Crónica de un viaje a medio oriente. Autor: Alma Delia Mercado Perez

Eran más de las seis de la tarde y el sol comenzaba a declinar, sentí que algo saltaba dentro de mí, era los nervios de saber que en pocas horas estaría volando hacia  naciones tan desconocidas  como misteriosas  y enigmáticas.

Las horas de vuelo no importaron el sentir la fuerza  que precede a una anunciada llegada y  los olores a vida, salud, esperanza que se desprende al llegar a un destino, fue más fuerte y sustituyo el cansancio que pueda provocar un viaje de casi 24 horas entre las esperas y el transportarnos de un avión a otro.

Creí que Egipto era un país rico y lo constate al ver sus edificaciones de cerca de un kilómetro con lagos artificiales, vegetación y construcciones en roca talladas con finura y alta decoración, sin embargo al adentrarnos más las construcciones eran elaboradas en adobe la gran mayoría les faltaba terminar y calles áridas sin pavimentación y mucha basura.

Un espíritu me invadió desde el principio cuando entre a ese gran valle, me transporte a el principio de los tiempos, el cielo, la tierra, las llanuras, la luna el sol me impresionaron; eran  las pirámides de Giza. Esas, si, las que admire tantas veces en mis libros cuando estudié culturas antiguas. Las pude tocar, oler observar, palpar, sentir, penetrarme y compenetrarme de sus leyendas, de sus juegos, magia y majestuosidad. Se  encuentran de acuerdo Mohamed nuestro  guía a 20 kilómetros del Cairo. Es un complejo funerario formado por las pirámides de Keops, kefren, Mikerinos, la esfinge de kefren y el templo del valle. Están construidas en piedra caliza y granito rosa miden alrededor de 50 metros y su construcción tardó de 20 a 30 años por personas especializadas.

Esa ánima me siguió y me ayudó a introducirme en el mundo, en donde parece que nace la raza humana: el museo de Egipto ese lugar que alberga  más de 120,000 objetos los cuales parecen estar encerrados  en una negra cárcel en donde la vida abandona las almas el día en que son recluidos en esos salones extensos y llenos de misticidad. En la parte baja se encuentra una amplia colección de papiros y monedas utilizadas en el antiguo Egipto, están escritos en varios idiomas griego, latin, árabe y  jeroglifos. Las monedas son en oro, plata y bronce también hay estatuas, pinturas y sarcófagos. En el piso superior se encuentra el tesoro de tutankamon  y una exposición de objetos de las últimas dinastías XXI, XXII de Tanis la ciudad más antigua de Egipto, que incluye máscaras de oro y termina con una colección de piezas del periodo romano.

Mas tarde cuando el sol afloraba nos llevaron al barrio copto que se refiere a la minoría comunidad cristiana en Egipto. En este lugar encontramos la iglesia de San Sergio donde vivió la Sagrada Familia durante su huida a Egipto del rey Herodes.

Complicado fue para muchos entender ese llamado que justo a las cinco de la mañana hace una voz extraña a los musulmanes para orar, el eco retumbaba no solo en nuestros oídos sino en nuestras mentes y tal vez hasta en las almas. La atmósfera era casual, aparecía radiante nuestra visita a La mezquita de Muhammad Ali. Se distingue por su cúpula central que está rodeada por cuatro pequeñas cúpulas. Estos domos son de estilo imperial turco decorado por dos grandes medallones que representan el nombre de Dios, el profeta, y los califas ortodoxos. Está lujosamente decorada por abluciones en forma de hojas en ambos lados y pinturas en el centro. Justo al centro de la mezquita se nota un mausoleo de  Muhamed Ali en mármol incrustaciones y esculturas; sin embargo carecía de sacerdotes, con su larga vestidura. En su lugar se percibía un aire armonioso de sus feligreses. Allí vi ese descendencia que dejó Alá su Dios, admiré su aflicción, entrega y sus ritos sagrados, los que saben embellecer con sus artes de vida y conservando sus tradiciones. Parecen siempre dirigirse a las sombras  de su pasado y sobre todo obedientes a esa divinidad que les habla y parece decirles que nadie reside en este mundo, habitamos de paso pero pronto  partirán a ese lugar sagrado eterno.

