Barco de presos. Autor: Valentina

By vagamundosmoleskin

RELATO GANADOR EN LA CATEGORÍA NARRATIVA DE VIAJES 2009

El jurado lo ha elegido porque “La autora propone un juego metaliterario en el que, desde el principio, sabemos que hay un asesinato. Y, donde hay un asesinato, hay un asesino. Sin embargo, un giro radical convierte el texto en un cuento donde nada es lo que parece”.

Hacía tres días que el navío se movilizaba con lentitud, pero los pasajeros no tenían ningún apuro, lo que les esperaba era un rincón oscuro sin esperanzas. La monotonía del paisaje era preferible al encierro cementado de la cárcel de Porto Velho.

La tripulación la constituían fundamentalmente presos. Luego, en orden decreciente de número: marineros, mujeres y acompañantes de los marineros, el Sargento y el Capitán. Había también un bebé rollizo que tomaba biberón. Cuando la muchacha que servía la ración de alimento le hacía monerías al infante, éste interrumpía el continuo succionar del biberón para complacer a la muchacha con una mueca desdentada que los adultos interpretaban como sonrisa

Uno de los presos era alemán, no hablaba una palabra de portugués y se hacía entender a través de señas, muchos creyeron que en realidad el pobre era mudo.

El hombre a quien llamaré Hemingway, era ya una persona madura, entrada en años, de ojos claros y límpidos. Había sido acusado de asesinato. Me pregunto si esa mirada tranquila la adquirió antes o después del suceso que le cambió la vida para siempre, no me refiero al asesinato, pues él se declaró siempre inocente y las pruebas de su culpabilidad, para muchos, no son concluyentes, sino de la condena que era la razón por la cual se encontraba en ese preciso momento y en ese preciso navío.

El hecho es que Hemingway se entretenía sumergiendo en el río un balde con agua para lavar su remera estropeada justo en el momento en que el barco rompió una hélice y quedó encallado en la costa del Río Madeiras. Naturalmente todos los presos festejaron y saltaron del barco para perderse en la selva para siempre. La selva es peligrosa, como bien sabemos. Sin embargo los recién liberados no se toparon con una Anaconda ni con un tigre, tampoco con monos, porque todos ellos acabaron por desplazar al resto de los humanos a bordo, cambiaron la hélice, se apoderaron del timón y se fueron navegando por el río con la Anaconda como capitana.

Los monos se apoderaron de las hamacas y el tigre tocó el violín hasta la madrugada. Cuando llegaron a Porto Velho los animales estaban tan humanizados que se confundieron entre la gente. Para que no los descubriesen fundaron una organización que denominaron Pazverde y se rodearon de activistas que encubrían la verdadera identidad de estos animales al tiempo que proclamaban, entre otras cosas, el ahorro de energía y arengaban a jóvenes idealistas para que luchasen contra la caza y la inescrupulosidad hacia los animales.

Tras bajar del barco, Hemingway fue el que más lejos corrió -a pesar de su fragilididad y sus piernas flacas-, con una fuerza sobrenatural. Cuando llegó al centro mismo de la selva se sentó haciendo canastita y cerró sus ojos claros y límpidos. El alemán se tiró al río loco de contento, olvidando que no sabía nadar. La chica que les servía la comida a los presidiaros se fue bailando entre las hojas y nunca más nadie la vio. Los marineros y algunas mujeres fundaron una pequeña comunidad a orillas del río y una huerta de cannabis para consumo personal. El Sargento perdió la cordura buscando el modo de volver; cuando los marineros ven la corteza arrancada de los árboles saben que por allí pasó el Sargento arañando como un animal que afila sus uñas en los troncos. El Capitán fue el único que recordó llevar consigo la hamaca paraguaya. La colgó y se acostó en ella. Poco a poco se fue cubriendo de hierba y musgo y lo único que se distingue entre la vegetación es su cabeza colgando como una fruta madura. El bebé regordete encontró una guitarra que alguien habrá dejado en el suelo y se introdujo por el oído. No salió nunca más, pero cuando llora las cuerdas vibran armoniosamente y las ardillas se acercan curiosas. También se oyeron a lo lejos los sollozos ahogados de la parejita que ha perdido a su niño.

Las noticias que se ven y se escuchan sobre la misteriosa desaparición del barco cargado de presos y sus tripulantes no provocan demasiado ruido, salvo las carcajadas de los miembros de PazVerde que saben del tema, pero se abstienen de hacer declaraciones.

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5 comentarios para “Barco de presos. Autor: Valentina”

  1. Esperanza Dice:

    Vi los resultados del Concurso. Con tiempo voy a leer los cuentos ganadores.
    Felicitaciones a todos.

  2. DANIEL OLVERA POMAR Dice:

    AMIGOS NO ENTIENDO COMO ESTA NARRACION GANO EL PRIMER LUGAR. PARA MI FALLA TOTALMENTE EN SU OBJETIVO NARRATIVO Y DE UN COMIENZO MAS O MENOS BIEN ESTRUCTURADO DE REPENTE PASA A UNA FANTASIA QUE NO TIENE SI PIES NI CABEZA.

  3. Alberto Erraguren Dice:

    A mi me parece un excelente cuento. Creo que la fantasia que propone el autor, justamente, supera la mera narracion de una experiencia e invita a la imaginacion.

  4. josef Dice:

    Me parece una narración preciosa y original. Se merece el premio ganado. Mis más cordiales felicitaciones. Un saludo!

  5. lucia Dice:

    Gracias Esperanza, Alberto y Josef!!!!!!!! Me alegra por los que les gustó
    Es realismo MÁGICO

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