tiene y cómo se hace, me dicen, se macera una rama de menta, se añade azúcar y limón, ron blanco cubano, se revuelve con hielo y soda, se decora con menta y limón.
En muchas calles pinturas e instalaciones artísticas, caminar por las calles más emblemáticas de Cuba es uno de los mejores recuerdos de la participación activa del pueblo en la vida cultural del país, 391 bibliotecas, librerías, museos, galerías, cines, salas de exposiciones, casas de la cultura, escuelas de arte, exposiciones callejeras, bailarines, talleres de artistas, de fotografía. Sentí la esencia de la cultura popular que ha hecho del cubano un orgulloso de su historia, desde el trabajo social en un esfuerzo comunitario, abriendo el abanico de su familia, su cuadra, su barrio, su ciudad, su país.
Ya tarde fuimos a la casa de la mamá de Marisol, doña Norma de 76 años. Quise conversar en ella, nos sentamos en una banquita donde la brisa celebraba este encuentro. Después del saludo se entró y en el instante salió con un cuadro que tenía una fotografía, radiante y orgullosa cuenta –Esta soy yo, fusil en mano en el muelle, cuando invadieron Playa Girón, éramos 3.000 milicianas, la CIA preparó a exilados cubanos para que nos invadieran, nosotras custodiábamos la ciudad, hasta hoy sigo activa en la revolución, aunque no puedo ya ir a las marchas que me gustaban tanto como los discursos de Fidel, llegábamos a la plaza, pero no sabíamos a qué hora salíamos, a él le gustaba hablar con la gente, ver la plaza llena, hacer que repitiéramos las consignas. Raúl no, habla más bien poco. Ahora, conformamos los Comités de defensa de la revolución a nivel de barrio, de zona y de municipio, como respuesta al terrorismo sembrado por los contra revolucionarios, quienes ven a estos comités como perseguidores de ellos, pero no es así, al contrario, vigilamos a nuestros comandantes, hemos logrado muchos beneficios, no necesitamos palancas para conseguir trabajo, yo me muero como revolucionaria, lo que decidimos es a favor del pueblo.
El fin de la visita se acercó, mientras ella me estrechó fuertemente y yo aún más. Fue grandioso conversar con mujeres cubanas porque se sienten incorporadas a todo el proceso del país, vibran por las tareas comunitarias y voluntarias.
En un país donde se da tanta importancia a la cultura no podría faltar el Museo de la Memoria Histórica de la Revolución, que para los visitantes es sitio obligado en el itinerario. Impacta desde el mismo edificio, antes palacio presidencial, cuatro pisos y treinta salas, mármol y vitrales hasta en la cúpula, en plena Plaza de la República.
Gracias a la heroína de la revolución Celia Sánchez, nos dice el guía, tenemos testimonios, carteles, fotografías, videos, documentos, estatuas, aviones, yates, vehículos, que revelan nuestras luchas desde la época precolombina, la colonia, la independencia de España, las guerras de independencia de las intervenciones de Estados Unidos y de manera amplia la guerra de liberación desde el 26 de julio de 1953, desde el asalto al cuartel Moncada, las acciones combativas en la organización del ejército rebelde en el Llano y en la Sierra Maestra, hasta hoy.
Desde niños han crecido con el asedio de las bandas contra revolucionarias, el sabotaje y el terrorismo desde Estados Unidos, con el bloqueo económico, social y político, los asedios militares, el aislamiento político, dice Fidel –El bloqueo es para nosotros un cuchillo en el cuello que determina una situación negociadora que jamás aceptaremos. A pesar de estas amenazas externas se vive en un ambiente de tranquilidad.
No sentí un pueblo reprimido, sentí un pueblo alegre, participativo, construyendo no su destino individual sino el colectivo, no aspirando solo al consumismo, sino luchando por su dignidad. Escuché en la televisión cubana –Ser culto es el único modo de ser libre. Con la educación han construido la firmeza ideológica y la conciencia revolucionaria, sentí un pueblo unido y es desde esta óptica que se puede gritar CUBA LIBRE.

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