Escuchando voces en el desierto Peruano, Autor: Heidi Pohl V.

El destino escoge

¿Cuántas veces  no hemos sido tentados  por la vista espectacular de las ruinas de Machu Pichu enclavadas en un lugar casi irreal en medio de la cordillera Andina? ¿Cuántas veces no hemos oído experiencias fantásticas sobre mochileros, perdiéndose en el camino Inca, sufriendo de soroche y sin embargo dando hasta el último aliento para llegar a la cima de su destino aventurero? Y ni hablar del Cuzco, lugar perpetuado en la historia como gran capital del imperio Inca, cuna de la civilización Andina. Yo también he escuchado todas esas historias y en mi imaginario me he dejado tentar por el misticismo de ese lugar, por la fuerza de sus montañas, por el poder de sus guerreros de piedra que según la tradición se convirtieron en seres reales para combatir contra los chancas, dando la victoria al grupo Inca e iniciando así la hegemonía del  Imperio.

Y bueno llegó la oportunidad de explorar el Perú, de dejar de escuchar historias y tejer  por mi misma la experiencia. Navegando por las redes del modernismo cibernético me llegaron más allá de las historias del Cuzco,  tímidos rumores de  algo llamado la ruta Moche, ubicada en la costa Norte del Perú. Los Moche una civilización preincaica que se desarrolló a lo largo de la costa Pacífica hace más de 2000 años, captaron de inmediato toda mi atención. Uno de sus legados, la tumba del Sr.de Sipán considerada como el mayor hallazgo arqueológico  del último siglo en Latinoamérica y sin embargo un lugar poco conocido. No hay más que decir, Machu Pichu quedará para otra oportunidad, la zona Norte, el desierto marcará mi destino en esta ocasión!!!

Llego un domingo en la noche a Lima, con el sello implacable de la turista que viene del otro lado del mundo. ¿De donde nos visita? Soy colombiana – no parece, parece alemana- bueno si,  es mi segunda nacionalidad sin embargo he vivido la mayor parte de mi vida en Colombia -ahhhh , y ¿va ir al Cuzco, me imagino?- No de hecho voy  al Norte. -¿No va a ir a Machu Pichu????- Bueno no en esta ocasión…  – ahhhh entonces se va de playa a Máncora…- no,  voy a hacer la llamada ruta Moche……de repente me siento observada por el espejo retrovisor  y una tímida sonrisa se refleja en la cara del conductor como diciendo: ¿quien entiende la excentricidad de estos “gringos”?

Me recibe  Miraflores, uno de los barrios  más exclusivos, enclavado en los acantilados desérticos de Lima en donde me encuentro con mis compañeros de viaje. Muy cerca  percibo el mar Pacífico tejiendo en silencio las corrientes subterráneas de agua helada, que hacen de este lugar una increíble selva marina.

EL DESIERTO comienza la historia (pirámides de arena, huacas, lugares sagrados…)

Partimos a nuestra aventura un día cualquiera antes del amanecer. Con los primeros rayos del día podemos ver el enorme desierto que se extiende  bajo la sombra de nuestro vuelo. Es imposible aterrizar en Trujillo, una neblina densa nos cierra el camino inexpugnablemente . La alternativa,  Chiclayo. Una población pequeña con mucho comercio y ruido. Conseguimos un tour que nos lleva, afuera al desierto a explorar las dunas de arena repletas de historia. Nuestra primera parada, la Huaca del sol y la Luna. Una huaca es un templo, una forma de honrar las generaciones, creando una profunda unión entre los hombres y  la tierra. La huaca está  construida de barro, de sacrificios y de vida. Son pirámides truncas cuya primera base en este caso fue construida hace más de 1500 años. Generación tras generación fueron reemplazadas por nuevos recubrimientos, honrando la renovación. Muchas huacas sobrevivieron la historia convirtiéndose en lugares de peregrinación y respeto independientemente del devenir de las culturas. La huaca del Sol, enorme como una montaña, ha sobrevivido la codicia humana de pequeños ejércitos de huaqueros  queriendo violar hasta el último de sus secretos, e incluso la voracidad de un virrey español que desvió el cauce de un río para derretir su base como un terrón de azúcar. Como un dato impresionante, las huacas fueron construidas con adobes hechos a mano y secados al sol. Nunca fueron quemados y antes de la conquista su mayor enemigo fue la lluvia, fenómeno natural extremadamente escaso en estas tierras,  causante de vida en la Sierra  y desastres inimaginables en los pueblos del desierto. A su lado silenciosa, la huaca de la Luna mucho más pequeña, sin embargo majestuosa abre la imaginación al cerro natural que la soporta. Ingresar en sus secretos implica perderse en sus corredores, vislumbrar las historias contadas en sus paredes, que nos susurran sobre los guerreros, los prisioneros sacrificados, las arañas (símbolos de la magia), infinidad de animales marinos y la imponente figura de Ayapec (Dios sol) que nos observa a través del tiempo. Mucho más al Norte nos encontramos con el complejo de Túcume. 26 pirámides ubicadas como los rayos del sol a partir de un centro, el cerro sagrado posteriormente denominado el Cerro de la Penitencia. Las pirámides truncas se han mimetizado a través de los siglos semejando casuales formaciones de dunas. Una de ellas ha sido pacientemente restaurada. Allí sus paredes talladas nos hablan de los hombres balsa que tejieron la vida entre la sequedad del desierto y la abundancia del mar. Dualidad esencial en la cosmogonía Moche.

