Un cuento de locos. Autor: Raúl Quintela Arroyal

Me desperté sobresaltado, transpirando, muy cansado, sin tener idea de lo que había vivido durante la noche. Lentamente me fui reponiendo. Una ducha reparadora me ayudo a memorizar el hermoso y raro sueño, en el que estuvieron presentes personajes conocidos de mi época de niño, pero de una manera muy particular, ya que  todos ellos interactuaban y eran amigos.

-¿Quieren que se los cuente? Caminaba por un amplio y frondoso bosque cuando de pronto me sorprendió un chanchito que se interpuso en mi camino, diciendo:

-Oh señor necesito ayuda. Soy uno de los Tres Chanchitos. Mis hermanos y yo estamos con hambre y necesitamos comer algo.

-Pero yo no tengo nada que ofrecerles. Vivo muy lejos. Soy narrador. Si me es posible hare algo por ustedes.

De pronto se oyen los cascos de un caballo galopando. Se trata de un hermoso corcel blanco guiado por alguien que me pareció conocer y le hago señas para que se detenga.

-Acaso, ¿no eres tú el Príncipe Valiente?

-Sí, yo soy y tu ¿quién eres?

-Soy narrador y vengo de muy lejos. Caminaba o raca cuando me encuentro con este chanchito que con sus hermanitos están hambrientos y necesitan ayuda.

-Ven Chanchito, sube a mi caballo, vamos a buscar  a tus hermanitos y los llevare a mi palacio a comer unos deliciosos manjares. Los dejare allí y luego continuare mi marcha al otro extremo del bosque con el  fin de trasladar a Caperucita Roja al País de las Maravillas, pues queremos saludar a Alicia en el día de su cumpleaños.

Me quedo solo y continuo mi camino. Se me acerca el viejo y conocido Lobo de la historia, quien pregunto:

-¿Tú qué haces por acá? Acaso, ¿no intentas una de tus tantas fechorías?

-No señor. Oí que es narrador y estoy recorriendo el bosque tratando de aclarar que no es cierta la historia que me involucra en la mal contada historia de Caperucita Roja.

-Si eso es cierto acompáñame. Juntos seguiremos el camino.

Me detengo sorprendido al ver una rara vivienda. El Lobo me aclara que pertenece a una viejita muy buena y que las paredes son de chocolate y diferentes golosinas. Pienso que se parece a la casa en la que Hansel y Gretel se guarecieron y lo comento en voz alta.

-Si señor es la misma y los hermanitos quedaron para siempre a vivir aquí, pero no están porque han ido al País de las Maravillas a saludar a Alicia en donde también me dirijo y me gustaría que me acompañara.

-De acuerdo. Lo hare.

Encontramos a Blanca Nieves y a los Siete Enanitos, a Pulgarcito y sus hermanitos en sus botas de siete leguas, a la bella durmiente, que durmiendo viaja en brazos del Ogro que camina junto a sus hijos.

Me presento

-Soy narrador y vengo de un lugar muy lejano. Quise comprobar la verdadera historia de los buenos y los malos, pero por suerte a estos no los he encontrado y por lo que me cuenta el Lobo no existen y ello me alegra.

Sorpresivamente se posa un loro en una rama frente a mí.

-Soy Perico, el loro de las historias. He oído desde lo alto de las ramas que es usted un narrador y que viene de un lugar lejano a ver como es aquí, como somos y como es nuestro comportamiento. En un raudo vuelo he viajado al País de las Maravillas a contarle a Alicia de su aparición y del motivo de su visita. Me envió a decirle que lo espera gustosa.

-Gracias perico. Hacia allí nos dirigimos.

-Ya llegamos dice el Lobo.

Quedo sorprendido de la verdadera maravilla que tengo ante mis ojos, pero no lo comentare porque me llevaría mucho tiempo.

-Bienvenido. Soy Alicia. Perico me comento sobre su llegada y me alegro de que haya venido y con un fin tan noble.

-Gracias Alicia, primero que nada mis deseos de un muy feliz cumpleaños, que descuento asa será, por verte rodeada de todos los personajes que he conocido en mi niñez y que ahora puedo comprobar que aquí no existen los malos de quienes tantas cosas se dijeron.

-Adelante narrador, mi país te recibe de brazos abiertos. El Lobo habrá de conducirte por los distintos sitios de mi país, mientras yo continuare con  tarea de recibir a mis invitados. Siéntete como en tu propia casa.

Acá empiezan las sorpresas y las alegrías en cadena. Se produce la llegada de Caperucita Roja que viajaba junto al Príncipe Valiente, al ver al Lobo se abrazan tiernamente y dirigiéndose a mí, me dice:

-Eres tu el narrador del que me hablo el Príncipe Valiente y quien ayudaste a para que los Chanchitos pudieran alimentarse !Cuanto te agradecemos!

Aprovecho la oportunidad para decirte que hoy precisamente cumple quince años la Bella Durmiente y ha llegado hasta aquí, el hada que asegura que hoy se habrá de producir el milagro que la hará despertarse y nosotros nos dormiremos por un largo tiempo.

-Gracias caperucita. Estaré atento.

Empiezo a despertar de mi hermoso sueño, al tiempo en que todos los habitantes del bosque se han dormido.

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