Aventura en el espacio lejano. Autor: Miquer Alberto Rivera Santiváñez

En mi laboratorio astronómico había esperado alguna señal que me sorprendiese lo suficiente con el sistema de alerta verde. Aquella noche, luego de regresar de una tarea de campo, inspeccionando las instalaciones eléctricas de  una parabólica  nueva, hallé informes novedosos en el registro de observaciones. De inmediato, me acomodé en la consola de ordenadores. Al revisar las grabaciones de unos códigos singulares captados por los radiotelescopios, puse en acción los decodificadores con intención de averiguar su procedencia. Durante horas y días, los equipos trabajaron rastreando algún indicador en los mapas siderales, sin lograr resultados alentadores.

Avizorando la cercanía de señales que denominé “de rango ignoto”, programé al ordenador enviar un aviso a mi móvil en caso de una recepción especial.

Aquel domingo, cuando me quedé dormido más de la cuenta, no pudiendo asistir a mis tareas de costumbre, el ruido fastidioso del celular me hizo saltar de la cama. Algo muy raro había surgido en medio de la monotonía de mi trabajo. Al llegar a las instalaciones me ocupé analizando los códigos. Al hallar incomprensible un párrafo que los aparatos astronómicos recibieron. De inmediato, para evitar confusión, envié unas copias al sistema rastreador, deseando descartar la posible intrusión. Sin embargo, después de seguir con cuidado las etapas de “limpieza de informaciones”, mi interés aumentó al interpretar que las emisiones provenían de alguna fuente ajena al espacio terrestre.  En efecto, al estudiar con más cuidado el mensaje misterioso, confirmé que  las grabaciones mantenían aún muchas interferencias, por ello me puse a  buscar las coordenadas astronómicas correctas. Después de realizar los cálculos del problema direccional, cotejando la intensidad de la onda y su trayectoria, obtuve la dirección  de su fuente, con un pequeño margen de error: Marte.

A partir del hallazgo, esperé impaciente más envíos de los preciados recados espaciales.

_ ¿No será una operación sicológica de la competencia?_ me pregunté.

Ocurrió, durante un amanecer neblinoso,  húmedo y pegajoso; uno de esos cuando los ojos amanecen enrojecidos y se perciben irritadas las fosas nasales, por causa de los productos industriales que se han introducido por la ventana abierta. Sentía pesados los párpados por trasnochar, esperando que mis computadoras diesen las indicaciones para este caso. Y así fue, cuando encontré por segunda vez los códigos, ahora claros y posibles de leerlos, en una  lengua casi olvidada en mi práctica diaria.

_ ¡Es yidisch! _dije sorprendido.

En efecto, después de ciertos procedimientos para aclarar los confusos caracteres de la escritura, decodifiqué un mensaje que me puso  nervioso, hasta sudar frio; en una mezcla de temor y curiosidad.

_“Esta es una invitación muy especial, a conocer  nuestro planeta y la ecología del vitanium.  No es permitido el ingreso de naves con propulsión en los sistemas convencionales y usos militares. Adjuntamos los diagramas para construir un sencillo accesorio que facilitará vincularse con nosotros. Que vuestras acciones y pensamientos sean dignos de relaciones pacíficas” _ proponía la misiva.

Profunda emoción sacudió mi mente, un sentimiento indescifrable me hacía partícipe de algo único; porque detrás del mensaje, se vislumbraba una cultura bien intencionada.

Estimulado más por mi espíritu aventurero, decidí construir el artefacto según los diseños ofrecidos. Con precaución, a causa del desconocimiento detallado de su poder, me esforcé por tenerlo en secreto. La forma del objeto que debería cubrir la cabeza semejaba un casco.

Según avanzaba la construcción y el acondicionamiento del instrumento adaptando en un casco de piloto; empecé a conocer el funcionamiento de la interesante máquina. La obra debía constituir un nexo inofensivo entre las frecuencias cerebrales “alfa” y “zeta”, con las ondas hercianas usadas por los equipos de radioastronomía, para transformar estos en una central radial emisora-receptora de gran alcance.

_Esto significará una innovación tecnológica de bajo costo _ dije, mientras instalaba los componentes.

La obtención de algunos permisos para las modificaciones en el equipo de astronomía con nuevos elementos, necesitó de complicados trámites. Al estar listos los instrumentos, el deseo de probarlos me hizo perder horas de sueño y tranquilidad. No hubo modo de experimentar el artefacto por la falta de nuevas indicaciones desde el espacio; por  lo tanto, también las computadoras parecían adormiladas, esperando.

