Entre ir y volver, tiempo que perder. Autor: Alexandra Duque

Por la época de los años 80 y 90. Ella una joven reprimida en la casa de sus padres, ubicada en Bello – Antioquia; compartiendo su día a día con una madre sin sentimientos, un padre rudo, dos hermanos y tres hermanas que diferían sin cesar.
El afán de irse de su casa era insoportable, y al enamorarse de un hombre llamado Toño, decidió emprender su viaje.
Vivió un tiempo en la casa de sus suegros, y cuando nació su cuarta hija, su esposo decidió que se fueran para Cerro Gordo a vivir un tiempo corto.
Cuando por fin llegaron al último sitio de este lugar, o bueno al menos el final de la ruta del bus, encontraron un hotel donde por casualidad su dueña había trabajado costura con la madre de Rosa y esa noche los trato muy bien, incluso los llevo a un zarzo para que descansaran; pero como estaban en plena guerra fría a la madrugada escucharon un par de disparos muy cerca de ellos y cuando se asomaron, bajo ellos estaba el muerto: un adulto liberal.
Rosa no pudo dormir y cuando el cuerpo fue retirado al rato se levantaron para seguir su camino. Sin embargo, la dueña del hotel no quería que se fueran, pues decía que hacia allá corrían peligro, pero no le hicieron caso y siguieron su camino.
Ella sin saber a que se iba a enfrentar siguió caminando cuesta arriba, por una de las tantas montañas del lugar, con una hija en brazos, dos a pie, y su cuarta hija se había quedado en la casa de sus padres sin su consentimiento, pues Toño la obligó.
Al llegar a la cima ella se pregunta:
-¿Adónde iremos a dormir?
Pues solo ve un kiosco con dos hamacas, en las cuales un par de esposos ya de edad, dormían.
La joven se sienta en el suelo, intentando evadir el frío de la noche y protegiendo a sus hijas con dos cobijas a su disposición, intentaba quedar dormida pero su instinto sobreprotector la detenía.
Llego un momento en que la pareja de esposos se levantaron y fueron a darle la bienvenida, para luego contarle que mañana a primera hora se irían , ella desconsolada (pues eran su única compañía) les pregunta el porqué de su partida, y así le respondieron:

-señora Rosa en esta montaña hay un tigra asechando, llego a estos alrededores hace aproximadamente dos semanas, así que no arriesgaremos mas nuestras vidas.

Rosa llorando de pánico les dice:
-¡Por favor no me dejen en este lugar, llévenme con ustedes, por lo menos hasta donde pueda coger un bus!

-tranquila señora que no la vamos a abandonar.

Ella fue en seguida a avisarle del aquel peligro a su esposo. Pero él ya sabia y no le importaba su familia, así que le ordeno a Rosa no irse, pero ella omitió sus palabras y a la mañana siguiente se marcho con sus tres hijas.
Después de tanto caminar, llegaron a la carretera y la pareja en ese instante se despidió de Rosa y las niñas dejándolas solas, pues ellos iban hacia otro sitio y no quedaba en la misma dirección que Bello. Rosa se despidió con un pequeño sollozo y agradeció con toda su alma por haberlas sacado ese allá.
Cuando quedo sola, la angustia la invadió por completo, pues no tenía ni un peso para retirarse, sin embargo, paró un bus que iba hasta Medellín (un lugar cercano a Bello) y al conductor le contó su situación para que la ayudara por el amor de Dios, y este en su dolor le colaboró, y cuando llegaron Rosa le agradeció.
Luego con sus hijas se fue caminando hasta una empresa de camiones donde trabajaba el esposo de su hermana Olga, allí pregunto por él y el encargado de la empresa le dijo que hasta un momento había salido a hacer un recorrido pero que si quería lo esperara que en dos horas regresaba.
Y así fue, ella y las niñas se sentaron en una esquina, cerca de aquel lugar, y llorando él la encontró después de su viaje y sin ningún reparo le dije que se montara al camión y en segundo la llevo a casa de sus padres.
Al estar en esa casa se dio cuenta de que su hija había hecho la confirmación y su hermana Libia era su madrina. Rosa tenía un rabia infernal pues todo fue un plan de Toño y su mamá, pues fue a escondidas sabiendo que su hermana era la peor persona con ella, pues tuvo dos hijos con Toño, inventaba cosas sobre ella para que su marido la castigara y sus padres la odiaran, además llego a acostarse con el esposo de su otra hermana teniéndole así un hijo. (Todos estos niños fueron abandonados por ella)
Al día siguiente Toño apareció y Miro el hermano de rosa al saber lo mal que ella estuvo, de un atacaso lo cascó, fue tan fuerte la pelea y tan mortales sus puños que si no los hubieran separado, Rosa hubiera podido vivir tranquila el resto de su vida, pues en el momento su años la enceguecía, pero luego el infierno que Toño le creo fue lo que al final la endureció.
Y con el pasar de los años al tipo echó , y con sus diez hijos (nueve mujeres y un hombre) salió adelante.
Y ahora con ochenta años vive feliz con un nieto en una casa común y corriente que a su parecer es como un palacio, recompensa por su odisea. Y no todo a sus nietos ha contado, pero poco a poco con sus historias va descifrando hasta las cosas mágicas que en su vida pudo encontrar.

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