Irlanda, Escocia e Inglaterra. Autor: Analia Negri – Antonio Ferraro

Nuestro viaje por estos tres países duró 40 días espectaculares
Del viaje a Irlanda es imposible olvidar los impresionantes acantilados de Moher. Un camino bordeaba la costa junto a las altas paredes de roca negra, tapizadas de hierba en la parte superior. Eran paredes verticales con una altura de 205 metros.

En el extremo norte estaba la Torre de O’Brien, un torreón circular, y otro más destruido en la parte sur. Aves blancas sobrevolaban la zona. Al fondo, lejana, se veía la espuma de las olas rompiendo contra la pared rocosa. Y en el horizonte las islas de Arán. El Atlántico erosionaba la roca incesantemente.

Dormimos en Doolin, un pequeño pueblo de casas bajas con tejados inclinados, disperso a lo largo de una carretera, donde todavía puede escucharse hablar en idioma gaélico. El pueblo tenía fama de tener algunos de los mejores pubs musicales.
Pero antes vimos los acantilados de la Península Loop Head, en el fin del mundo, donde se ubicaba un faro que resistía el paso del tiempo. Un lugar para sentir la majestuosa naturaleza.
En Dublín fuimos a la fábrica Guiness de 7 pisos de altura donde se refleja toda la trayectoria de la conocida cerveza, (es un lugar para visitar). También estuvimos en la “Oktober Fest” de Dublín y también escuchamos un cuarteto formado por una gaita y 3 tambores de en conjunto llamado Clanadonia que nos resultó muy bueno, tanto que les compramos el CD con sus temas.

Escocia

Edinburgh, el monumento a William Wallace y a los castillos de Stirling y Doune.

Esta pequeña ruta, la realizamos en un sólo día, pero teniendo en cuenta que en Semana Santa los días aún son muy cortos y que los horarios de visita son un pelín estrictos recomiendo basándome en la experiencia, que lo suyo seria hacerlo en un par de días.

El plan del día empezó con un buen madrugón acompañado del correspondiente desayuno ya que queríamos estar en Edinburgh a eso de las 9 de la mañana y desde Glasgow nos teníamos que hacer un trayecto de aproximadamente 1 hora hasta la capital. Eso sí, todo muy bien comunicado y señalizado, por la autopista M8, casi ni nos dimos cuenta del viajecito, nuestro chofer nos llevó rápido a  Edimburgo.

Para seguir con nuestra costumbre y que nos va bastante bien de momento (hemos hecho el de Berlín, Dublín, London & Edinburgh), hicimos el Free Tour de New Europe, que siempre tiene guías simpáticos y los tours suelen ser más divertidos que los “normales”.

Bueno con ese plan nos plantamos a eso de las 11am en  Starbucks de High Street, donde empezaba el tour (además por hacer el tour te hacían descuento en el café y con puntualidad inglesa, nos pusimos a caminar la ciudad.

Empezamos paseando por The Royal Mile, el eje central de la Old Town, donde descubrimos la historia de Edinburgh y de Escocia, paseando por el antiguo Parliament House (ahora Corte Suprema) ya que el nuevo parlamento está en un edificio muy moderno del cual el español Enric Miralles es el arquitecto. Justo al lado están las Edinburgh City Chambers y en frente Cross Market, donde se solían hacer los anuncios, proclamas y ejecuciones.

Un poco más adelante vimos el Heart of Midlothian, un corazón en el suelo donde antes había la puerta de una cárcel y en la que tanto antes, como ahora, mucha gente escupe cuando pasa. Así que este es el mítico lugar de Edinburgh donde cuando pases por al lado hay que echar un sonoro y vistoso gorgojo, sin estar mal visto, claro está.