En una fecha, después de calmarse las tormentas eléctricas, verdaderos preámbulos espantosos que anteceden al milagro; así llegó a mi teléfono móvil el aviso previsto. Mojado y chorreando fango regresé del bosque, motivado por  un segundo aviso procedente del espacio.

_ Caramba, para los científicos no existen las vacaciones _ refunfuñé mientras retornaba en mi bicicleta.

Los vigilantes automáticos para señales especiales me sacaron de la distracción, justamente cuando destiné la tarde a pasear en el campo.

Con renovados bríos, alentado por mi mentalidad investigadora, retomé las tareas. Pronto, en la pantalla, se podía ver un navío  con forma esférica, mostrando su interior desprovisto de algún complicado instrumental de navegación por ser semiautomático. Poco después la pantalla inició indicaciones propias de un viaje virtual, con la diferencia que se debía experimentar en el mismo laboratorio. Lo que pretendía el programa, resultaba a primera vista un simple juego; sin embargo desafiaba mi expectativa de hombre de ciencia, y de curioso. Más interés puse delante de las imágenes al surgir desde lo desconocido, los procedimientos para un viaje novedoso. Los preparativos, desde mi computadora, seguían su marcha.

.           _Tengo que aceptar el reto _dije, sin miedo.

_“Ponerse su equipo, primero el casco, encender el control automático de navegación que está en la parte derecha de la prenda para cabeza; presionar el botón rojo del lado izquierdo, eso está integrado al complejo con  antenas parabólicas y las computadoras. Por favor   relájese, tranquilo, participará de una proyección en 4D; recuerde su abecedario, esto parece   un sueño especial, esto es un sueño espacial, esto es un sueño, esto es”…

Y fueron cambiando los colores al interior de la nave virtual, del amarillo pálido al celeste, luego al violeta, junto a un suave zumbido cuando ingresé a ver el interior del navío virtual. En ese momento comprendí que un mecanismo electrónico proyectaba  una imagen  mía ubicada en su asiento. Admirando su tecnología, me relajé según las normas advertidas y suponiéndome un jugador. En lapso de tiempo, cerraron el portal de acceso.

_ “Algo ha ocurrido” _  expresé mentalmente.

En efecto, me sentí algo adormilado, y sucesos desconocidos se presentaban en el laboratorio. Primero, la rara sensación de observar formas superpuestas, una referente a la nave del espacio mezclada con mi figura y  el recinto astronómico. Algo me mareaba en medio de una sorpresiva sensación de ingravidez. Enseguida escuché un zumbido llenando el espacio, y vi gases coloreados alrededor mío. Ligera modorra trataba de  nublar la  visión, presenciando en instantes la visión panorámica de la ciudad, del país, del continente y luego nuestro planeta azul, acompañado durante ese tránsito por la música más rara que penetró mis oídos, la  piel y huesos. No, ciertamente no era una composición de procedencia terrestre, diría que sus sonidos emanaban desde las profundidad del cosmos.  Luego, de algún modo, intuí una verdad con el miedo. Sí, un conocimiento novísimo aclaró mis dudas, este intelecto personal se unía de modo maravilloso con rangos mentales de una cultura diferente. De un momento a otro, sentí que unos ojos electrónicos remplazaban los míos; después, aspectos artificiales transformaban  mi rostro y resto del cuerpo. Entonces,  experimenté tranquilidad, para poder soportar cambios bruscos de velocidad, en la travesía más rápida entre dos puntos ejecutados por extraña tecnología.

_ “Con este nuevo aspecto resulto invulnerable a las radiaciones cósmicas, no puede afectarme ni el calor de la fricción” _supuse,  observando la constitución metálica del cuerpo artificial.

De pronto, con una perplejidad propia del que abre sus ojos por primera vez en el mundo, percibí la cercanía del planeta rojo y, observé atónito el suelo marciano desde gran altura.

_ ¡Caramba, tengo accesorios muy raros! _supuse.

Después un vuelo corto, comprendí mi semejanza con  un pequeño animal mecanizado. Había comenzado un descenso. Mis enormes  antenas parecían  triunfales en aquella conquista planetaria.

_ “Es mejor viajar por control remoto” _opiné con admiración.

