Reflejos de lejos. Autor: Álvaro Germán Morales Collazo

-Folson fue el que lo vio primero.

-¿Olson? ¿Quién es Olson?

-Folson, señor. El comandante del Departamento de Improbabilistica. Perdone mi pronunciación. He pasado mis dos últimos turnos despierto, y en todo este tiempo no he tenido contacto directo con nadie. Temo que mi pronunciación se ha deformado un poco.

-Dos años, Brenswick. Parece mucho tiempo. Con razón no lo reconocía.

-Bueno, no creo haber cambiado mucho.

-¿No?- y fingió observarlo detenidamente- Le han salido varias canas, hay arrugas junto a sus ojos que antes ni se adivinaban. Hábleme de Folson.

-Él ha sido el primero en verlo. Ha calculado en varias simulaciones que esto iba a ocurrir. Viajamos a 3.32 luz.

-¿Cómo hemos podido adquirir esta velocidad?

-El flujo galáctico hizo lo que habían calculado. Tres pársec detrás de la última gigante blanca, el impulso de la última galaxia nos ha lanzado hacia fuera, hasta el último límite. Sólo es posible mantener nuestra posición a esta velocidad. Es apenas superior al movimiento constante de desplazamiento del universo.

-¿Hemos entrado en el Campo de Improbabilidad?

-Al abandonar el último espacio de acción intergaláctica, hace tres años ya.

-¿Cuando alcanzamos el límite?

-Hace una semana.

El capitán hizo una pausa. Brenswick, su principal asesor de turno, lo esperó pacientemente. Tenía la vista fija en la gráfica que trazaba el complejo recorrido de la nave.

-¿Cómo podemos estar seguros de que esta vez es realmente el límite?

-Por las previsiones de Folson.

-Las últimas tres veces que salimos de un túnel de gusano al campo tridimensional, fueron falsas alarmas. No es la primera vez que al abrir los ojos esperando ver el límite, sólo nos hemos encontrado con la porción más nueva del universo. Debo decirle que he tenido hasta pesadillas al respecto.

-Bueno señor, sabíamos la dificultad de perseguir un limite en constante y acelerada expansión. Permítame recordarle dos cosas. En los anteriores tres acontecimientos, Folson no había previsto nada. Y por otro lado, sepa que yo no era el asesor de turno.

El capitán demoró unos segundos en responder.

-Está dejando muy mal parados a sus colegas, Brenswick.

-No es mi intención, señor. Tan sólo que yo no lo hubiera despertado si no hubiera estado seguro de que esta vez es realmente el límite.

-¿Cree que sus colegas no estaban seguros?

-Hemos alcanzado la velocidad, señor. Para ello fue necesario esperar un ciclo intergaláctico entero. Es por eso que no acepté los cambios de turno y me he mantenido despierto. Sabía que esta vez lo alcanzaríamos.

-Muy bien Brenswick, veámoslo.

Caminaron hasta el centro de la sala.

-Abran el cono de la Arturo- dijo el capitán.

Al instante las paredes y el techo se volvieron transparentes.

Las ocho personas presentes observaron lo que había fuera de la nave con ojos extasiados. De todos ellos, tan sólo el capitán lo hacía por primera vez, pero era el único preparado para hacerlo, mediante minuciosos entrenamientos.

-¿Ese es el límite?- dijo en un tono frío y calculado.

-Sí, señor.

-Lo que parece una pared de fuego a nuestras espaldas es la luz remanente, ¿no es cierto?

-Exacto.

-La superficie del límite, parece un espejo infinito.

-Debe serlo, es sin duda una superficie, si es correcto llamarlo así, refractaria. No cabe duda de eso.

-¿Por que no refleja el muro de luz?

-Porque aún no ha llegado, ni lo hará. Este paisaje ha existido igual, exactamente desde el principio del tiempo.

-No logro entenderlo del todo.

-Desde una punta a otra del universo hay 93 mil millones de años luz.

-Si.

-Pero el universo tiene su origen en el Big Bang, suceso que ocurrió hace casi 14 mil millones de años. Si nada viajara más rápido que la luz, no se entiende como la primera materia expelida de la explosión ha llegado tan lejos.

-Eso sólo se explica por la expansión del mismísimo espacio.

-Exacto. Si partimos de la teoría que admite que nada viaja más rápido que la velocidad de la luz, y de la certeza de que el universo se originó hace 14 mil millones de años, al explorarlo, no esperaríamos encontrar nada más allá de los 14 mil millones de años luz.

-Sin embargo ese sólo es el comienzo.

