¿Nadie se ahoga en el Mar Muerto?. Autor: María Díaz-Albo

No soy una chica Lonely Planet. Me duele asumirlo pero los hechos lo demuestran: no he conseguido la típica foto que aparece en la guía del turista leyendo el periódico flotando en el mar. Y os aseguro que lo intenté.

Marché al Mar Muerto con las cifras aprendidas: 416,5 m bajo el nivel del mar, un porcentaje de sal del 33% en comparación con el océano que es del 3,5%, etc, etc. Todo para presumir de conocer el terreno que pisaba. Y me llevé el equipamiento adecuado: el bikini rojo a juego con las zapatillas de agua para no herirme con las piedras incrustadas de púas de sal y un amigo con cámara para captar el momento. Y me sabía de memoria las instrucciones para obtener una buena foto:

  1. Avance hacia el interior del mar.
  2. Cuando el agua le llegue por la cintura gire 180º y colóquese mirando hacia la orilla.
  3. Adopte la postura de sentarse.
  4. Relájese flotando que llega el momento foto.

Seguí todos los pasos uno a uno y al llegar al “relájese flotando”, el mar decidió colocarme boca abajo, adentrarse en mis ojos y no dejarme avanzar nadando.

Manoteaba a ciegas intentando salir cuando alguien agarró con fuerza mi muñeca y me arrastró a la orilla, vació una botella de agua sobre mi rostro y fue entonces cuando pude ver los ojos negros de mi salvador, mi héroe jordano.

El flechazo fue de segundos…, el tiempo que tardé en darme cuenta de la sonrisa cómplice de risa que lanzaba al otro empleado del hotel encargado, como él, de vigilar playa y bañistas.

Mi amigo, ajeno a mí, revisaba las imágenes grabadas en la cámara y los turistas de la orilla, rebozados en barro, me miraban con ese aire de superioridad que da el saberse bendecidos con el don de flotar.

En ese momento comprendí que no soy una chica Lonely Planet, no había superado la prueba, no puedo colgar en facebook mi foto de turista flotante.

Y con toda la sal que el mar me dio, marché a zambullirme en la piscina del hotel donde algunos niños chapoteaban vigilados por sus madres en burkini.

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Un Comentario

  1. Juana Ciudad Pizarro

    Novios

    Les gustaba tanto viajar que no se habían casado para poder ir todos los años de viaje de novios.

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