Una visión resumida y solo aproximada de Bali. Autor: Fernanda Lazo Menéndez

Dicen que hay lugares donde se llora dos veces, al llegar y al marchar.

Y eso que estaba advertida. El recibimiento fue atroz, nunca vi llover tanto. Acabé en un garito para australianos trasegadores de cerveza, asi que pensé que me había equivocado…

Y es que nos pasamos la vida metiendo y sacando gentes, lugares, situaciones de cajones en los que los colocamos deprisa,  para luego buscarles su sitio, al fin, un poco más ajustado a lo que son de verdad y durante ya mucho mucho tiempo para nosotros. Gentes que no nos gustaron en la primera impresión, lugares a los que entonces no se nos ocurriría volver, situaciones que prejuzgamos sin razón…..y alguna vez sucede que la vida nos da la oportunidad de profundizar más en ellos, no quiere el destino que nos los perdamos….y despues ya somos otros, nuevos, crecidos y seguramente mejores.

Sofisticado a veces. Todos esos restaurantes magnificos, donde hombres y mujeres llevan flores en el pelo, exquisitos, al aire libre, en hermosos jardines con palmeras desde donde se ve el mar o flores de loto abiertas solo de noche o pequeños arrozales…donde puedes comer pescados que no probaste antes o nasi goreng y  postres deliciosos, sitios de donde no apetece marchar. Bares de copas que son mansiones, llenos de piscinas rodeadas de árboles iluminados que parecen solo para ti.

Y muy lejos de eso, preservado, a lo largo de la isla, las terrazas cultivadas de arroz, lugares como sueños, de laderas imposibles, de un verde que hace daño, domesticada la naturaleza allí. Y volcanes y lagos y templos a los que uno creería no poder llegar…pinturas en cuadros innacesibles y bellisimos como grabados japoneses de hace siglos

Y eso es suficiente, y no se necesita mas que un escenario asi, romántico y dulce y generoso para  desear dejarse llevar y pasar a pertenecerle y formar parte de él. La tentación de los que no nos dejamos con facilidad, de los que nos cuesta…y es tan fácil alli, uno no nota la temperatura, ni la humedad…, te conviertes en un trozo del entorno, no hay dentro ni fuera ni nada más. Solo Bali y tú. Y las calles sucias y las flores delicadamente colocadas antes de que pases y las ofrendas y los atardeceres en la playa y la espuma de las olas y las gentes sonrientes, tranquilas, amables, mucho más inocentes que los que venimos…

Asi que, antes de marchar sabes que lo vas a echar de menos, que vas  a necesitar volver. Y es tan raro, ya no estar alli y sentir que te falta algo, que eres un exiliado  de algún lugar que no es donde viviste siempre y donde vas a seguir, convertido  en un errante que desea volver a Bali cuanto antes.

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  1. ANA MARIA

    Me encanta esa primera frase: Dicen que hay lugares donde se llora dos veces, al llegar y al marchar. Esa sensación de pertenecer a un sitio y a otro, de querer muchas cosas a la vez, de extrañar lo que no tienes, yo creo que nos pasa a todos si nos paramos a pensar en ello. Fernanda, la vida es maravillosa solo tenemos que mirar en la dirección adecuada y sobre todo, ignorar lo que nos lastima y alejarnos de la mezquindad

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