Dejamos el Cairo que es un museo abierto mesclando lo antiguo y lo moderno, sus barrios, sus callejones, su religiosidad, su gente para conducirnos a Aswan por tren otra ciudad de Egipto. Llegamos a la estación con maletas en mano. Un grupo de manifestantes se encontraba afuera de la estación, me sobresalte pensando que se podía desatar una trifulca y ser parte de sus acontecimientos históricos. La verdad no estaba dispuesta y me alejé lo más que pude. Por mi deseo de conocer esa gran nación olvidé que apenas unos meses atrás lograron liberarse del dictador Hosni Mubarak  y así los egipcios se preparan para dar un gran salto, hacer añicos los antiguos esquemas, desplomándolos, abriendo el paso a el progreso; sin embargo tal vez se tardarán en lograrlo; mientras posean dogmas irracionales extraídos de épocas medievales en donde la mujer es aniquilada sin oportunidad de progreso aunque sus habitantes digan lo contrario.

El ruido del motor nos hizo apresurarnos a mis compañeros de viaje y a mí. Dejamos atrás el incidente que sin duda nos recordó nuestro amado país. La cabina era funcional nos alistaron nuestras camas, cenamos y a dormir. Muy temprano me asomé. La vida me tenía reservado paisajes accidentados, tierras salvajes y mucha vegetación antes de llegar a Aswan.

Al terminar nuestra travesía un barco nos esperaba. Yacía  sobre el rio Nilo, si ese que es el considerado el más largo del mundo. Nace desde Burundi, atravesando Ruanda, Uganda, Sudan y todas las ciudades de Egipto. Ese majestuoso e imponente manantial de agua, flotamos hasta llegar a la isla elefantina  contigua a la primera catarata frente a la ciudad de Aswan. Nos pudimos transportar a siglo atrás conociendo una comunidad de raza negra nativos. En la tierra de las tradiciones    donde solo un oasis puede aplacar la sed y la dura vida del desierto de dunas de arena y vegetación seca. Galopamos sobre camellos engalanados con todo tipo de motivos egipcios entre las dunas. No podía conciliar en mi mente como un ser de aspecto lento, aburrido y deforme podía trotar entre la arena transformándose en auténtico caballo. Nunca pensé que podían ser tan rápidos y menos entre la arena del desierto.

El  siguiente día al igual que los demás comenzó muy temprano. Continuamos nuestro sueño hecho realidad con la visita al Templo de Luxor. Fue edificado durante el imperio nuevo, por los faraones Amenhotep III, construyó la zona interior y Ramses II que finalizó el templo. Otros faraones ayudaron a embellecer como Tutankamon, Nectanebo y Alejandro Magno. El templo consta de domos dos grandes obeliscos (monumento con forma de pilar), situados a cada lado de la puerta de entrada y dos grades estatuas ante los pilonos (es una construcción con forma de pirámide truncada) del monarca Ramses II

Más tarde visitamos el templo de karnak, en el antiguo Egipto el más influyente templo religioso. Estaba dedicado al culto del dios Amon, pero como en otros templos egipcios también se venera a otras divinidades. Este conjunto es el centro religioso mas antiguo del mundo. Es un enorme museo a cielo abierto que muestra restos de la cultura egipcia. Los colosos de Menon que dos gigantescas piedras del faraón Amenhotep III  en forma sentada; están talladas en bloques de roca sedimentaria  traída desde Guiza y las cantera situadas al oeste de Luxor.           Entre nostalgia al dejar atrás parte del origen de nuestra esencia humana y alegría por conocer más lugares nos despedimos de Egipto ese país que junto con su gente nos enseño que la muerte es un paso a una vida eterna y la comunicación directa que tiene con su  Dios a través de la oración y el conocimiento de su religión y no de aquel fanatismo que siempre nos habían pregonado los norteamericanos a través de los medios de comunicación, temerosos del poderío musulmán por su convicción y contacto con Alá en cuerpo y alma.

Llegamos en un avión pequeño del aeropuerto internacional de Luxor a Jordania otro país árabe, asiento de tribus y civilizaciones  hititas, egipcios, israelitas, asirios, persas, babilonios,  griegos, nabateos, romanos, árabes y turcos otomanes desde hace 2,000 años antes de Cristo. Este país sunnita fue fundado por el rey Abdala I y después de la primera guerra mundial y desde entonces, su hijo el rey Hussein y su nieto el hoy monarca Abdala II son los protagonistas del respeto de su antiquísima cultura, que se respira desde que llegamos a  Aqaba, una ciudad situada entre el mar y montañas las cuales esconden un desierto con arena roja que van formando cañones marcando el poderío de la naturaleza ante la tímida participación de los nabateos, pobladores que solo les quedó construir modestas tiendas y dedicarse al comercio porque Dios se impuso con rocas formando monumentos en colores rosados en medio del desierto. Están tan bien dibujado que ningún ser humano se ha atrevido a tocar, solo es posible transitar en camionetas o jeep que son conducidos a alta velocidad por los beduinos residentes y amables anfitriones de ese grandioso poblado.