Me situaba dentro de un oculto subterráneo marciano,  tiempo en que mi representación adquirió otro aspecto, constituyendo una especie de holograma viviente. En instantes, tras pasmosa oscuridad, se presentaron unos acordes sublimes, acompañando mis percepciones del espacio. Un ligero sobresalto me hizo captar la enorme distancia, apareciendo en forma sucesiva los sistemas estelares. Acto seguido se alternaron ante mi presencia, intermitentemente, obscuridad profunda y claridad. Un sentido superior   me hizo vislumbrar que la música espacial modificaba en nivel soportable, los efectos de  la tremenda velocidad usada en el viaje.

Por unos minutos, creyendo que el sueño se aproximaba, al apreciar anormal modorra, con superlativa pesadez en los  párpados, traté de abrirlos.

_ “¿Qué pasa?, ¿qué lugar es?, ¿qué me hicieron?” _reflexioné asustado.

Un inusitado terror arañó mis recuerdos, al tratar de moverme.

_ “Esto es irregular, sospecho que sigo dentro de un cuerpo desconocido” _ imaginé, tratando   de     gritar, pero ¡mis labios seguían pegados!

_ ¡Ha llegado, ha llegado! _ dijo alguien con acento extranjero.

_ ¡Aumenten energía en los acumuladores de recepción! _ ordenó una voz.

De inmediato, suaves estremecimientos cruzaron las entrañas de “mi cuerpo”. Al aumentar la potencia de reflectores alrededor, mis ojos constataron tener tejidos traslúcidos, membranosos, separando espacios para dar lugar a una visión diferente. Motivado por fuerte necesidad cinética ordené obedecer a mis miembros. Ahí fue cuando descubrí la insólita situación de mi apariencia de androide, e inmerso en un mundo diferente.

_ Ayúdenle a incorporarse _mandó el jefe del equipo receptor.

No deseando perder la capacidad visual, abrí los ojos. La percepción de mi entorno de hallaba transformado en su totalidad, uniéndose en mi cerebro  la sorpresa y el espanto.

– ¡Soy un robot! _pronuncié con dificultad, mientras trataba de ver algo a través de la    transparente y vaporosa sustancia de la cápsula.

_ ¡Ha resultado el trayecto! – expresó el más joven, vestido con ropa especial.

_ Mucho cuidado a las funciones de su cuerpo – expresó el segundo ayudante.

Poco a poco, asombrado, empecé a integrar mis ideas con el organismo postizo. Se abrieron las ventanas del recinto y observé con claridad a personas sonrientes, de gratas facciones bien proporcionadas y vestidas a la usanza en laboratorios farmacéuticos.

_ ¡Ayudad vosotros!, él necesita levantarse  –insistió el encargado del proyecto.

_ Con gusto lo haremos, doctor Zorkata – contestaron los miembros del equipo.

Acto seguido se acercaron a levantarme del cómodo asiento en esa especie de cámara compensadora de presión usada en  buceo de rescate.

Al sentirme listo para caminar, mis asistentes se hicieron conocer:

_ Soy el doctor Xorx Tefler  y ella es la Dra.  Klifka Rutaki – afirmó con tono amistoso el más joven del conjunto, cuyo membrete en el lado izquierdo de su guardapolvo decía en idioma yidisch: Laboratorios Telemars.

Estando en un bonito aposento con piso y paredes cubiertos por protectores contra golpes, cuya arquitectura sin ángulos rectos daban acogedora suavidad, aprecié bienestar. A través de una de las ventanas ovaladas se podía mirar las formas curvilíneas de los edificios. Naves flotantes con modelos esféricos surcaban el espacio, o acuatizaban sin ruido.

_Hermano, observa la pantalla, nuestro pueblo te desea grata estadía. Nosotros nos sentimos      honrados con tu presencia– precisó el doctor Xorx-  enseñando a usar el bonito atuendo, que incluía un accesorio en el cinturón para modificar la temperatura de los vestidos.

Al rato abordamos un pequeño navío sin alas, controlado de modo automático, según un programa de visitas. A una altura aproximada de mil metros empezamos a ver las pequeñas ciudades (posiblemente de 3,000 a 4,000 habitantes cada una), mostrando construcciones bioclimáticas y estructuras geodésicas.

_ Tenemos dos grandes fuentes de energía, una de tipo estelar, es decir de nuestro astro             central, y otra que proviene de la fuerza que permite rotación y traslación de nuestro planeta. Esta nave por lo tanto no produce contaminación, es ecológica afirmó Tefler.

En instantes cruzamos unos lagos y luego un océano.

_ Nuestros lagos son tibios y los océanos mantienen temperaturas saludables cerca de las ciudades y en casos de resultar fríos por cercanía de zonas heladas no elevamos sus temperaturas de modo artificial.

