Juan Regia tras una locura. Autor: Alberto Fabral


       Se levantó. Intentó abrochar el saco; no pudo. El espejo roto y la cama bañada en ron moreno, le indicaron que algo inusual había acontecido. Miró a través de la ventana: el pueblo respiraba soledad.

Abrió la puerta y salió. En el borde de la acera esquivó a las ranas. Miró a un lado. Sentado halló a un anciano; escarbando en la tierra con una vara, como buscando algo.

“¿Y la gente del pueblo?” – preguntó Juan Regia.

“¿acaso no recuerdas la locura que cometiste?”– contestó el anciano sin dejar de buscar.

“si lo recordara…”

El anciano no dio tiempo a Juan Regia de seguir hablando y dijo:

“No me corresponde darte a conocer lo sucedido; que sean las palabras del escritor sombrío; las que dibujen la desgracia”:

“La desgracia del pueblo comenzó con la llegada  por  primera –y última vez-, en días de carnaval; del circo Marroquí. Por la Calle Real desfilaron las atracciones. El mayoral del tranvía en la esquina sin farol, tocaba el cornetín dando la bienvenida a los visitantes. Los infantes correteaban la carroza que albergaba a los tigres del Tíbet; a la vez que  chimpancés con gorros de arlequín  tañían platillos al  saludar a las meretrices de Alcalá. Dominga con la espalda agobiada por el fardo de tabaco, observó con asombro al faquir de ayunos y tras él su perro;  escuálido cual fuelle de acordeón. A continuación un andaluz con traje de luces, hacía filigranas con el capote a la vez que miraba desafiante a las mozas del lugar. Más allá del sauce llorón, y sobre un corcel armenio, los parroquianos quedaron absortos al ver tan exquisita belleza:

Perfecta Jamia, la trapecista de Casablanca. Su hermosura fue tal; que Juan Regia- desde el balcón de la alcaldía -al verla -, decretó día cívico e hizo llamar al sastre:

“Quiero un hermoso traje de lino…con botones de marfil.”

“Pero en el pueblo no hay…”

“De eso nada…lo quiero para las tres de la tarde.”

Los pueblerinos quedaron impresionados al ver la rapidez con que se armó la carpa. En un camello  embriagado de distancias, Ahmed el beduino recorrió las calles del pueblo esquivando a las ranas, a la vez que anunciaba  la función inaugural en idioma incomprensible para los viejos de Café Volga, que a las puertas y agobiados por la tos, miraban atónitos el desfile. Las señoras de sociedad,  asistieron con sus mejores prendas. En la taquilla ya se encontraba, Adriano Rojas buscando a Maro Díaz.

Juan Regia llegó puntual. Se bajó del auto, evitando a las viudas de Corea. Entró y se ubicó en el palco de honor. La voz de Mounir, el  maestro de ceremonias; tronó en el lugar, dando gracias a Mahoma por traerlos con bien a tan lejano lugar.

Los primeros en salir fueron los payasos; uno de ellos lloraba sin cesar, intentando desprender el hacha que llevaba a la espalda.  Más allá, otro aventaba baldes de papel picado a la concurrencia; mientras uno de los chimpancés trepaba con habilidad pasmosa por el cañón del hombre bala.

Los trapecios esperaron a Perfecta Jamia; con la misma impaciencia de Juan Regia. El alcalde militar no esperó más:

Sacó el revólver; bajó a la arena y disparó al bereber presentador. El musulmán cayó boca arriba y se quedó mirando las franjas de colores; hasta que sus ojos se cerraron. Perfecta Jamia entre bambalinas, al ver tal cuadro; se desvaneció. Juan Regia se acercó y la recogió.

La locura pronto lo invadió. Ordenó desalojar el pueblo, para que ningún hombre posara sus ojos en ella. No tardó en tenerla en su aposento. El desenfreno fue tal; que Perfecta Jamia en pleno arrebato, le arrancó los botones. Juan Regia  pasado el fogaje, bebió hasta perder la conciencia.

“Si ordené desalojar el pueblo…por  qué aún estas aquí?” – dijo Juan Regia al anciano.

El hombre se incorporó y abrió  la mano. En la palma, empolvados se hallaron;  los botones de marfil.

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  1. ERLA

    genial, es un muy buen cuento,me gusta que el escritor sea tan explìcito, tiene excelente calidad literaria, sigue escribiendo seràs famoso.

  2. Angela

    Me gustan los detalles, y que a pesar de no ser extenso es completo y logra atrapar al lector. Excelente!

  3. Erika

    Excelente cuento…Tiene todo lo necesario para atarlo a uno hasta el final, ademas te deja pensando…

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