Ahí estaba un hombre. Autor: KathyP

Ahí estaba, posado en uno de los tantos asientos, de esa extraña maquina con ruedas, llena de gente. Que se movía contra el viento y aun así a gran velocidad. Ahí estaba él, mirando por la ventana, como las cosas pasaban,  como esas vastas tierras repletas de trigo, las cuales lo vieron crecer y revolotear en sus entrañas, ahora se alejaban de su suerte.

Ahí estaba él, con un destino y paradero incierto, solo, viejo, macilento y jadeado por el largo camino, por aquel que le toco andar,  a veces de un lodo viscoso, del que era casi imposible escapar, donde los zapatos se quedaban enterrados, y era necesario dejarlos atrás y empezar de nuevo descalzo. Pero al mismo tiempo, podía transformarse, en un prado lleno de flores donde, se era libre de ataduras, donde la libertad era la protagonista.

Ahí estaba él , descansando, dichoso del viento fresco, que golpeaba su cara, con una paz que inundaba su alma. Hoy por primera vez se sentía redimido, pero lamentaba el nunca antes haberlo estado. Los recuerdos lo inundaban, aveces temía, porque se tornaban tremendamente nítidos, lo cual no era usual. Su vida pasaba , sus historias se enlazaban y constituía una gran odisea. No hace muchos meses había nacido su primer nieto, una de aquellas felicidades, de las que no tenia hace mucho, recordó que cuando joven nunca pensó tener hijos y jamás,  se le había pasado por la mente, tener nietos. Era un joven idealista, existencialista, enamorado de la desilusión y reacio a sentir dolor, mas bien de carácter hedonista. Tenía miedo a sufrir, a que sus hijos fueran igual que él, y no quería que nadie en el mundo sintiera lo que el sintió. A  raíz de lo impredecible que era su vida, se caso, como también jamás, se lo hubiese imaginado. Su esposa, fue su gran amiga, un apoyo incondicional, y que si, estuvo en las buenas y en las malas, con él.

No tubo hijos con ella, sus dos hijos gemelos, fueron producto de una relación, de amor tormentoso y pasional con su amante, una chica mas joven que él, se llevaban por algo así como, unos diez años. Pero a pesar de eso, su mujer ante la ley, adopto a aquellos dos pequeños, que aquella extravagante jovencita  abandono cuando nacieron.

Sus dos amores ahora estaban grandes, eran dos adultos hechos y derechos, que le enseñaron, que el dolor de amar a un hijo, valía mil veces mas, que el nunca haberlos engendrados. Ellos adoraban a su padre a pesar de todo.

Ahí estaba el con la cara empapada de lagrimas, y los ojos nublados, casi cerrados y la respiración tenue, de un niño durmiendo. Al fin logro quedarse dormido. Con la paz de aquellos momentos retratados en su memoria. La vida paso en imágenes y sueños.

Ahí estaba él, tranquilo, como si nada, a pesar de lo que pasaba a su alrededor, la gente gritaba, ¡Hay algún medico, enfermera o semejante en este bus!, ¡no es posible, pobre hombre, no, ¿que le paso?, acaba de tener un paro respiratorio, ¡que! ¡pero como si estaba sentado a mi lado! y se veía bien. A veces la cosas pasan y la muerte asecha sin aviso, manifestó el doctor, este hombre eligió morir así, ya no hay nada que hacer.

Ahí estaba yo, enfermo, solo, viejo, escapando del ver sufrir, escapando de la gente, siendo libre. Ahí estaba yo con la vida yéndose entre las manos. Ahí estaba yo muerto.

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