Viaje. Autor: Maria Andrea Wrublewski

En el año 2009 fui invitada por un grupo de alumnos del colegio donde trabajo a acompañarlos al viaje de egresados a la ciudad de San Carlos de Bariloche, lugar turístico por excelencia y que año a año recibe a miles de estudiantes y turistas de todo el mundo en su temporada invernal.

Al aceptar la invitación también aceptaba y tomaba conciencia de lo que significaba estar a cargo durante doce días de un grupo de adolescentes a más de dos mil kilómetros de sus casas, jóvenes con ganas de llevarse el mundo por delante… acepté y pedí a Dios que me acompañara.

Mi aventura comenzó el día 30 de julio cuando llego con mi valija al punto de encuentro, al punto de partida, veo a mis alumnos eufóricos, a madres, padres, tíos,  abuelos, hermanos, novios tristes y algunos llorando dándome indicaciones como debo cuidar, controlar o tratar a “sus nenes”, en fin, al cabo de media hora llega el micro que nos llevará a destino.

Despedidas, llantos, gritos, recomendaciones, etc., pero todo quedó atrás cuando el micro emprendió su marcha… les hablo a mis alumnos de lo que significaba este viaje y a disfrutar…

Me acomodo plácidamente en una butaca cerca de la puerta, me coloco los auriculares y me olvido de todo…

A medida que pasaban las horas iban ascendiendo otros alumnos de otras localidades, en cada estación… el mismo ceremonial.

Al fin… después de ocho horas de reunir viajeros emprendimos, lo que se podría llamar viaje. El micro completo con sesenta pasajeros, dos coordinadores y dos choferes.

Yo, en particular, disfruto mucho viajar, amo viajar…

Es de noche… después de la cena, trato de dormir, mientras los chicos se conocen… cantan… bailan… juegan… es casi imposible… pero sabía que esto era normal.

Al amanecer ya estábamos a mitad de camino, entramos a otra región, con otro clima, un clima húmedo, pasamos por la gran ciudad, por la capital del país, la sensación que sentí en ese momento es indescriptible, me asomé a la ventanilla para ver los rascacielos, oír el ruido, el alboroto de la gente que va a su trabajo, los niños a la escuela, el paseador de perros… todo se pone en movimiento, mucho nerviosismo se nota en las personas… mientras yo disfruto mi viaje.

Salimos de ciudad y atravesamos la llanura pampeana, un lugar casi deshabitado, algunas casas, los campesinos preparando la tierra para la próxima siembra, algunos animales pastando, el olor a forrajes .

Nos dirigimos al sur del país, a medida que descendemos, la temperatura también.

El viaje es tan placentero que casi me olvido de mis “niños”, ellos están con todas las energías propias de los adolescentes.

Otra noche a dormir en el micro, el segundo día ya es un poco incómodo pero sabiendo que falta poco para llegar… se soporta.

Los “niños” están más calmos, ya se integraron todos, se conocen, se cuentan cosas…

Un nuevo amanecer… ya en otra región, distinta a la anterior, frío seco, poco verde, montañas con formas figuradas que me hacen imaginar gigantes que vivieron en otra época, son enormes… me siento tan pequeña ante tanta majestuosidad.

En un momento dado el coordinador nos pide que corramos las cortinas de las ventanillas por cinco minutos y al volver a abrirlo, es inexplicable la sensación que sentí, el cambio brusco en el límite entre dos provincias fue impresionante… de montañas oscuras, suelo sin vegetación… a montañas nevadas, bosques verdes de cipreses y el sol radiante como testigo.

Pasamos el control que fue muy estricto y riguroso por el tema de la Gripe A.

Al fin… San Carlos de Bariloche, después de más de cuarenta horas de viaje, llegamos al hotel, nos dan la bienvenida en horas del mediodía, nos acomodamos por orden y elección de los coordinadores, compartí la habitación con dos mujeres de otra localidad con muy buena onda…

Después del almuerzo comienza la primera excursión… otra vez en micro, uno más pequeño, equipado para paseos cortos con guías de turismo del lugar.

Recorrer esos paisajes interminables, es volver a mi adolescencia cuando tenía la edad que ahora tienen “mis niños”, el espíritu es joven, pero ahora disfruto más el placer de viajar, a admirar y comprender la naturaleza… son etapas muy distintas.

Todos los días visitábamos lugares distintos y a la noche,  cansados y exhaustos, nos íbamos a recitales, a bailar, a conocer gente nueva y la movida de las discos.

Poco tiempo teníamos para recorrer la ciudad, pero en los momentos libres compraba algún recuerdo para mi gente querida, algunos chocolates, licores y otras delicias propias del lugar, la típica remera con el logo “Yo estuve en Bariloche”.

Caminar por la avenida principal es todo un placer, turistas de todas partes del mundo, la mezcla de idiomas, de  olores y sabores… el chocolate, la rosa mosqueta… endulzan el alma.

Así pasaron los ocho días y siete noches que duraba nuestra estancia en esa maravillosa ciudad del sur.

El día de partida llegó, armamos nuestras valijas con nostalgia, tratando de que cupiera todo lo que compré, mirando hacia atrás recordé el día que llegué con emoción de recorrer sus calles, la orilla del lago Nahuel Huapi.

Subimos al micro con tristeza y las valijas de “mis niños” sin cerrar…

Otra vez, recorrer el mismo trayecto, dos noches dormir en el micro, pero más tranquila la vuelta, el rostro cansado de “mis niños”, ese brillo en los ojos extrañando a sus padres, hermanos, novios, el mismo paisaje en distintos horarios.

El regreso fue más rápido, ansiosos por llegar… las horas no pasaban nunca…

Llegamos al lugar de partida el día 10 de Agosto a medianoche… fueron doce días inolvidables que hasta el día de hoy quedaron y quedarán en mi memoria los olores, los sabores, los sonidos, los silencios y los paisajes espectaculares…

Un viaje que lo disfruté con los cinco sentidos… y por ser mujer, con el sexto también.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s