Ir a las montañas de Bolivia, Caldas. Autor: Ofelia Luengas Lasso

Sandra Paola y yo prometimos escribir sobre nuestro viaje a Bolivia, un corregimiento de Pensilvana del departamento de Caldas, de nuestro país Colombia, Suramérica. Estos nombres tienen mezcla de otros países latinos y de una población norteamericana, por eso hay que ser muy precisos en su ubicación.

Bolivia,  es un pequeño poblado de algunos centenares de habitantes, su temperatura promedio es de 17 grados centígrados y está a 1800 msnm, el municipio más cercano es Manzanares, Caldas.

Bolivia, se encuentra en la montaña en medio de colinas cultivadas de café y plátano. Su área rural es  extensa y tiene varios caseríos y veredas, entre ellas, La Primavera. Y justamente allá en la Primavera estuvimos Sandra Paola, su querido novio  Jorge Andrés, mi amado hijo Juan Sebastián y yo.

Mi hijo y yo partimos después de Jorge Andrés y Sandra Paola, ellos nos esperaban en Bolivia, desde hacía cuatro días, nuestro viaje   lo hicimos por tierra, partimos de Cali, la capital  del Valle del Cauca, Colombia hasta Manizales (capital del departamento de Caldas), en un trayecto nocturno de aproximadamente seis horas, llegamos en la madrugada, esperamos dos horas en la terminal de transporte  y partimos hacia Manzanares, municipio de Caldas, fueron otras cuatro horas de viaje. Llegamos a Manzanares donde nos estaba esperando  doña Rosa Elvinia, la tía de  Sandra Paola. Hacía frío, estaba lloviendo y había mucha neblina. Juan Sebastián estaba encantado, se sentía como en el pueblo de Silent Hill el de los monstruos, una película de terror, que les gusta a los jóvenes de hoy en día,  aunque a mí no me hizo mucha gracia su comparación, pues lo último que desearía es un encuentro con monstruos, zombies, vampiros o extraterrestres, esta aventura se la dejo a otros más osados.

Después que descansamos tres horas en la casa de  doña Rosa, alquilamos un vehículo para transportarnos hasta Bolivia, en compañía de doña Rosa,  en Bolivia  nos aguardaban nuestros amigos. La lluvia había mermado pero  el día seguía frío y nublado. En el trayecto observábamos las montañas cubiertas de cultivos de café (coffea arabica) salpicado de plantas de plátano, eran como tapetes verdes, al fondo de los abismos se veía serpenteando el río La Miel. En este río se está construyendo una hidroeléctrica y obviamente genera y ocasionará impactos ambientales tanto positivos como negativos  sobre la región y su gente, pero es muy complicado evaluarlos en una visita de sólo cinco días en que estuve.  En el trayecto también observamos una empresa  grande explotadora de madera, que según los lugareños, en el momento es la mayor fuente de empleo, pues la situación laboral es crítica, porque muchos han abandonado el cultivo del café debido a los  precios muy bajos  del café, cosa que pudimos evidenciar  durante nuestra estadía en este lugar al observar muchas fincas abandonadas.

Cuando llegamos a Bolivia, nos esperaban nuestros amigos con toda la familia de Sandra Paola, personas muy amables y hospitalarias, nos prestaron una capa grande de plástico para nuestra subida  a la montaña, pues creíamos que nos cogería el aguacero en el  camino, nos dirigíamos a varias fincas de las tías de Sandra Paola que estaban mucho más arriba de La Primavera, una vereda de Bolivia, y se hallaban a tres horas de camino, subiendo la montaña por un camino pedregoso, que en alguna época fue carrreteable.

Emprendimos nuestro ascenso despacio y un poco cansados, pues Juan Sebastián y yo habíamos dormido solo dos horas desde que salimos de Cali, y ya habían pasado casi dieciocho horas desde la salida de nuestra ciudad  y estábamos cansados de andar en carro, así que nos fuimos aclimatando y caminábamos lentamente observando el paisaje, los riachuelos que cruzaban el camino, las pequeñas cascadas  al borde de la montaña, hacíamos bromas entre nosotros y nos reíamos mucho, Juan Sebastián renegaba un poco, pues le había cambiado el paseo al mar de San Andrés Islas por las montañas de Bolivia, pero yo  estaba casi segura que en el transcurso del paseo su parecer cambiaría e iba a disfrutarlo tanto como nosotros.