Al siguiente amanecer sucumbí ante lo que no podía ser solo un sueño ante los ojos de propios y extraños estaba  la ciudad antiquísima de Petra, capital del reino de los nabateos. Me conduje en completo silencio, a través de un corredor repleto de rocas que se formaron por millones de años a su antojo y capricho en coloraciones diversas de rojo  pardo, purpura y amarillo  Me sorprendió lo insólito que era ese lugar,  las fantasías que aquellos sepulcros, templos en ruinas, anfiteatro y un monasterio despertaron en mí una mezcla de ambiente antiguo y moderno por la complejidad en sus edificaciones enclavadas y esculpidas en roca hizo de ese lugar algo inolvidable para todos los que observamos kilómetros y kilómetros de rocas y templos tan complejos que descubrimos que solo un Dios pudo dirigir la construcción natural y mental de aquellos que se atrevieron a desafiar la imaginación escondida en su cerebro y dirigir tanta majestuosidad.

Desperté con un sentimiento de profundo respeto ante la hermosa ciudad de Petra sentí un privilegio el poder  haber visualizado tan enigmático lugar, me sentí renacer, poco a poco vi surgir el amanecer fresco y continuamos juntos mis queridos compañeros de viaje la aventura en el medio oriente. Visitamos el  Monte Nebo o Sinai lugar de peregrinación, donde Dios mostró a Moisés la tierra prometida, tras 40 años de peregrinación por el desierto y cruzar el mar rojo, es el lugar donde se piensa que está enterrado. Más tarde continuamos nuestro pelegrinar y durante casi 12 horas contemplamos un desierto que parecía interminable antes de llegar a la frontera con Israel.

Antes de dejar Jordania y pasar a Israel el trámite fue engorroso. Tuvimos que visar nuestro pasaporte. Pude observar el profundo respeto que le tienen los jordanos a su rey Abdala II porque había fotos de él en aeropuertos, calles principales y en oficinas gubernamentales. En ese momento comprendí que la debilidad de pensamiento habita en la conciencia en los pobladores de cualquier país incluyendo el nuestro al venerar tanto a un ser común y corriente solo por el hecho de tener “poder”. Para pasar las garitas de revisión lo hicimos a pie y portando nuestras numerosas y pesadas maletas; con la finalidad de hacernos responsables de lo que traíamos y en caso de encontrar algo extraño responderíamos por tal violación. Afortunadamente todo llevamos en orden y aunque nos recibieron hombres corpulentos con uniformes camuflajeados que portaban armas de fuego llegamos sanos y salvos a nuestro siguiente destino en aquella noche estrellada con olor a esperanza.

A la llegada a Jerusalén nos deslizamos hasta las alturas a través del  puente de Calatrava un monumental estructural que tiene forma de arpa y parece llevarnos hasta las alturas para acompañar a las estrellas y huir juntos; para estar en esa ciudad que desde su entrada huele a religiosidad. Como parte del rencuentro con nuestro pasado que no debemos olvidar visitamos el museo del Holocausto llamado Yad Yashem. Muestra  la verguenza y el horror a través de 130,000 fotografías.. No querría, aunque hoy pudiera enterrar esas páginas, el recuerdo de la segunda Guerra Mundial. Ese periodo aunque lejano llega repentinamente a la vida de la humanidad a través de los genocidios que continúan en pueblos como Camboya, Ruanda, Uganda y los Kurdos sin importar a nada ni a nadie con una indiferencia que raya en lo perverso. Continuamos nuestro peregrinar a la ciudad de Belén y la irracionalidad y sin razón continua porque aunque en un mismos territorio los judíos no pueden entrar a esa maravillosa ciudad donde nació Jesucristo porque está poblada por musulmanes y unos cuantos cristianos que conservan la Basílica de la Natividad como parte de la historia de la humanidad..

