Viaja por el mundo… de la imaginación Viaja por el mundo… de la creación. Autor: Sila Lima


Yo tengo que encontrar una manera de no dejarme llevar por las ideas que ya nos dan  por hechas! Parece que cuando pensamos un poco diferentes de otros, cuando no tenemos las mismas condiciones sociales, sentimientos o hasta los mismos comportamientos, somos vistos como un “ser de otro planeta”.

Por ejemplo, sé que el nombre “Cristal” es un nombre poco común, no podemos encontrar fácilmente personas llamadas así, pero se usa comúnmente para cierto tipo de piedras. Pero, sin embargo, todo el mundo me llama Cristal… ¡Es necesario explicar!

Un día, había acabado de nacer y parecía como un gran pan en una cuna de mimbre, fui llevada a la iglesia para ser bautizada.  Mi padrino, que llevaba un sombrero de paja y mi madrina, que llevaba un pañuelo en la cabeza, le dijeron al sacerdote que me llamaba María Leopoldina. Aquella hora, así como casi todos los bebés en idénticas circunstancias, proteste, grite y me puse roja de tanto llorar, ósea, yo siendo tan pequeñita  “coloque la boca en el trombón”   grite, llore todo lo que pude para que no fuese llamada así. A pesar de ser tan delicada era también de mucha opinión y entonces, puse lo que sentí y lo que pensé de manera muy transparente. Por tanto, luego me mudaron el nombre y me llamaron Cristal: Delicada y transparente.

Nascí en una época en que pocos niños tenían una bicicleta, teléfono o televisión a color. No existía videojuegos, computador, CD, DVD y mucho menos celulares. Yo nascí en un tiempo en que las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres,  los niños y las niñas raramente jugaban  juntos. Hasta existían escuelas que solamente para los niños y otras solamente para las niñas.

Yo y mis papas vivimos con mi abuelo Frederico, un señor de piel bien morena, por estar siempre expuesto al sol, por cuidar de las flores del jardín y el césped.  Su pelo es blanco y fino necesitan ser protegidos del sol, así que siempre uso un gran sombrero de paja. El abuelo es cuidador, jardinero de la casa de un pequeño club del pueblo que se llama “Taboinha”.

El Abuelo Frederico, cuando puede, cuida de mí hasta que mi mamá regrese de su trabajo. Papá y mamá trabajan junto en una fábrica de ropa. Antes sólo él trabajaba, pero ahora mamá también trabaja, así puede ayudarlo con los gastos de la casa… Casa que todavía no es nuestra, porque vivimos en la casa que pertenece al club donde el abuelo Frederico trabaja como cuidador y jardinero.

Vivimos justo al lado del club. Yo digo al lado, porque sólo un pequeño río es lo que separa a la casa club. Al otro lado del río en el patio de la quinta donde a menudo se ven a los niños jugando en el parquecito o en  las piscina del club. ¡Se veía muy divertido!

Sabes, así como todos los niños, también tenía un deseo… Soñaba  con ser como los otros niños y poder jugar en el columpio, en el  gira gira, en los resbalones, el carrusel, o incluso ir a la piscina en los días calurosos. Pero no podía. Sólo podía ir al club para acompañar y observar a mi abuelo mientras él se encarga del jardín. Como he dicho, yo sólo soy la nieta del jardinero señor Frederico…

Esto me pone en conflicto conmigo misma, ósea, me hace sentir mal, porque no entiendo: ¿Quien será que hizo el favor de inventar ser socio o no socio? Hunf! No entiendo ¿Por qué algunos tienen derecho y otros no? ¿Por qué nosotras las niñas cuando nacemos no podemos usar ropa azul y que los niños cuando nascen vistan ropas de color rosa? ¿Por qué no podemos pensar diferente de los otros y no podemos tener nuestras propias ideas? ósea, ¿Por qué tenemos que pensar igual que todo el mundo?