El problema no era la caminata, la dificultad radicaba en que llevamos un equipaje algo pesado, el cual estaba compuesto de tres grandes maletines, pues Sandra Paola no nos había informado realmente de lo lejos que estábamos de las fincas que íbamos a visitar porque entonces hubiéramos dejado los maletines en casa de su abuela….. pero era muy tarde para lamentarse, lo mejor era seguir…. Además me servía de ejercicio, de pronto bajaba esos kilitos que me sobran, los cuales no me quieren abandonar, pues me han cogido mucho “cariño”. (No sólo es vanidad, es por salud).

Después de tan ardua subida por la montaña, llegamos a la primera finca que visitaríamos, eran casi las cinco de la tarde, hacía un poco de brisa y las montañas se veían de un hermoso verde intenso, el sol ya se declinaba, dispuesto a dormir, para darle paso a su amada luna ( pues hay una leyenda que dice, que en épocas remotas el sol y la luna salían juntos, que estaban enamorados, pero la luna coqueta y traviesa lo traicionó con el mar y el sol no la perdonó, la echó de su lado y la condenó a salir de noche para él salir de día; pero la luna no pierde la esperanza de lograr el perdón del sol y a veces atisba tenuemente al sol en horas de la tarde, antes de que el astro se oculte). Aunque viéndolo con un sentido científico, es un poco traído de los cabellos esta historia.

Descansamos un poco en la finca, conocimos una lora parlanchina y muy bonita, que nos recibió chocolatinas que llevábamos a los amigos….Después de una hora continuamos nuestra jornada de ascenso hacia otro finca, donde pernoctaríamos.

Yo ya estaba exhausta, los maletines me pesaban demasiado y el sueño me vencía, aunque no dejaba de admirar el paisaje, de  detenerme a respirar profundo para sentir el aire fresco y puro de estas hermosas montañas, veía el sol poniéndose en el occidente, quedando todavía luz que se esparcía de manera generosa sobre la superficie de este trozo de la tierra. Caminábamos, a veces en silencio, otras veces charlando y riéndonos, éramos nosotros cuatro, y pareciera que fuéramos los únicos habitantes de esta parte del globo…… era una soledad agradable, lejos del bullicioso de la ciudad, de los pitos de los carros, de los gritos, de la contaminación, de las alteraciones visuales y paisajísticas de lo urbano, para dar paso sólo a este paraje verde, fresco y armonioso.

Juan Sebastián ya   no refunfuñaba por no estar en el mar, en las playas de San Andrés, ahora estaba integrado al paseo, gozaba de las montañas, del frío, de las presencia de los pájaros, de los cultivos de café, de los granos rojos de café en las plantas, ahora era quien hacía más bromas y yo lo miraba extasiada al verlo reír a carcajadas y verlo tan compinche con Sandra Paola y Jorge Andrés…..

Pasamos la noche en la finca de doña Alba, una de las tías de Sandra Paola. Una casa preciosa, con piso de madera, impecablemente lustrada, con un gran corredor alrededor de la casa con materas colgantes, llenas de plantas florecidas; Doña Alba nos deleitó con una sabrosa cena y toda la casa de llenó de ese agradable olor de comida caliente, recién hecha.

Así nos la pasamos por cinco días visitando las fincas de las tías y tíos de Sandra Paola, sitios hermosos y sencillos, campesinos que se han negado a abandonar sus cultivos de café como lo han hecho sus vecinos, aguzados por los bajísimos  precios del grano…. Ellos en cambio han aguantado, siguen aguantando….. otros en cambio ya reventaron y tuvieron que abandonar sus fincas, para aumentar los anillos de pobreza y marginalidad  de nuestras ciudades colombianas…..

No podíamos dejar de sentir cierta tristeza de ver tantas fincas abandonadas….. de veinte que veíamos, dieciocho estaban deshabitadas.

Muchos habitantes se han ido para Manizales, Cali, Pereira, Armenia y Bogotá.  Semanas después estallaría el paro cafetero  en Colombia, a raíz de esta situación en las fincas cafeteras de todo el país.

Pero continuemos con el relato del viaje: además de visitar las fincas, fuimos a conocer un trapiche, lugar donde convierten la caña de azúcar, en panela, un producto muy propio de nuestro país. Nosotros no conocíamos este lugar, ni a las personas que nos invitaron a ver el proceso, que nos regalaron panela y guarapo. Esa tarde fuimos con los primos de Sandra Paola, cuatro jóvenes, que días antes habían estado en el Paramo de las Hermosas, un Parque Nacional Natural de Colombia, famoso por su belleza y exuberancia, lugar que tengo que conocer.

