Otra Vez. Autor: Aurelio Valdearena

Era una mañana fría. carlos estaba parado en la vereda, junto a un palo gastado indicador de un micro. su semblante pálido era golpeado por un viento húmedo, su bufanda se agitaba al compás de las ramas de los tilos que casi le tocaban la cabeza, ésta, absolutamente cubierta por un pelo renegrido y lacio prensado por una buena capa de gomina.

a pesar de sus pasados cincuenta años era un tipo atlético, sus músculos adquiridos en base a muchos años de practicar deporte y a cuentas de lo heredado de sus padres.

el micro cargado de gente frenó, carlos subió, buscó tardiamente las monedas en el fondo de sus bolsillos y las colocó en la boletera, casi olvida retirar el ticket y se aprestó para llegar a un lugar donde no molestara demasiado a otros pasajeros.

siguió enredando ideas y pensamientos, todavía no estaba decidido, su angustia era muy grande. de pronto se apuró para llegar a la salida, se habia pasado en su viaje. la parada que correspondía según la intención original, era otro sitio.

esta vez una parada de larga distancia. bajó y retornó seis cuadras, que le vinieron de perillas para confirmar su acción. en la midad del trayecto desanudó su cuellera porque le sobraba, su bolso comenzó a pesarle más allá de lo normal, penso si esto era verdadero o su estado anímico ayudaba.

se acercaba a las boleterías, un pasaje en la terminal, para cualquier lugar siempre que fuera lejos, masticaba.

se sentó en un banco, miraba la gente apurada que se agolpaba. no se decidia .. donde.. donde ..? .. a lo de la cuñada adela en miramar, a lo de su hermano pedro en entre rios, a su amigo de la niñez rogelio en la pampa….

lentamente metió su mano en la campera y sacó el atado de siempre, jugó con el humo por unos cuantos minutos. el destino quiso que estuviera sentado frente a la empresa que cubría viajes a la mesopotamia.

no lo pensó más, aplastó la colilla contra el mosaico, … –un pasaje para la ciudad de paraná.., el empleado… —-para que servicio… señor…?.., el primero sale en quince minutos ……, respuesta corta, –ése… ese.. me voy en .. ése…

ni tiempo para un café. el gigante de seis ruedas lo esperaba en la plataforma número siete. mucha gente empujando valijas, conversando con los encargados de conducir. por suerte quedaba un pasaje, por eso carlos se acomodó en el último asiento. se terminaban los preparativos .. consejos y atenciones de la azafata y el micro se mueve lentamente…

el sol atrevido se filtraba por el alto cristal, corrió la cortina y se reclinó. nuevamente lo acosaron preguntas. si siempre fui tan activo. .. si nunca abandoné la lucha .. si vivía para los otros .. porque..?.. porqué..?

porque …. porque …., con un trabajo exitoso iba todo bien,y ahora parado …. nada, casi el desprecio …, las

nenas podrian haber cursado en la escuela pública … yo no podia pagar esa privada tan cara …., el amor no

era para tanto …., esa esa … era la verdad….

mis hijas …. mis hijas … no voy a poder borrar a josefina con sus siete años , tironeando de mis pantalones

para que no me fuera ….

no cabe otra .. caviló .. no me detuve a pensar en mí … o a lo mejor no me acompañaron .. podría haber ocurrido que … nada .. nada… podré vivir así … lejos … lejos de mi planteo de vida .. comenzar de nuevo .. como .. cómo…?..

el campo … heridas para cerrar .. otro ritmo .. otra vida .. quizás … otra niña .. mas adelante .. o… dios …dios .. el solo lo dirá .. extrañaré…

allá … allá .. no muy lejos creó un mundo que no le pertenecía…., borro su ex pareja …. no a las.niñas.

Mauro balena

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