Siguiendo por la Royal Mile llegamos a Set Giles’ Cathedral, el principal templo religioso de la iglesia Escocesa, un edificio espectacular de más de 900 años de antigüedad. Seguimos caminando por la Royal Mile, hasta llegar a The Hub, que tiene pinta de iglesia gótica pero no lo es, es un café y restaurante. Curioso cuanto menos. A partir de aquí empieza la subida hasta el espectacular Castillo de Edinburgh, pasando por la armería, el museo del Scotch Whisky, incluso puede que hasta te cruces con William Wallace.
El castillo de Edinburgh es de lo más espectacular, situado en lo alto de Castle Rock, una enorme roca de origen volcánico, dominando la ciudad al borde de los acantilados, es como si estuvieras en la edad media. En su interior se pueden ver las joyas de la corona Escocesa y la piedra de Scone o “Piedra del Destino” sobre la que se coronaban a los reyes Escoceses. Nosotros fuimos dos veces,  vale la pena solo por admirar la colección de armas y los salones del castillo entre otras cosas.

Después de quedarnos boquiabiertos con el castillo bajamos por Bow St. hasta Grassmarket Square, que debe su nombre a que allí solía realizarse el mercado de ganado. Como además también se utilizaba para hacer las ejecuciones públicas, nos contaron la curiosa leyenda de Maggie Dickson, que recomiendo darle una mirada.

La historia de Edinburgh está llena de detalles tenebrosos, como el asesinato y robo de cadáveres para la escuela de medicina. Esto llevó a que algunas familias (las más adineradas) enterrasen a sus muertos y luego les pusiesen una especie de jaula para que no lo robasen, como se puede ver en el cementerio de Greyfriars Kirk.

En este cementerio e Iglesia, también hay una historia curiosa, la de Greyfriars Bobby, un perro Skye Terrier que guardó la tumba de su difunto amo durante 14 años! En ese tiempo los feligreses y los monjes le daban comida y al final fue enterrado en la puerta del cementerio, ya que no se puede enterrar a un perro en suelo consagrado. Además le han hecho una estatua y aun hoy en día hay gente que deposita juguetes de perro en una lápida que pusieron en su honor dentro del cementerio.

Después fuimos a ver algunos lugares pintorescos de Edinburgh como The Elephant House, una cafetería donde se supone que J.K. Rowling iba a escribir sus libros de Harry Potter, un colegio que nos dijeron que fue la inspiración para Hogwarts, también en Harry Potter, el monumento a Sir Walter Scott, que parece la torre de Mordor, paseamos por Princes Street Gardens y nos dimos una vuelta por la New Town, lo que viene a ser la parte nueva de la ciudad.

Stirling, está a unos 60 kilómetros al noroeste de Edinburgh, y allí fuimos a ver en primer lugar el monumento a William Wallace, el revolucionario escocés que todo el mundo conocerá de la película Braveheart. Se trata una torre espectacular, sobre todo vista de lejos, aunque lamentablemente, cuando llegamos estaba cerrada y no pudimos entrar a ver el museo, eso sí, disfrutamos de lo lindo de las vistas sobre Stirling y Forth Valley.

Después de visitar la torre de William Wallace nos dirigimos a Doune, un pequeño pueblecito cerca de Stirling, dónde se estaba rodando la serie de la HBO Game of Thrones de la que soy un ultra-fan. En concreto estaban rodando (o habían rodado, porque no había nada) la localización de Winterfell (Invernalia) en el pequeño castillo de Doune, que no es gran cosa, pero para mí que soy un fan de los Stark de Invernalia, fue un momento especial.

INVERNESS THE LOCH NESS ….EL LAGO.
Bajamos a desayunar pronto, pero nuestra anfitriona, que estaba corta de recursos, nos hizo esperar más de la cuenta. El truco estaba en ser de los primeros, pues iba atendiendo mesa por mesa, y los últimos en llegar, se tuvieron que esperar más de media hora en que les hiciera los huevos, el Bacón y las tostadas.  Hoy a priori, la ruta iba a ser corta, pues íbamos a dedicar casi un día entero al lago Ness y alrededores….el lago Ness…Es quizás el nombre más ocurrente cuando se piensa en Escocia, en su “monstruo”, o en su leyenda…. ¿íbamos a entender el porqué de tanta fascinación? Cogimos la carretera A-82, y a pocos kilómetros de Inverness, ya divisamos el lago. O mejor dicho, empezamos a ver la parte que deja de ser río en Inverness y se convierte en lago y en canal después. En cada mirador al lado de la estrecha carretera, siempre había varios coches aparcados y decenas de personas, contemplando el lago, probando la temperatura de sus aguas, o simplemente haciendo fotos de las estampas preciosas, casi de postal, que la vegetación nos iba mostrando.