Actualmente, la basílica es administrada por católicos y ortodoxos y se construyó en el lugar que nació Jesús de Nazaret, lugar sagrado para cristianos y musulmanos.la sección principal está controlada por ortodoxos griegos. Tiene lámparas dispuestas por todo el santuario. La iglesia católica romana fue construida con un estilo gòtico pero ha sido modernizada. Cuenta con una caverna subterránea que tiene un altar sobre el lugar en el que se dice nació Jesús. El punto exacto está marcado por un agujero en medio de una estrella de plata de 14 puntas rodeado por laminas de plata

De pronto miré hacia atrás y vi que nos encontramos en el Monte de los Olivos, lugar donde Jesús se hospedó en Jerusalén, según la tradición. El monte es el lugar donde una corriente parece detenerlo no pudiéndolo derribar fuerza humana, ni los mismos inmortales. Es el sitio donde  Dios comenzará a redimir a los muertos al final de los tiempos. Por esa razón los judíos siempre han intentado enterarse en montanas desde los tiempos antiguos hasta hoy el monte se ha usado como cementerio hay 150,000 tumbas incluyendo la de Zacarías el padre de Juan el Bautista.

Para cumplir con nuestro deber como cristianos y adoradores de un solo Dios arribamos a  la Vía Dolorosa es una calle de la ciudad vieja de Jerusalén, dicha calle se ha tomado, tradicionalmente como parte del intinerario que tomó Cristo cargando la cruz, camino a su crucificcón. En la misma se encuentran las 15 estaciones del viacrucis. Las restantes se localizan dentro de la iglesia del santo sepulcro es un sitio religioso relacionado con el cristianismo, católicos y ortodoxos. El lugar también llamado Gólgota (calavera), en donde según los evangelios se produjo la crucifición, enterramiento y resurrección de Cristo.

Por fin acudimos al Muro de los lamentos sitio más sagrado para los judíos. Es el último vestigio del templo de Jerusalén. Los restos que aún quedan datan de la época de Herodes quien mandó a construir grandes muros de contención alrededor del monte Moria en el año 37 a.C empleando la pequeña explanada sobre la cual fueron edificados el primero y segundo templo de Jerusalén. El primer templo fue construido en el siglo X a.C y destruido por los babilonios, el segundo fue construido por Edras y Nehemias en el año 536 a.C y destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era. De modo que cada templo duro 400 años en pie.

Comúnmente frente a él se lamenta la destrucción de la ciudad y la dispersión del pueblo hebreo siendo el viernes un día muy intenso. La tradición de introducir un pequeño papel con una plegaria entre las rejas del muro tiene varios siglos de antigüedad. Entre los rezos se incluye la suplica a Dios para que vuelva a la tierra de Israel, el retorno de todos los exiliados judíos, la reconstrucción del templo y la llegada del mesías  judío

La atmosfera aparecía allí radiante de luminosidad y las sombras del pasado parecían estar presentes, era el día siguiente de nuestra estancia en Israel y  las sombras yacían sobre el césped mientras otras  median sus fuerzas y de pronto nos vimos envueltos  en  la vieja descendencia de Moisés quien cruzó este mismo rio Jordán hace tres mil años, antes de llegar a la tierra prometida. El rio está situado a unos metros del desierto en el que la literatura evangélica y la tradición localizan el escenario elegido por Juan el bautista para vivir en un marco de austeridad. En tanto unos nos metimos para sentirnos parte de nuestro creador, otros solo se concretaron a admirar sus aguas que aunque contaminadas todos tratamos de conservar para llevar un recuerdo bendito a nuestros seres queridos. Curiosamente unos pececillos que navegaban por aquellas aguas picoteaban como tratando de reclamar que no debíamos invadir su territorio. Presentí que sería el último lugar donde estaríamos juntos y después de que Ana Belén leyó unos pasajes de la Biblia comencé a tomar fotografías con mis compañeros de viaje; para conservar no solo en mi memoria sino en imágenes lo que fue una experiencia sensacional.

No podíamos dejar de visitar la Basílica de la Anunciación es donde el arcángel Gabriel le anuncia a María que estaba esperando un hijo. Cafarnaum fue un antiguo poblado ubicado en Galilea, hoy Israel a orillas del mar de Galilea. Es conocido como la ciudad de Jesús porque fue uno de los lugares designados por Cristo para transmitir su mensaje y realizó algunos de sus milagros. En ese poblado se encuentra la casa de Pedro.

Mi experiencia fue maravillosa, descubrir lugares, históricos religiosos con la exquisita calidad humana de  personas que juntos cumplimos una misión alcanzar el más sublime regalo conocer el territorio que eligió Dios para que naciera el hombre más grande que ha pisado la Tierra mi gran hermano Jesús.

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Un Comentario

  1. Elvira Endo Alvarado

    Es notorio que el viaje tocó las fibras más íntimas de tu ser.
    Eso es lo que nos has transmitido dejando aquí plasmadas tus vivencias
    Saludos

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