Esa tarde, disfrutamos no sólo del trapiche sino de las frías y limpias aguas del rio La Miel, pues el trapiche se encuentra a orillas de este hermoso río. Caminamos un rato y después nos desplazamos en jeep hasta Manzanares.

No puedo dejar de recordar a toda la familia de Sandra Paola, que nos acogió con cariño y calor humano: Rosa Etelvina, Alba, Ligia, Albeiro, la Abuela Arsenia, Rodrigo, Leticia, y los muchachos: Juan Carlos, Wilson y Leandro. Todos ellos tan queridos y amables como son la mayoría de los colombianos…. Porque si hay algo que distingue a Colombia, es su gente, amable y cordial…..

Por eso es inevitable pensar en los paisajes y lugares hermosos de Colombia, sin dejar de añorar sus habitantes, con su calidez y alegría. Los parajes nos cautivaron y en nuestras caminatas por las montañas, nos parábamos continuamente para contemplar el paisaje, para respirar profundamente el aire fresco y escuchar el silencio, porque es un silencio de silbidos de pájaros y cantos de aves, del arrullo del viento y el sonido del agua que escurre por la montaña en pequeños cauces y en el fondo el río La Miel,  y después de caminar largamente encontrar una casa humilde, limpia, hermosa, mucho más preciosa que cualquier castillo medieval, enclavada en la montaña, esparciendo al aire la fragancia de la comida caliente y sabrosa, llegar y encontrar gente tan querida, tan amable, que te brindan gustosamente una agua de panela caliente con queso  o unos fríjoles con coles y arroz caliente…… escuchar sus historias simples y también extraordinarias, escuchar los mitos y leyendas, de la pata sola, del duende, de la madre monte….. leyendas y mitos propios del eje cafetero, que se han esparcido por toda Colombia…… pues es difícil no encontrar a un campesino que no haya tenido algún encuentro con el duende, que no lo haya visto, pequeño, de sombrero grande y de pies al revés, corriendo por el platanal o por el cafetal……..,  son las historias para asustar, para causar miedo……

Después de este grato caminar por cinco días, de ir por las fincas de los parientes de Sandra Paola, de sentir la calidez de la gente, de saborear el delicioso café y disfrutar hondamente estos lugares, debimos partir…… volver a nuestra ciudad……deseando que estos paisajes no cambien, que la minería no vaya a hacer grandes estragos y que la situación de los cafeteros mejore.

Esperando que nuestra próxima travesía por las regiones de nuestro país, sea para Amazonas……así que Amazonas, pronto iremos.

Anuncios

  1. esperanza lasso

    nuestro pais es maravilloso y cada vez que leo relatos tan enriquecedores como este me siento orgullosa de ser colombiana y de saber que en mi pais hay lugares tan espectaculares como el que se describe aqui……la forma tan sencilla…y tan explicita como nos lo relata la escritora viajera hace que nuestra imaginación se traslade a este lugar tan maravilloso….que rico tener personas que pueden vivenciar y plasmar en un papel todas sus experiencias de viajar a lugares que muchos ni siquiera se imaginan que existen…felcitaciones……

  2. Edwin Gamboa

    Muy buen relato, propio de amante de la naturaleza, motivante, reflexivo, comico, humano. Excelente!!!

  3. juan sebastian

    bueno, desde luego se trata de una narración para incentivar el deseo de viajar a los lugares de los que se habla en el texto; si se tratase de “algo más allá del otro mundo” tendría que ser una narración de un viaje metafísico que no sólo traspasara las fronteras de este si no de las del otro mundo (valgame como me rio a carcajadas en este momento por la aparente insatisfacción de algunos que no se conforman con “este mundo y el otro” sino que quieren algo más allá del otro mundo jajaja). En cuanto al texto, cumple con las expectativas de lo que debe ser¡, francamente me gusta lo sobrio, objetivo y honesto del escrito; seria injusto que esta narración perdiera contra la de algun charlatan que exagerará los detalles sobre su viaje, entre otras cosas me gustaría ver este escrito en particular como el ganador del concurso.

  4. Sandra Paola López

    Nuevamente dejas al descubierto tu pasión y gusto, no sólo por la lectura, sino por los hermosos lugares Colombianos.

  5. luisa cacheiro q

    Es un relato normal donde nos indica qué lugares vieron y las familias lo bien qué les trataron nada más allá del otro mundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s