Al cabo de pocos minutos, llegamos  a una especie de  aparcamiento, donde hay un hotel y un montón de tiendas de souvenirs, con el artículo estrella por todas partes: muñecos de peluche del dragoncito.  Vaya negocio tienen montado con el bicho!!!!!.  El centro de visitantes del lago está en Drumnadrochit, unos metros más adelante. Pero como también éramos turistas, ¿Porque no ejercer como tal? Y compramos los tickets para un mini crucero de una hora por el lago. 15 euros por cabeza para navegar en busca del monstruo….je!!!!De todas formas, hay cosas curiosas en este lago. Nuestra embarcación, la Deepscan, pertenece a un “proyecto”, llamado Operation Deepscan, creado en 1987. Cada embarcación está dotada con un scanner, y a la vez que surca las aguas, va filmando el fondo marino. Obviamente no busca al famoso monstruo, pues de su existencia nadie cree, aunque otra cosa sea el marketing alrededor de él, pero si busca o intenta averiguar las particularidades de este lago. Empezando por sus aguas profundas que en algunos lugares alcanzan los 300 metros de profundidad….contactos a través de ultrasonido con objetos de gran tamaño en el lago en 1987…grietas y túneles que comunican el lago con el mar…y un aura de misterio que invade todo lo relacionado con el lago. Con sus 37 kilómetros de lago… El lago Ness está situado dentro de una falla geológica, el Great Glen. Esta falla se creó hace más de 400 millones de años, partiendo todo Escocia, en dos, aunque los lagos y un canal le dan el aspecto de unión. Si se contempla detenidamente el mapa de Escocia, se aprecia perfectamente esta partición.

En el centro de exposición del lago, al cual no entramos, pero sí que nos hicimos con las hojas de información sobre el lago que dan a los turistas, se duda muy seriamente de existencia de monstruos en el lago…pero de lo que no se duda ya tanto, es de que hace años, pocos años, algún tipo de anfibio de gran tamaño nadara por estas profundas aguas…todo ello adornado con fotos, algunas totalmente fraudulentas. Pero bueno, navegar por el lago, era algo que nos apetecía. Y en nuestro crucero coincidimos con dos parejas de Ibiza. El capitán de la embarcación, nos iba enseñando los bancos de peces que el sonar captaba y también una cámara de video que iba filmando todo lo que ocurría bajo el agua. Lo mejor del crucero, fue pasar por delante del Urquhart Castle . Visto desde el mar, es aún más precioso que desde la carretera o el interior. Y las imágenes del castillo en alguna película vienen inmediatamente a la cabeza…una curiosidad…la película Lago Ness, tiene escenas de este castillo, pero no está filmada en el lago…. Curioso. El lago estaba tranquilo, sus aguas respiraban paz…y la temperatura no era excesivamente fría…Después de una hora de navegación, nos dejó en tierra y curioseamos las tiendas de souvenirs…un dato….era todo bastante más caro que en otros lugares. Seguimos por la carretera y a pocos metros llegamos al Urquhart Castle . Una cola inmensa para entrar en el aparcamiento, y unos guardias que a medida que otros salen, te van dejando entrar. La entrada al castillo es cara, pero como la teníamos pagada con el Explorer….

