Diario de viaje: Taormina. Autor: Emilia

 Y al fin TAORMINA!!!!! Luego de un viaje de ocho horas maravillosas se desgranan por la ventanilla del tren los bellos pueblos  italianos: Caronia, Falcone, Milazzo, Messina y tantos otros que me endulzan la mirada. Desciendo en Ali Terme, un pequeño pueblito entre Taormina y Nizza di Sicilia. En este último se halla mi hostel: Lucía’s House, un cálido lugar desde donde se observa claramente el Etna hacia el oeste y el Mar Jónico hacia el Este… Soñado… La atención de Lucía y su hijo Giovanni me hacen sentir como en casa. Había reservado el hostel por dos días pero por la maravilla del lugar y su gente decido quedarme una semana más. Es que no me daba el tiempo para recorrer toda la costa con sus pueblos medievales sobre los acantilados. Así que luego de un descanso, camino dos cuadras hasta la parada del autobús y saco boleto hacia la bella TAORMINA…

Ya el viaje es un placer… Caminos sinuosos que bordean el mar color cobalto y un cielo celeste, diáfano, amigable

Vienen a mi mente algunos párrafos  de Silvina Bulrich en su libro “Te acordarás de Taormina”… El paraíso se halla encerrado en esta maravillosa villa…. El agua es tan transparente que podría tomar los pececitos que me rodean ….La gente del pueblo es amigable y pareciera que tiene todo el tiempo del mundo para disfrutar….

Pasear por sus callecitas es transportarse en el tiempo. El aire sabe a mar, la gente es amable y por donde se mire hay arte e historia. Taormina te embruja y secuestra, te seduce y te ata . Uno no se cansa de caminar, de subir sus cuestas y de disfrutar de su paisaje.Además el día era hermoso, con sol a pleno y una suave brisa que refrescaba gratamente. A medida que iba descendiendo me acercaba a la costa jónica y veía, a lo lejos la Isola Bella, con sus paradores y coquetos restaurantes…  Y luego de unos minutos  llegué a Isola Bella .

Por su tradición artesanal, expresión histórica de maestría y creatividad  existen innumerables bouttiques, testimonios de la cultura figurativa y del artesanado artístico siciliano del siglo XIV al XX. En las tiendas de Corso Umberto (antigua calzada romana consular Valeria), se recoge la herencia artística de los artesanos que hoy se inspiran en la tradición para proponer cerámicas coloreadas, originarias de Caltagirone, con los típicos matices llamativos de los paisajes de Sicilia: amarillo naranja, verde ramia, azul cobalto; artículos de piedra de lava, material que antiguamente se utilizaba sólo para pavimentos, portales y balcones, propuesta en objetos de arte refinados (muy especial la piedra tipo mayólica).

Elegantes aderezos de deshilado siciliano, precioso bordado que desde el siglo XV ornamenta  tejidos y telas de decoración para la vivienda, desde manteles hasta cortinas y colchas.

En el límite entre el artesanado artístico y la especialidad culinaria están las pastelerías de Taormina: características golosinas de mazapán (masa de almendra pisada fina con azúcar y clara de huevo, aromatizada con flor de naranjo y vainilla), con forma de frutos y verduras; antiguamente se preparaban en noviembre, para la conmemoración de los difuntos; hoy se consiguen en cualquier época.

Y ya con la caída del sol comienzo a tomar el camino de regreso. El autobús me mece en cada curva y yo, adormecida, me  alejo de la bella Taormina…

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Un Comentario

  1. Elvira Endo Alvarado

    Es tan linda y acertada la descripción que yo he quedado con unos deseos enormes de visitar también ese paradisíaco lugar!
    Al final del relato tu te vas de Taormina pero a mi, Emilia, me dejas allí…

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