Out of Africa: Autor: Isabel Mª Rojas Herrera

Ése era el nombre que rezaba en el empaque del delicioso café brillante que compré en el aeropuerto de Nairobi, justo antes de embarcar, ya de vuelta a casa… Aún puedo notar en mi paladar el dulce y afrutado sabor, que recuerda a cítricos, su olor fuerte y equilibrado, cuyo aroma me transporta a las tierras altas de Kenia… Como el café que cultivó en una granja una baronesa que se convirtió en caficultora, la gran escritora Isak Dinesen.

Y me devolvió al lago Nakuru, queriendo volar en aquella avioneta, a toda la velocidad que el viento permite, cual pájaro que extiende sus grandes alas al compás de esa melodía que me enamora y me emociona siempre que la escucho, como ahora al escribir estas líneas… Cierro los ojos y me dejo llevar por las notas de la música, el aire en mi rostro y la visión de las aves, allí abajo, poblando el lago, tiñéndolo de color…

Vemos de cerca el rosa brillante de los miles de flamencos que allí habitan, entre la neblina que cubre las aguas y empalidece un tanto ese rosa…

Subimos a aquella colinita a comer un frío picnic pero que nos sabe a gloria, después de horas y horas sin probar bocado, de aviones y autocares, de visitas, del proceso de adaptación a aquel continente: a su calor y su luz, a la tierra rojiza, a los verdes árboles, al rojo intenso de los vestidos que cubren a los masai, a sus cuerpos esbeltos y altos, a sus lanzas en ristre; a ver el cielo cuajado de estrellas, allí en el campamento en medio del Masai Mara, como en medio de la nada, sintiéndome pequeña, diminuta ante esa inmensidad que todo lo cubre… y me digo que cuando estoy allí me siento más viva que nunca, más en contacto con la tierra, que la luna brilla con más intensidad que en cualquier otro rincón del planeta… África es pasión, Asia es espiritualidad… me gusta decir… Y aún no he estado allí, pero cuando vaya a América del Sur la calificaré de alguna manera, a mi manera.

Pedimos un taxi desde el hotel y nos llevó fuera de la capital, a unos kilómetros de Nairobi… Y mi corazón palpitaba de forma acelerada, de nerviosismo y emoción, cada vez más…

Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong… resonaban en mi interior estas palabras mientras descendía del auto y me acercaba por el sendero hasta la Casa-Museo de Karen Blixen, con su precioso porche, pensado para sentarse allí, leer, escribir o simplemente contemplar el paisaje, rodeada de altos árboles, con un espléndido jardín lleno de flores multicolores…

Y un chico alto, delgado como uno de los kikuyu salido de la pluma de mi admirada escritora, era mi guía en el recorrido por aquella casa llena de recuerdos de su dueña: me acompañó hasta la cocina, entramos en el comedor, con grandes ventanales al jardín y a las montañas, la mesa puesta, como si nos fueran a servir la cena, entramos en su habitación; vimos los trajes que usaron los actores en la película Memorias de África, el gramófono en el que se escuchaba el Concierto para clarinete y orquesta K.622, de Mozart, el reloj de cuco; el despacho donde ella escribía, con su máquina de escribir; las ediciones en muchas lenguas del libro Lejos de África, entre ellas las de mis dos lenguas, y que señalé emocionada a mi joven guía, a través del cristal; los cuadros que ella pintaba, con bellos motivos ancestrales y rostros como el de aquel chico, que me explicaba de forma lenta todo lo que sabía en un correcto inglés africano.

Salimos a la pérgola trasera, cuajada de flores, y el joven me hizo unas fotos preciosas para la posteridad, dimos una vuelta por el jardín… me senté en una gran piedra de molino, que hacía de mesa… pasé mi mano sobre ella lentamente, temblando, sintiendo su fría y porosa textura, pensando que algún día Karen pudo haberla tocado como yo ahora… y levanté la vista y ante mí: allá a lo lejos, se divisaban las colinas de Ngong…

Barrio de Karen, cerca de Nairobi (Kenia)

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  1. maria luisa cacheiro quintas

    hola simplemente quisiera saber que hay qu constatar de nuevo en los comentarios. Acaso hay qu volver a valorarlos. Me gustara una respuesta.Gracias. Date: Tue, 16 Jul 2013 09:20:55 +0000 To: alconblanco1959@hotmail.com

  2. Rubén

    Me ha gustado mucho, es un relato cargado de emociones. Africa es un país fascinante… espero un día poder visitarlo.
    Me alegro mucho porque hayas sido elegida y hayan publicado tu relato! Tienes una mágia para escribir maravillosa que siempre me llena de emoción y melancolia.
    Felicidades!
    Saludos!
    Rubén.

  3. luisa cacheiro q

    Me parece un relato corto pero lleno de sentimiento por parte de la autora.Se enriquece con los detalles de Memorias de Africa y ssensibilidad respecto a lo qué vivió en esos momentos,nostalgia quízá por ese viaje qué revive al escribir y la trasladan en eses pequeños segundos de alguna manera,en realidad me gusta mucho.

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