De nuevo comprobamos que en muchos castillos, lo mejor no es el edificio en sí, sino su ubicación. Este, al estar rodeado del lago, y aprisionado por las montañas, era de una belleza extraordinaria. Urquhart fue moneda de cambio entre los diferentes clanes escoceses de la zona. Luchas y más luchas en sus 500 años de historia, para terminar siendo conquistado y destruido por los ingleses.  La  vista desde el lago era preciosa, pero la vista desde la entrada, con el castillo a nuestros pies, era también especial. De fondo una música de gaita le añadía algo más de magia al momento. Pasear por sus ruinas, contemplar las colinas frente al lago, el reflejo del castillo en sus cristalinas aguas, dejar recrear la imaginación de lo que antaño fue una fortaleza, subir a sus torres, sus restos de murallas….el lugar es especial, e intentar relatarlo con palabras es difícil, hay que verlo….y todo ello mientas un chico ataviado con el traje escocés, iba interpretando sonidos escoceses. Dejamos atrás el castillo y seguimos bordeando el lago, hasta llegar a Fort Augustus. El agua que no probamos en el lago, ahora nos caía a modo de fina lluvia. En Fort Augustus, está el principio del canal Caledonian . Caledodian es el nombre de Escocia en Gaélico, la otra lengua escocesa. Literalmente el canal empieza en Inverness, con el río, empalma con el lago Ness, y en Fort Augustus están las primeras esclusas, que sirven para superar los niveles entre los dos lagos. Las embarcaciones van entrando en el canal, por tramos, y con un sistema de esclusas, cascadas y niveles, van ganando altura, hasta llegar al nivel del canal, más alto que el lago y a través de él, alcanzar el Loch Lochy, seguir hasta las esclusas de Fort William y desde allí el mar…río, un canal y lagos para cruzar toda Escocia por su interior. Nos quedamos un buen rato, viendo el vaciado y posterior llenado de las diferentes “piscinas” y como los barcos iban ganando altura y pasaban a otro nivel. Todo el proceso estaba controlado por unos operarios que decidían la cantidad de agua a trasvasar y su intensidad.

Cruzar todo el canal, podía durar más de 2 horas. Al final de las esclusas, cuando ya se gana el siguiente lago, hay un camino que se adentra al pie de la montaña y que empezamos a caminar. Granjas con yeguas que se acercan buscando comida, alguna embarcación de recreo que pasa por nuestro lado y sobre todo, mosquitos…La lluvia nos iba empapando poco a poco, y antes de lo que hubiéramos querido, dimos por finalizado el paseo. En Fort Augustus, hay una abadía benedictina en restauración cuyo acceso está cerrado para las visitas. Quisimos regresar a Inverness, bordeando el lago por el otro lado, por el Este. La carretera era de las estrechas, de las Single Road. Las extensas arboledas, en algunos momentos daban la impresión de que invadían la calzada y aunque el sol brillaba en algunos momentos, la luz, por la espesura del paisaje, transmitía la sensación de oscuridad. Verde y más verde, árboles y más árboles, y la carretera se enfilaba por las pequeñas laderas de las colinas del Glen Kyllachy. Algunas veces, un pequeño lago, aparecía por arte de magia en una esquina de la carretera, y si no fuera por la cantidad increíble de mosquitos que había cuando parábamos, contemplar el paisaje hubiera sido una nueva preciosidad. Paramos en el pueblo de Foyers, bueno en sus cuatro casas mal contadas, y después de una caminata a través de un descenso de unos 20 minutos, llegamos a las cascadas de Foyers, cuyas aguas, en caída libre van a parar al lago…al lago Ness. Desde el más inferior de los miradores, se podía seguir por un camino, que iba a pie del lago, pero eso hubiera sido ya mucho camino, y la tarde tenía ya pocos minutos de vida. Llegamos a Inverness, y nos dispusimos a buscar sitio para cenar. Tarea difícil. La mayoría de restaurantes estaban ya llenos y había que esperar de 30 a 45 minutos. Terminamos cenando en el Bella Italia , después de haberlo descartado primero, y luego nos fuimos por las calles del centro a pasear, bordeando el río, buscando nuevas imágenes de una ciudad que aunque poco vista, me encantaba. A pesar de hacer poca distancia con el coche, los 140 kilómetros no nos los quitó nadie.  Mañana recorreríamos la bahía de Moray: delfines y cañones, guerra y paz…

Inglaterra

Esta monstruosa ciudad (El área metropolitana de Londres tiene una población de 13.945.000 habitantes mayor que todas las poblaciones de Escocia, Gales e Irlanda del Norte juntas), como capital de Inglaterra, ofrece todo tipo de oferta cultural y de ocio. Alojamiento y hoteles en Londres.