-Hay otros 80 mil millones de años luz de distancia hasta el límite. Esto ocurre porque el espacio se expande más rápido que la luz, por lo menos desde la perspectiva humana del tiempo. Esa luz que parece acumularse pues desde aquí se ve toda, y que efectivamente parece un muro de fuego, es toda la luz del universo dirigiéndose hasta aquí, pero el límite se mueve un poco más rápido, así como el flujo galáctico y la Arturo en si misma. A sólo 12 grados galácticos de nosotros, la galaxia Persus X12 se mueve a una impensada velocidad de 3.24, eso nos permite afirmar que sin dudas es el núcleo galáctico existente más viejo, muy cercano a la más primitiva expansión. Pero si hubiéramos tomado el empuje de esa galaxia, hoy hubiéramos salido en el medio de nuestra cuarta pesadilla, en lugar de eso, estamos haciendo historia.

-Pero, es un espejo…- dijo en un susurro el capitán. Todo su entrenamiento estaba a punto de dejar de serle útil.

-Eso parece. No olvide eso, se lo pido. Tenga en cuenta que entramos en el campo de Improbabilidad al abandonar el flujo galáctico hace tres años ya. Si a la teoría nos remitimos, es imposible que hallamos llegado aquí, incluso es más probable que en realidad no lo hagamos hecho. Si en la Tierra, al regresar, alguien dudara de nuestra experiencia, de nada servirían todas las pruebas que pudiéramos ofrecer.

-Pero no lo harán- exclamó el capitán como volviendo en si.

-Por supuesto que no. Esta es la última comprobación de la ley de la relatividad. Hemos comprobado que el límite se mueve, y hemos llegado a pesar de eso hasta él. Que sea un algo refractario es el menor de los detalles. A partir de ahora, las ciencias naturales se verán revolucionadas. Ya no existe lo inconmensurable. Todo será clasificado y catalogado, con el tiempo avanzaremos sobre lo desconocido hasta volverlo insignificante.

Miraron al mismo tiempo al reflejo de la nave en la superficie del límite del universo. Difuminado, torcido y deformado por el efecto visual que producía el espacio al desplazarse a una velocidad impensada.

Del otro lado, desde lo que parecía el reflejo de la nave, la Arturo también era observada. El cono del mirador no estaba completamente abierto, tan sólo una de las ventanas frontales, pero estas pequeñas diferencias nunca era percibidas gracias a la difuminación del paisaje y el efecto de perspectiva.

El asesor númen 12 se acercó al capitán de la nave y le dio una pequeña pantalla.

-No han notado las diferencias.

-No lo han hecho.

El capitán sonrió satisfecho.

-Es un momento histórico,

-Lo se, señor. Ya se lo he comunicado a los representantes de la Corporación.

El capitán volvió a sonreír.

-Se están preparando para partir.

-¿Debemos ponernos en marcha?

El capitán negó con un movimiento de la cabeza.

-No es necesario. No podrán ver el límite cuando abran el hoyo de gusano.

-Han demorado cien años más que nosotros en llegar. Eso demuestra su retrazo tecnológico.

El capitán pareció pensarlo.

-¿Qué cree que han pensado?

-Bueno, en realidad lo sabemos. Creen que han resuelto todas sus dudas cosmológicas. Creen haber encontrado leyes que lo rigen todo. Debo suponer, y sepa que es una apreciación propia y por lo tanto poco ortodoxa, que eso debe generar sentimientos deícos, se deben creer los dioses del universo. Han comprobado en los últimos siglos la inexistencia de civilizaciones que no respondan a la misma lógica evolutiva, que no es otra más la que define el conjunto del todo. Las mismas leyes que han determinado la expansión de la vida en la galaxia, lo hacen con la galaxia en si misma y ahora creen saber que esto se aplica al todo. Esto demuele cualquier posible concepción mística. Transforma el amenazante e inexplorado universo, en la posesión material más importante.

-¿No se preguntan qué hay más allá?

-Bueno, se han desecho de las excentricidades de Einstein. Por un lado comprueban la validez cósmica de la Relatividad, por el otro demuelen la teoría de un universo bidimensional en sus distancias siderales. Esperaban entrar por un lado y salir por el otro, encontrar una superficie plegada sobre si misma, un inmenso ovalo expandiéndose sobre el vacío.

-¿No se preguntan de la naturaleza del espejo? ¿No dudan de los reflejos?

El asesor lo pensó unos segundos.

-Lo hacen. Pero eso no significa nada.

-¿Hemos recibido los informes desde la Tierra?

-Hace tres segundos.

-A grandes rasgos, ¿Qué se deduce?

-Todos los espejos transmiten lo mismo. Nada ha cambiado.

Permanecieron unos segundos en silencio.

-Volvamos a la Tierra, 12- dijo el capitán como saliendo de un ensueño.

-Al instante, señor.

El asesor androide giró su tronco poblado de múltiples brazos y accionó la maquinaría.

Al instante la nave desapareció, dejando donde había estado, el más insondable y oscuro vacío.

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