Entonces llego el gran día: Mi primer día en el aula. Hoy, ya con 7 años, ya podía ir a la escuela, pues ya tenía la edad suficiente y ya estaba matriculada en el 1º año de Enseñanza básica.

Me prepare. Me puse mi uniforme de la escuela: camisa blanca y falda gris. El zapato era un zapato llamado “conga”. Recogí mis útiles escolares. No tenía mucha cosa, no! Por ahora, sólo tenía un lápiz para escribir, una goma de borrar y un cuaderno en papel pardo. Allí estaba yo, feliz y sonriente, de la mano a mi abuelo, que estaba conmigo. Yo estaba muy ansiosa de hacer amigas y aprender las letras.

Al final del día, al regresar a casa, me preguntó el abuelo Frederico:

– ¿Entonces, Cristal? ¿Cómo fue tu primer día?

Respondí muy triste y decepcionada:

– Gris, abuelo! Gris… La profesora en la clase de lectura, nos dio un reto: representar la historia leída por ella, através de dibujos… Hicimos una votación para escoger el mejor. Abuelo, ¿puedes creer  que yo no gane ningún voto? De hecho, sólo tuve un voto, el mío! Porque mi dibujo era de color gris… solo tenía un lápiz gris para escribir, porque no había lápices de colores para colorear mi dibujo… nadie quería prestarme… Las compañeras no tuvieron la mínima atención a mí, entonces me sentí triste y sola mientras tomaba mi merienda en la hora del recreo…         ¿Solo porque no tenía lápices de colores? ¿Soy diferente de las otras niñas por no tener el material de arte completo? ¡Es Injusto! Nuevamente no entiendo estos criterios de igualdad, ¡abuelo! Nuevamente me sentí “un ser de otro planeta”

Abuelo Frederico paro y me dijo serenamente:

– ¡Mi querida! Tienes que aprender a colorear tu mundo con tu propia imaginación. ¡Trata de ver que no es tan difícil así!

No entendí lo que mi abuelo quería decir, pero guarde estas palabras…

Llego el fin de semana. El abuelo decidió llevarme al club. Pero no para jugar en el columpio o nadar en la piscina como los otros niños, sino más bien, para acompañarlo en un “SOS” en el mundo de los jardineros.

El abuelo fue llamado a toda prisa para resolver un gran problema en el lecho de rosas. Allí se instalo un gran hormiguero lleno de hormigas. El Abuelo Frederick debía tomar una decisión, aunque sea en un fin de semana, porque además de ser peligroso para algún  niño pisar y ser picado por las hormiguitas obreras, el abuelo no podía correr el riesgo de llegar allí el lunes y encontrar las rosas picoteados por las hormiguitas obreras.

El día estaba muy bonito, con el sol brillante, cielo azul y las nubes de color del algodón de azúcar. El club estaba lleno como de costumbre en un día de primavera. Me senté bajo un árbol para protegerme del sol, mientras que mi abuelo tomo las primeras providencias, rociando las rosas y el follaje.

Entonces, mire en el cantero y me quede observando. Miré todo el cantero y tenía muchas rosas de color blanco, amarillo, rojo y color  rosa  también. Pero entre todas las rosas que vi del cantero, había una rosa que estaba recién  abriéndose, ya se mostró muy diferente a los demás: era una rosa azul! ¡Qué! ¿Una rosa azul?

Me acerque más, hasta estar bien cerca de esta rosa. Vi que cada pétalo de la rosa era azul hasta parecía un pedazo de cielo… De repente, salté hacia atrás como un reflejo del susto que me lleve! Pensé en vos alta, pero estaba asustada:

– ¡No puedo creerlo! ¿Una rosa azul y además llorona?

Me armé de valor y le pregunté a la rosa que estaba gimiendo:

– ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué tantas lágrimas y gemidos?

