El próximo viaje. Autor: Esperanza Tejera Viera

Hay decisiones que son difíciles de tomar. Se piensan mucho. En el día rondan los pensamientos en búsqueda de una idea mágica  que resuelva el problema Pero es en la noche donde todo da vueltas para tratar de ver lo menos malo, sin perder la dignidad. Se mentaliza la forma de explicar los acontecimientos  con la convicción de que se tiene toda la razón.

En la charla de unas horas hay que elegir los cuarenta años de amistad o los hechos recientes que las distanciaron. Será un momento de emociones, recuerdos, alguna sonrisa. O será la voz llena de rencor de cada una. La pasión y el malentendido con  que viven su existencia constituyen la verdadera razón y contenido de esta separación.

Por más que lo piense no entiende cómo esa mujer, buena madre, educada, con la madurez y experiencia que deben dar los años, adicta a las misas, con la gordura de comer demasiado y la placidez aparente de esos kilos, pudo enojarse con ella, sin siquiera darle la oportunidad de hablar.

Ahora la invita a encontrarse en Madrid.

Es una actitud unilateral. Es su casa, su ciudad, su poder económico. Es ella quién decide el día, la hora, el café. Ella propone y dispone de la vida del otro.

Llega la fecha. Sabe el horario porque hizo muchas veces ese viaje en otras épocas. Se viste con ropa nueva y práctica para un viaje largo. Se peina y perfuma. No puede dar imagen de mujer vencida. Se imagina cuando baje del avión con aspecto seguro y una mirada tranquila.

Llega al aeropuerto y su cuerpo se recorta en el mostrador. Busca su pasaporte. No está con los otros documentos ni con el dinero. Quizás en el fondo del bolso de mano o en los bolsillos del tapado. Tampoco allí. Deja pasar unos minutos y mira las figuras grises de los empleados. Ha perdido el documento y el avión se va.

Empieza el regreso a su casa sin importarle el frío de la mañana.

Más tarde, en su sillón y con su café, atribuye al destino la pérdida del pasaporte. Hay heridas demasiado abiertas todavía. Sería un encuentro sombrío, con palabras como golpes de los dos lados.

Este silencio de ahora, posiblemente cobarde, es un buen inicio para el olvido. El tiempo ayuda a diluir los hechos.

Puede ser que dentro de un tiempo, haya un encuentro en Madrid.

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