La nave alcanzó otra velocidad que no me permitió ver el recorrido y, después de acomodar su temperatura frente al cambio, aterrizó en un territorio cubierto de hielo. Mi guía, mostrando el termómetro de su pulsera, me dijo.

_ Están a 25º bajo cero en el exterior y no has visto ciudades. Solamente se permiten centros de      investigación en los subterráneos de regiones semejantes a esta. Luego, mi acompañante sacó   refrigerios que comenzamos a disfrutamos con mucho apetito.

_ ¿Te gusta?, esto es el resultado de nuestras industrias alimentarias, hecho por síntesis, preparado para no producir residuos tóxicos. Enseguida el interior del transporte se iluminó con un matiz verdoso.

Luego, en raudo vuelo la máquina se alejó de su planeta. Al contemplar ese mundo desde tal distancia, me hizo recordar la Tierra; con sus hermosos colores azulados y la atmósfera. En esta parte, el asesor  me explicó unos de los grandes conocimientos de su cultura:

_ Estimado hermano, uno de nuestros privilegios es saber que cada cuerpo cósmico viviente       dispone de capacidad vital en una medida exacta, la cual debe ser administrada con sabiduría por sus habitantes. Para que comprendas haré referencia al vitanium, fuente maravillosa que permite la existencia de seres vivos, y  manifiesta gratuitamente. Ahora podemos decir sin temor, que aquello, el vitanium, es una especie de  aliento divino con el que no se debe jugar, porque tiene consecuencias aterradoras en caso de usarlo sin control..

_Esto será difícil lograr en la Tierra _reflexioné.

_Parece, solamente se necesita que la conciencia colectiva del hombre total pueda salir del, es decir un despertar a la visión cósmica del mundo.

Mientras el Dr. Xorx Tefler exponía las bondades de su organización planetaria, el transporte llegó a una de las lunas de un planeta deshabitado; al instante apareció en la pantalla, su esbelta figura de la Dra. Klifka Rutaki dando la bienvenida:

_Hermano de la Tierra, recibe nuestra hospitalidad en este centro industrial anexo. Es un            núcleo para labores de alta tecnología, donde aprovechamos al máximo su falta de atmósfera. Aquí funcionan las fábricas según programas a distancia, con maquinarias que pueden soportar según sus microcircuitos de sílice, obteniendo productos que pueden resistir hasta 5000º C. al contacto directo. Aquí se ha elaborado lo que comprobarás al salir de la nave.

Gran impacto me causó un artístico paisaje artificial en la cercanía de las entradas fabriles, cuyas puertas blindadas daban aspecto sobrecogedor; pues aunque la lejanía de su astro la pudo cubrir de obscuridad y frío. Dos enormes ingenios productores de luz y calor se mantenían en lo alto. Se trataba de un  productor de energía luminosa por fusión nuclear controlada, flotando en medio de dos satélites. El centro de la fuerza lumínica se mantenía al vacío justo en medio de los artefactos electrónicos, sin tocarlos ni quemarlos.

En esos momentos, no había tomado atención a los mareos, en un comienzo supuse normales debido a estar en un cuerpo casi artificial.

_ ¿Estás bien?­ _preguntó mi asesor.

_ Me noto raro _ avisé.

_ Eso se debe a lo anormal de usar un cuerpo construido para funciones cortas _contestó.

Estando en pleno vuelo, nuevamente en la pantalla surgió la imagen del Dr. Chow Zorkata, siempre con tono amistoso y me llevó  al centro astronáutico. Al descender, nos apersonamos a un centro de  control de viajes. Allí quedé pasmado al mirar una sección donde los cuerpos de viajante permanecían en estado de sueño inducido, en cápsulas especiales, mientras ayudantes científicos mantenían en función los niveles de ondas oníricas de los durmientes.

_Aquí están nuestros astronautas de cortos períodos, habitando cuerpos que se hallan muy         lejos de aquí _ explicó el guía.

_ Es semejante a lo que ocurre conmigo _agregué.

_Exacto _asintió mi asesor.

_ Quiero que mires aquello_ indicó Tefler, señalando un modelo escultórico de mi figura            terrestre.

Al observar el modelo, cual una escultura, me asusté, quizá por ser de menor estatura que mi aspecto prestado. El conjunto de  habitantes en tal planeta, resultaba el triple de las proporciones de un individuo promedio  de la Tierra.

_ ¡Asombroso! _ exclamé.