La rosa azul tragada las lágrimas y sollozos me respondió:

– ¡Tengo que encontrar una manera de ser diferente de lo que soy! ¡así no puedo ser! ¿Porque tenía que ser azul? Lo que realmente quería era ser de color rosa y no ser una rosa azul…

Le pregunté por quería ser demasiado de color rosa y ella respondió:

– Mis Rosas amigas y vecinas en el jardín son todas coloridas… siempre elegidas…¡elegidas! Mientras que yo, apenas un botón azul que llora… ¡Mira! Aquí en el cantero solo yo soy azul! cuando Frederico llega a recoger unas rosas para el vaso de  su escritorio del club – Doña Florisbela –ella siempre escoge las  amarillas. Para hacer el arreglo del vaso esta en el vestuario, donde está Doña Maricota, escoge siempre las  de  color rosa. Un día, me encapriche en el cesto de flores de la recepcionista Allana, ella recogido sólo las flores blancas. Y para alegrar el consultorio del médico del club, doña Teresa siempre prefiere una rosa roja.

De repente, se acercó una mariposa que venía volando, mas parecía que estaba bailando ballet al viento. Ella le preguntó:

– ¿De nuevo llorando amiga Azulina? ¡Déjate ya de tontería! ¡Acabaras descolorida de tanto llorar! ¡Ya te dije que ser diferente puede marcar la diferencia!

Me quedé con la boca abierta y pensando, desde aquella vez, bien bajito: “¿Antes era una rosa azul que estaba llorando y ahora una mariposa bailarina”. Entonces tome coraje y le pedí a la mariposa que me explicará ¿cómo es posible que “ser diferente pueda hacer toda la diferencia?

La mariposa entonces, al  presentarse explicó:

– Hola! Yo soy una mariposa Dançaleta! Adoro bailar y estoy tratando de unirse al “Cuerpo del Ballet de la Ciudad”, por eso siempre estoy entrenando.

Dançaleta mientras que ella estaba haciendo un “demipliè” (paso de ballet, donde las rodillas se flexionan, con el fin de dar impulso para saltar) continúo consolándola a Azulina:

– Pero, hija mía! Podemos hacer la diferencia, incluso si nos ven diferente! Dale tiempo al tiempo! Construya su propia personalidad, ósea, ¡tenga su propia manera de ser, de actuar, pensar y veras que se sentirá mucho mejor! ¡Ve tras aquello en que usted cree! No debemos ser valiosos o queridos, sólo porque somos iguales a los demás, sino más bien por lo que hacemos o somos.

Entonces, tomé parte de la conversación y dije:

– Así es Azulina. ¡Adoro  tu color! El color azul es mi color favorito, Azulina. Para mí es uno de los más bellos colores del mundo. Con él podemos representar el cielo, el mar, la sonrisa, una emoción, un sentimiento… Es el color que nos hace sentir muy segura… ¡Es el color de la imaginación!

A partir de ahora también soy tu amiga, de hecho podemos ser tres amigas… No, no! Las tres mejores amigas: Cristal, Dançaleta y Azulina! Sabes, Azulina, quiero que sepas que por el hecho de que mi abuelo es jardinero, entiendo un poco de flores. Un día, mi abuelo me dijo que “la flor azul” es diferente y especial porque es de color raro, difícil de encontrar… Estoy segura de que mi abuelo preferiría verte aquí siempre para decorar el jardín y destacarte entre las otras.

Azulina secó sus lágrimas, dio una hermosa sonrisa y dijo que a partir de aquel momento, no lloraría más, pues no quería que desapareciera su lindo y raro tono azul… Dançaleta, feliz de haber visto la sonrisa de Azulina voló bailando al cantero de Girasoles y dijo que enviaría invitaciones para la presentación del ballet!

De repente oí a lo lejos a mi abuelo Federico llamándome. Me agarró la mano con firmeza y  fuimos a casa a descansar.