El MAR  imposible no dejarse tentar por  él

En nuestra aventura de exploración es imposible no vivir el mar. A veces está físicamente cerca, a veces nos separan kilómetros de arena y sin embargo está latente todo el tiempo en el olor, en el aire y en la memoria colectiva de la civilización Moche que lo inmortalizó en cada uno de sus altares.  Es un mar de color oscuro que lame intermitente las costas aparentemente yermas de vida. Es una dualidad difícil de explicar. Por un lado la costa carente de palmeras, de verde, tan solo pintada de infinidad de colores tierra  y por otro lado un mar oscuro movido por la corriente de Humboldt y más vivo que la abundancia misma. Por milenios han fluido infinidad de especies por sus corrientes. Desde las islas perdidas en la neblina de lo intocable, nos dejan mudos los millones de pájaros que construyen redes fantásticas de hilos negros entre las islas y la tierra firme en búsqueda de peces de todos los tamaños y sabores. Allí hay inclusive pingüinos pavoneándose de poder vivir y nadar en el trópico, arrastrados por corrientes heladas que mantienen latentes sus corazones antárticos.

Y precisamente allí surgió, sobrevivió y creció la cultura Moche, nutriéndose de su abundancia y surcando sus olas en barquitos como de papel, llamados caballitos de Totora, construidos de juncos, en forma de colas de peces. Esos antiguos hombres vivieron de los milagros marinos y se hundieron en sus secretos, rescatando de las profundidades caracolas, conchas y las famosas Spondylus, conchas color rojo intenso que se convirtieron en objetos estrechamente vinculados con el mundo espiritual y ancestral.

LA SIERRA  el origen del espíritu (donde nace la lluvia, regando a la madre tierra)

Hemos visualizado el mar fuente de alimento y el desierto base de las civilizaciones de barro y renovación. Ahora al fondo de nuestra historia aparece el complemento perfecto. Los gigantes dormidos, los dioses eternos representados en las cumbres escarpadas y muchas veces inexpugnables de la Sierra. Montañas sagradas, unión entre cielo y tierra, lugar donde nacen las lluvias, donde crecen los ríos que bajan al desierto perdiéndose antes de llegar al mar helado y sin embargo permitiendo domar al desierto arando su piel marchita, creando ingeniosos sistemas de riego que permitieron el crecimiento de  semillas de trigo y algodón y que hoy nutren las plantaciones de azúcar y arroz. Desde lejos visualizamos sus presencias imponentes y sus coronas de nubes que esconden los últimos cóndores Andinos. Y siento una necesidad inminente de honrarlas observándolas al atardecer en silencio. El fenómeno del Niño avanza implacable desde el océano trayendo consigo una bruma húmeda y espesa. Aquí, como durante siglos no caerá ni una gota de agua, las nubes enormes se dirigirán a la montaña en donde en un ritual eterno comenzará de nuevo el ciclo de fecundidad.

SERES MÍTICOS convertidos en realidad.