_ Este planeta tiene mayores dimensiones comparándolo a tu mundo _aclaró Téfler.

_ Hermano terrestre, es un deseo de nuestro pueblo, en esta privilegiada zona del universo; que estos pequeños atisbos  puedan ser de utilidad, para evitar la destrucción de tu planeta. Tenemos indicios de que la Tierra clama  auxilio. Se acerca el  momento de retornar en tu familia directa, por eso recibe nuestros mejores parabienes, que  tengas tranquilo retorno a tu hogar _ expresó la imagen del Dr. Zorkata.

Sin demora hice presente mi agradecimiento en nombre de los vivientes de la Tierra, un mundo que significa una rara especie, donde se germina algo trascendente que dignificará la especie, en el tiempo venidero.

Entre tanto la melodía que brotaba de algún lugar, hizo recordar a los míos esperando mi presencia para el desayuno. Después de reposar en el laboratorio, mis asesores me llevaron al interior de la cápsula, con las orientaciones pertinentes al buen retorno, a mi amorosa Tierra.

Mencionaré que los aspectos sensoriales obtenidos al regreso no me asustaron tanto, por conocerlos. Debo anotar que, según las ondas Zeta cambiaban, la variante Alfa tomaba su lugar; entonces empecé a oír a lo lejos una bonita cumbia. Al captar con vaga certidumbre el espacio familiar, algún grado de somnolencia adormecía un tanto mis ideas, pero al abrir mis ojos y concentrar mi atención, por  la claridad diurna, me alegré por estar sano y salvo en el  laboratorio al que tanto apego tengo

Sintiendo gozo al saber que nuestro planeta  tiene los más grandes privilegios naturales, que debemos conocer y administrar con sabiduría. Luego de reposar, me levanté del asiento y busqué el teléfono para comunicarme con mi madre. Al rato, ambos nos dirigimos a un bonito restaurante en una playa cercana, porque sentimos esa gran alegría que une lo verdaderamente familiar.

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  1. MIQUER ALBERTO RIVERA SANTIVÁÑEZ

    Estimados amigos del mundo: Está en venta el libro de 283 páginas titulado VERANO EN MARRUECOS Y OTROS 60 RELATOS Y MICRORRELATOS DE VIAJE, seleccionados del reciente concurso 2012 Moleskin y patrocinados por Ediciones del Viento. Ya sabéis que un microrrelato de autoría mía está incluido. Por lo tanto, a pedir lo vuestro. Hasta pronto.

  2. Miquer Rivera Santiváñez

    Estimados lectores: Han surgido algunas interrogantes por parte de lectores muy interesados en comprender lo profundo del mensaje que encierra el relato. Primero- relativo al vitanium. Entendí que ello se refiere a la carga vital, algo semejante al Camaquén (según la teología inca). Otros quisieron relacionarlo al mito del Vril o el orgón de Reich. Personalmente, he hallado similitudes con las ideas profundas de la jerarquía sacerdotal Inca, donde los protectores de la sabiduría se mantuvieron alejados de las confrontaciones en la conquista. Es más, he hallado que sus pensadores proyectaron el ingreso selectivo de grupos humanos de occidente, para producir los nuevos “frutos”del futuro, mediante cruces imprescindibles. En este sentido, los historiadores aún no comprenden la vastedad de los trabajos realizados por el lado “invisible” del imperio. También, llegaron a mi correo preguntas sobre lo político en el relato. Debido a limitaciones de páginas, omití algunos trozos; entre estos: se comprobó la función de una democracia sin partidos, con un sentido de unidad a prueba de corrupción, donde el jurado de elecciones resulta un centro de inteligencia artificial, sin emociones, que funciona buscando a los mejores cerebros del globo para mantener la vida. Sus habitantes, resultantes de mutaciones artificiales, no tienen en sus genomas aquellos eslabones que les emparentaron con las bestias en tiempos antíguos, constituyendo así un pueblo exento de los lastres que nutren los delitos y desobediencias a leyes vitales del Universo . Apartir de esto, en pequeños detalles, vosotros comprenderéis a dónde se dirige tal sociedad. Hasta pronto. El Autor: Miquer Rivera Santiváñez

  3. Ben Marsberger

    Felicitaciones a mis amigos científicos, cuyos trabajos están en funcionamiento para ayudar a la humanidad en los viajes espaciales. A propósito, abrazos por el Día Internacional de Astronomía 07/05/2011. Ich glaube dass, diese AVENTURA EN EL ESPACIO, auf dieser Welt ganz neu ist.

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