Marina. Autor: Eugenio Sar


            Tras el tifón, y el ataque del calamar gigante, mi mando como capitán de éste barco se tambalea. Esta mañana ha habido un nuevo motín. Los sublevados, hambrientos y sin esperanza, han quemado parte de la cubierta y han arrojado a mis ayudantes al mar después de degollarlos, luego han asaltado las cocinas y se han apoderado de los víveres. Al cocinero lo han colgado del palo de la bandera. No servirá de mucho, el escorbuto y las fiebres se han cebado con buena parte de la tripulación y el pasaje. Vamos cayendo por turnos. Incluso yo estoy enfermo de algo que podría ser peste, no quiero pensarlo. El loro se ríe de mi. No se quién es su dueño pero se ha metido en mi camarote y no hay manera de echarle.

Todos los días arrojamos cadáveres a las aguas y son pasto de los tiburones, que aguardan en masa el momento del gran festín, mientras el barco se hunde cada hora un poco más, lentamente, tras el impacto con el islote.

Las bombas ya no pueden achicar más agua y nadie gobierna el timón, todos están enfermos, han muerto o son prisioneros de los amotinados.

Mientras tanto, los piratas nos persiguen y acechan en la distancia. Veo sus barcos a lo lejos, depredadores y pacientes. Esperan que reduzcamos nuestro ritmo de navegación para caer sobre nosotros.

Hoy, al alba, nos cruzamos con un bajel de velas negras, destrozadas por el viento, que navegaba en dirección contraria completamente escorado. En su cubierta solo había eran cadáveres. Uno de ellos me saludó a lo lejos, levantando su sombrero emplumado con ceremonia. Tenía el rostro de calavera. Acaso era el Holandés Errante del que hablan las leyendas. El miedo y la fiebre me hicieron apartarme con terror de la barandilla.

Una ballena blanca asoma amenazadora con un bufido de su surtidor e intenta mandarnos a pique mientras alguien grita en cubierta: “¡Por allí sopla!”. Y veo luces bajo las aguas, moviéndose a gran velocidad.

Temo que el capitán Nemo quiera partirnos en dos con su Nautilus.

Oigo el canto de sirenas y me digo que esto no puede seguir así.

Teniendo en cuenta que hace dos días que acabamos de partir del puerto de Barcelona con rumbo a Mallorca… y que somos un crucero de Viajes Halcón, yo les juro que voy a volverme loco.

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Un Comentario

  1. Javier Rosso

    excelente cuento, diría que es casi el mejor de todos los que he leido, lamento que otras historias peores hayan quedado mejor clasificadas tan solo porque su autor convenció a mas amigos para que entraran a votarle… pero la calidad es lo que cuenta al final
    Puedes ganar un concurso obteniendo muchos votos de conocidos… ¿pero eso hace tu cuento mejor?

    Este cuento si que es un gran cuento.

    Javier Rosso

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