El escenario está listo ha llegado el momento de escuchar más a fondo los rumores de los actores que habitaron este espacio. Ya que estos personajes nunca desarrollaron la escritura, su historia quedó cifrada en  sus objetos y en los dibujos que hábilmente plasmaron en vasijas de barro rojizo. En una de ellas aparecieron los 4 seres míticos que por años desvelaron  a arqueólogos inquietos de todas las latitudes con infinidad de preguntas . El señor de la luz, el sacerdote guerrero, el sacerdote búho y la inquietante sacerdotisa. Seres  mágicos y poderosos que rigieron el destino de los mortales del desierto, que nutrieron la tierra con sangre para asegurar su fecundidad e invocaron a los espíritus del inframundo logrando el equilibrio entre los universos. ¿Dioses inventados por hombres?. En 1987 siguiendo los pasos de ávidos guaqueros, Avila hace uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de este siglo en Latinoamérica. La tumba del Señor de Sipán, un importante soberano que vivió en el 200  d.C. Cual no sería la sorpresa del mundo científico al descubrir que los atuendos del gran señor eran idénticos a los plasmados en la antigua vasija. En su huaca así mismo fueron encontrados los restos los que se cree pudieron ser el sacerdote guerrero y el  sacerdote brujo.. Todos los  símbolos estaban presentes, el hombre cangrejo, el hombre búho, el mazo de poder, el mazo de guerra, la nariguera del rey…. y allí no pararon los descubrimientos que abrieron un mundo de preguntas e interpretaciones.  En la misma huaca, en la base de generaciones anteriores salieron a la luz los restos del antiguo Sr. de Sipán y sus invaluables tesoros. El collar de las arañas, construido con una precisión milimétrica, con uniones perfectas, cascabeles para ahuyentar a los espíritus indeseables y figuras geométricas representando la eterna dualidad. Collares ceremoniales tejidos con millones de ínfimas piezas de Spondylus, finas telas con diseños geométricos y exquisita suavidad, extraños personajes cuyo significado aún no ha sido descifrado. Y al final de este recorrido de historia, contenida en una imitación de pirámide trunca, los restos del poderoso señor, más allá que unos huesos la evidencia latente de un reino que solo puede despertar la imaginación…

Y en esta parte del recorrido creímos que habíamos visto todo y sin embargo el desierto aún nos tenía reservada una gran sorpresa. A unos 60 kms de Trujillo existe un antiguo complejo de huacas de diferentes épocas llamado el complejo del Brujo. Su nombre según nos dijo el taxista taciturno, que nos llevó allí entre los sudores del medio día, se relaciona con las actividades mágicas que algunos chamanes y sacerdotes Andinos ofician en el lugar, amparados por el anonimato de la noche y la bruma. Un lugar casi irreal entre el mar revuelto, plantaciones de azúcar y unas dunas como copiadas de una película de Omar Sharif. La historia fantástica continua, un filántropo exbanquero dedicó su fortuna, su tiempo y sus sueños a escarbar los secretos de este lugar y luego de muchos años de paciencia y dedicación encontró lo impensable. La tumba de la que ha sido denominada la Sra. de Cao. Una mujer tremendamente poderosa que rigió hace más de 1600 años estas tierras. No alcanzó más de los 25 años y sin embargo en su tumba se encontraron los símbolos que la inmortalizan como la gran reina, sacerdotisa y guerrera. ¿Sería ella la enigmática sacerdotisa de la vasija o podría ser inclusive la personificación femenina del poderoso sacerdote guerrero? Nunca podremos saberlo, solo podemos decir que su aparición repentina rompió todas las teorías antropológicas y sociales tejidas por los eruditos y abrió nuevas posibilidad de interpretación. Fue enterrada en casi 300 kgs de algodón en los cuales fue envuelta y se cree representan la transformación de la oruga a la  mariposa…Sus objetos preciosos la acompañan en su nuevo mausoleo y al final está su cuerpo, suspendido en el tiempo, respetando su descanso reflejando sus restos en espejos. Al acercarme, aún leo en su piel los tatuajes de la araña y la serpiente, símbolo de la magia, la intuición y la adivinación. Parece que murió pariendo a su hijo. Sin palabras subimos a la azotea de su tumba deleitándonos con la vista al mar, a las montañas, al desierto y por que no al pasado. Juan  nuestro guía  comienza hablar como para sí mismo diciendo:

“ Y ella fue enterrada con la cabeza al Norte y los pies al Sur, de manera que en esta nueva morada pudiera vislumbrar el Sur, de donde viene la renovación y su cabeza estuviera protegida por los antepasados que habitan el Norte. En su mano izquierda la daga para arar el desierto mirando hacia la Sierra y en su mano derecha el mar, símbolo del sacrificio para invocar las lluvias que vuelvan a alimentar la Sierra para que el desierto NUNCA muera…”

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  1. Nadia Sp

    Obvio, el Peré es re bueno, y en realidad, te felicito, estuvo muy bueno, es evidente que soy peruana y pues en realidad Miraflores es uno de mis lugares favoritos de Lima, espero que nos sigas visitando algún otro día.
    Suerte.

  2. Adelheid Hagenstromm

    Que buen relato, me hizo sentir en el lugar,me dio información valiosa, despertó mi curiosidad y sobre alimentó mi imaginación. Me dan muchas ganas de ir a descubrir ese sitio.

  3. Rocio Lopez Vera

    ME ESCANTO ESTE DESSUBRIMIENTO DE LA SRA DE CAO EN MI TIERRA
    QUISIERA SABER SI LA SRA DE CAO PODRIA SER LA MADRE DEL SEÑOR DE SIPAN,HABRIA LA POSIBILIDAD DE QUE SU GOBERNARA DICHO LUGAR DESPUES DE SU MUERTE.
    LES AGRADECERE LA RESPUESTA

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