Después de cenar me fui a mi cuarto. ¡Ah! cómo mi día estaba lleno. Yo estaba muy cansada pero feliz. Me fui a dormir y me quede pensando en todo lo que Dançaleta había dicho. Yo no olvide que “ser diferente” puede hacer la diferencia!

Amaneció. Era domingo. Día especial! Especial, porque mamá y papá estaban en casa. Hoy es el día de descanso de ellos. Día en que estábamos todos juntos. Mamá me recordó que tenía que hacer mi tarea, porque al día siguiente  lunes  la semana comienza de nuevo, y que los niños también tienen un importante deber: ir a la escuela!

Bueno, ¡entonces voy a hacer la tarea! Abrí el cuaderno. Mamá me ayudó a leer la hoja de instrucciones. Los estudiantes deberían en casa continuar a hacer un trabajo de creación artística. La profesora hará el lunes próximo una exposición de los trabajos en el patio de la escuela y que esta ocasión el tema es libre. ¡El mejor trabajo artístico ganaría un regalo sorpresa! La profesora dijo que podíamos hacer cualquier cosa con nuestros materiales de artística: hojas blancas, bolígrafos, pinturas, pegamento, tijeras, brillantina, papel de color, pincel…

Mamá me miró con tristeza y dijo que no había comprado el material, porque no había recibido su sueldo, aquel dinero, ¿sabes? ¡El dinero que todos los trabajadores reciben al final del mes!

Pero de repente, ¡mamá tuvo una idea brillante! Comenzó a buscar en casa todo lo  que podría sustituir los  materiales de arte. Ella encontró varias botellas de “Pet” vacía, un pedazo grande de papel de aluminio que cubría la bandeja de la torta, rollos vacíos de papel higiénico, latas de arvejas, botones, palillos de churrasco, latas de leche en polvo, también embalaje de margarina limpia y vacía, trozos de tela que mi mamá solía hacer pequeños remiendos en la ropa…

En fin, todo lo que conseguimos coloque dentro de una caja de cartón, que paso a ser mi “caja de materiales de arte!

Me senté y pensé qué podría hacer con todo aquello. Así que empecé sólo con las  botellas de PET con tapa, tijeras sin puntas, el papel aluminio ya estaba usado pero limpio y el trozo de cuerda. Corté la botella, atada con una cuerda a la bola hecha de papel de aluminio arrugado y hice…

Un bilboqué!

¡Ay! Me gustó el juego!

Seguí, cortando las argollas de la botella con la misma tijera sin punta (mi abuelo siempre dice que las tijeras de los niños no es la misma tijera que los jardineros usan. Las tijeras de los niños nunca deben tener puntas, pues así se evitan accidentes!). Pasé la cinta adhesiva en las argollas e hice… Un juego de argollas! Uhuuuhhh! Qué bueno!

Fui dando vueltas a mi imaginación!

Me acosté en la cama para dormir. Esa noche tuve un sueño. Soñé que tocaban el timbre. Fui a contestar. Era el cartero. Me dije a mi misma:

– ¿Cartero a esta hora de la noche? ¡Que! ¡Debe ser muy urgente! ¡Algo muy importante!

El cartero me entregó un sobre y dijo que era justo para mí… Tenía mucha curiosidad y abrí la carta rápidamente, o más bien, sentada! Para mi gran sorpresa fue una carta que decía:

Estimada amiga Cristal,

 

Azulina y yo tenemos el placer de invitarte a nuestra presentación del ballet romántico “Giselle”, donde ” yo pequeñita” seré la protagonista: soñadora, delicada y apasionada por la vida. Voy a estar usando un “tutú romántico”, que es una falda larga y colorida  hecha de tul y adornos de floridos, porque me acuerdo de una chica del campo, o más bien del jardín! ¡Ah!  Azulina será mi principal escenario, pues iré bailando y representando la magia, la delicadeza de los movimientos, en la parte superior de la misma: La Rosa Azul, la flor más hermosa que  nunca antes he visto! No llegues tarde!

