Otemanu. Autor: Isabel Mª Rojas Herrera

Los ancianos de Fatu Hiva, en las Islas Marquesas, dijeron a Thor Heyerdhal que sus antepasados llegaron desde el este, por eso, él se aventuró a atravesar el Pacífico desde el puerto de El Callao en Perú hasta al fin llegar a una isla del archipiélago de las Tuamotu en una balsa construida a la manera de los antiguos polinesios… pero yo no, yo llegué desde el oeste, después de recorrer medio mundo en aviones, de cambiar de horario no sé cuántas veces, de atravesar la línea imaginaria del tiempo -y no saber si volvía a vivir el mismo día-, de conocer gentes de todas partes, de probar ricas y variadas comidas, de pasar de un ecosistema a otro, como quien juega a la xarranca, como llamamos en mi tierra a la rayuela, como cuando era pequeña en mi pueblo con mis amigas… Pasé del cálido invierno de una ciudad moderna al desierto rojizo, sagrado y caluroso, de la Gran Barrera de Coral al bosque tropical, en Australia; del frío intenso a 4.000 kilómetros de la Antártida, con la insólita visión de una Aurora Austral, durante unos maravillosos y mágicos pocos segundos -que creo que no vuelva a vivir jamás- a sobrevolar los Alpes del Sur en helicóptero, en Nueva Zelanda; de la helada nieve e ir vestida con jersey de cuello alto y abrigo, hasta poder ponerme en bañador en los templados Mares del Sur… Ése fue mi ajetreado y maravilloso periplo hasta llegar a la Polinesia Francesa… Primero recalé en Tahití, luego visité Moorea y… después acabé en Bora Bora, aquella Pora Pora de los polinesios, la isla en la que tod@s deseamos perdernos… y donde yo me perdí por unos días…
Llego al hotel y me ofrecen un refresco de color rosa malva, de gusto extraño y un tanto amargo pero reconocido por mí desde Egipto, donde probé el jugo de hibiscus… Otro día como pescado de las islas, que aderezan con una crema de vainilla, la especia que inunda estos lares, sobre todo en Tahaa, que está allí al lado… Pruebo coco al natural: primero el zumo, después la carne tan sabrosa y diferente, tan suave y jugosa… Y luego te dicen que lo comas con plátano, que la mezcla es diferente y deliciosa…
Bora Bora es un atolón, paraíso de playas de arena finísima y blanca, separado del mar por una laguna, alrededor de un volcán que ya no ruge… En ese lagoonarium puedes nadar en aguas de muchos tonos verdes y azules con miles de peces de colores, tortugas, rayas, delfines… e incluso junto a los temibles tiburones… Es el sueño de la belleza exótica y lejanísima, de vacaciones tostándose al sol, de Maitais en el bar del superhotel de lujo al son de la música polinesia… pero también tienes la Bora Bora de altísimos árboles, como el árbol del pan, cuyo fruto deseaba ver de cerca y tocar desde que era muy joven y leía las historias de los Mares del Sur; de flores maravillosas en jardines exuberantes, o de pequeñas y delicadas tiares, que encuentras mientras paseas, o de orquídeas salvajes mientras asciendes al Monte Pahía; de excursiones hasta llegar a difíciles y altos belvederes con vistas maravillosas a islotes de película, como el Motu Tapu, con cañones y búnkers de guerra incluidos, al igual que aquellos ocho cañones esparcidos por la isla, como si estuvieras en el plató de otra película, diferente a la Tabú de Murnau; de perlas negras o multicolores que puedes probarte engarzadas en collares que rodean tu blanco cuello, en anillos en dedos pequeños como los míos y pulseras en tu muñeca para parecerte a una princesa de cuento polinesio; de pequeños pueblos, como el de Anau, donde puedes ver el palpitar de la vida isleña: sus casas, sus blancas o amarillas iglesias, sus barcas y redes, sus tiendas y escuelas; hablar con sus gentes; o ir de compras por Vaitape, la capital de la isla; también puedes probar frutas desconocidas, como el carambolo o Fruta de Estrella, que nunca antes había visto y que aún no sé qué sabor tiene de tan extraño como me resultó, aunque sé que es una fruta ácida, eso sí; ir por la carrertera del norte hasta Punta Farepiti, llegar hasta la bellísima Bahía de Faanui, seguir hasta el pueblo y ver pareos de vivos colores mecidos al viento al pasar en jeep, o detenerte en un taller artesano y ver cómo se tiñen las telas en bastidores y se secan al sol, como el café, y luego se cuelgan en cuerdas, como si fueran risueñas sábanas multicolores entre las que te puedes esconder, mientras te hacen fotos y ríes como una cría juguetona e inocente, que en el fondo es lo que eres… lo que soy… Y ríes también mientras la joven americana, bajita, rubia y simpática, sirve de modelo para enseñarnos a usar las mil y una formas de ponerse un pareo…

Bora Bora también es ese paraíso en la tierra de paseos por la playa de Matira, que presume de ser la playa más bella de toda la isla, yo descalza, dejando que los pies se mojen y sienta circular la sangre por mis piernas y refrescarse hasta el alma, falta de paz y de serenidad…
Isla de los más hermosos atardeceres naranjas, rosas y malvas frente al mar, oyendo cómo rompen las olas acompasadas al ritmo de tu corazón, con suavidad… o bien con más fuerza, una tarde nubosa y fresca, porque también hay en el paraíso tardes oscuras, de negros nubarrones y viento… cuando el color del cielo se tiñe de gris… y parece que va llegar un gran Hurricane, como el nombre del bar de mi hotel…
Isla de baños en esas aguas cristalinas al caer la tarde y sentarme luego a escuchar el sonido de las olas, y pensar que sólo existimos en el planeta ese mar y yo…
Y allá a los lejos, en el centro del atolón, se ve la silueta del gran Monte Otemanu, que todo lo domina, rodeada su cumbre de bellas nubes, y quisiera irme a la gruta que hay al pie del pico, volcán extinto, y quedarme allí contemplando el océano, como si estuviera dentro del cuadro de ese monte desde la Bahía de Faanui, que compré en Moorea a una pintora francesa que hablaba también portugués, un bello cuadro con marco de madera, y quedarme allí dentro y no salir de él jamás de los jamases.

Bora Bora (Archipiélago de la Sociedad)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s