Para moverte por ella, olvida el coche o te volverás loco. Utiliza los transportes públicos o caminen como nosotros.

La vida multicultural está muy presente así podrás optar por cualquier opción de diversión. Encontrando numerosos pubs y clubs de ambiente, por ejemplo en la zona de Kensington cerca de Old Brompton Road.

Entre las principales atracciones de Londres, cabe destacar la Torre de Londres, el London Eye y la galería de arte moderno Tate Modern. Si bien monumentalmente es una de las ciudades con más atractivos del planeta (Trafalgar Square, Westminster Abbey, Parliament Bridge, Tower Bridge, Hyde Park, Regents Park, The Mall, Buckingham Palace, British Museum, etc.), simplemente pasear por sus distritos céntricos de Westminster y La City se convierten en un amplio atractivo para los sentidos.

Millones de personas de todas las razas y lugares se mezclan en un ir y venir frenético, pero al tiempo puedes disfrutar de la tranquilidad y seguridad que ofrecen miles de pubs, teatros, cientos de parques, mercados como Covent Garden, vida artística sin paralelo mundial en el West End y Oxford Street, tiendas de super lujo en Knightsbridge (el distrito de los árabes ricos, donde se encuentra Harrod’s).Su vitalidad económica y financiera es el complejo de negocio Canary Wharf, inaugurado recientemente en los antiguos Docklands. Camino de la bahía de Greenwich, se puede encontrar el nuevo Skyline londinense con las torres de oficinas más modernas de Europa (Citibank) y con una estación de metro que conecta La City (el otro pulmón financiero británico) con Greenwich. Casi 100.000 personas trabajan ya en este complejo, el más moderno de Europa.

Wiltshire:

Aquí encontramos Stonehenge: es un monumento neolítico y de la edad del bronce situado cerca de Amesbury en Wiltshire, Inglaterra, unos 13 km al noroeste de Salisbury. Está compuesto de un gran círculo de grandes megalitos cuya construcción se fecha entre 2500 y 2000 adC. El círculo de arena que rodea a los megalitos está considerado la parte más antigua del monumento siendo datada sobre el 3100 adC.

Oxford:

Oxford es una antigua ciudad universitaria inglesa ubicada en el condado de Oxfordshire, en Inglaterra.
Se la conoce como “la ciudad de las agujas de ensueño”, expresión acuñada por Matthew Arnold para describir la armonía en la arquitectura de los edificios universitarios. Siempre ha sido un asunto de mucho interés la relación ocasionalmente tensa entre “el pueblo y la academia”, que en 1355 derivó en una revuelta con varios estudiantes universitarios muertos. A diferencia de su gran rival, Cambridge, Oxford es una ciudad industrial, asociada principalmente con la industria automotriz en el suburbio de Cowley.

Recomendaremos también York, una preciosa villa con murallas medievales, con una catedral gótica digna de ver (no te la pierdas). Dicen que ésta, es de las más bellas del mundo. En Durham, también debes ver su catedral románica. En Southampton deléitate con el New Forest,  donde encontrarás caballos salvajes, tejones, ciervos, zorros… una reserva natural en plena Inglaterra. Paséate por las Islas Sorlinga, que por su emplazamiento, tiene especies de plantas y aves que en el Reino Unido no habitan.

Hasta otro viaje

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  1. Elvira Endo Alvarado

    No se tome como un comentario despiadado mi últimas frase: es que éso de “hasta el próximo viaje” sugiere que alguien tendrá la dicha y la fortuna de seguir recorriendo estos caminos de Dios para disfrute propio y de todos aquellos con quienes se quiera compartir la experiencia.
    No olviden ponerle un poquito de su alma al relato, para que entre lineas captemos también lo que uds captaron con todos sus sentidos.
    Abrazos

  2. Elena2704

    Me ha parecido un relato muy completo y detallado pero lo veo mejor posicionado en un blog de viajes.
    Yo espero algo diferente de un relato viajero para participar en este tipo de concurso.
    Le faltó algo más que la mera descripción del itinerario y la información sobre los sitios visitados.
    Gustándome todo, me gustó más la despedida: “hasta el próximo viaje”

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