 

Fecha: Domingo 29 de abril de 1974.

Lugar: Teatro São Pedro – São Paulo.

Hora: 3:00 am – matiné.

 

Ps. No se servirá alcohol sólo  agua!

 

Besos,

 

Tus amigas, Dançaleta y Azulina.

No puedo creerlo! Era una pequeña carta, o más bien, una invitación de Dançaleta y Azulina! “Parece un sueño.” Me quedé pensando, que hacía una gran diferencia a la gente tener amigos…

Las historias nunca paran donde la gente imagina. Ustedes pensaban tal vez que todo ya estaba dicho, aconteció, que ya me conocen muy bien. Pues quedan sabiendo que nunca  conocemos completamente a nadie del todo. Yo, así como Dançaleta y Azulina, es decir, todos nuestros mejores amigos, siempre reservamos sorpresas…

Amaneció, llegó el momento de ir a la escuela.

La profesora entonces, me llamó y me pidió que llevar mi trabajo a ella. Me levanté y fui a entregar el bilboqué y el juego de argollas. Todo el mundo se rió de mí!

Nuevamente… me sentía como un “ser de otro planeta,” porque mi trabajo era diferente de los demás. No fue hecho en papel cartón, purpurina y lapices de colores. Fue hecho con material reutilizado.

Con gran vergüenza le expliqué a la profesora, por qué mi madre me había dado aquellos materiales. Pero,  le dije que mi mamá se comprometió a comprar todo lo que necesitaba (los marcadores, purpurina y lápices de colores), cuando ella recibiera su pago.

La profesora se detuvo. Miró mi trabajo, lo mejor, de mis dos trabajitos y comenzó a admirarlos.

Poco a poco, mis compañeritos de clase fueron acercándose también comenzaron, con mucha curiosidad, a obsérvalos.

Fue en ese momento, que la  profesora comenzó a explicar:

– Queridos niños, ustedes saben cuánto tiempo una botella de “Pet” demora para deshacerse en el medio ambiente? Cuatrocientos años!

Todos nosotros exclamamos a una sola voz:

-ohhh!

– Así mismo, mis alumnos. Por eso, tomé una decisión: Todos ustedes prepararán una caja de materiales que se pueden reutilizar en lugar de tirarlas a la basura. La naturaleza, en algunos  años nos  agradecerá! Junten en la casa: rollos de papel higiénico, rollos de servilletas de papel, pedazos de trapos, periódicos, revistas viejas, botellas de PET, plástico, latas, cajas vacías, en fin, todas las cosas que podamos reutilizar y  transforman en otras materiales… Transformándolos  también en arte! Así que a partir de hoy, nuestra clase de arte se llamara: Clase de reciclaje!

La profesora pidió entonces que hiciésemos una votación y ¡adivinen qué!

¡Gane el concurso! Gane un paquete quede sorprendida al abrirlo. Tenía un cuaderno de dibujo, un kit que contiene lápices, regla, borrador, bolígrafos y lápices de colores. ohh! ¡Qué feliz estaba!

Al final de la clase, como de costumbre, mi abuelo me estaba esperando en la puerta de la escuela. El abuelo me miró y preguntó:

Entonces Cristal, ¿cómo te fue hoy?

– Colorido, abuelo! Muy colorido! Muy feliz respondí.

Mi abuelo dio un suspiro acompañado con una sonrisa. Me estrechó la mano y caminamos a casa.

Al llegar allí, corrí a mi habitación. Puse el cuaderno y lápices de colores en la cama. Abrí el cuaderno y empezó a dibujar.

Dibujé un hermoso jardín con muchas rosas de diferentes colores, pero sólo uno era de color azul.

Era una rosa azul que no estaba llorando, pero sí cantando…

Y en la parte superior de ella una linda mariposa bailarina, bailando

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